Lali
Q
uería llevar a
las chicas conmigo e insistí en eso. Peter
no quería oír hablar
de ello. De hecho, simplemente me
ignoró. Ni siquiera me miraba.
Pero miró a Gas y le dijo:
—Protégela.
Gas lo miró con
incredulidad, como diciendo que él no necesitaba que
le dijeran que
hiciera eso. Era fácil ver que a Gas no le gustaba Peter y no vio
motivos para estar agradecido por lo que estaba haciendo.
Yo lo vi de
diferente manera. Sabía lo mucho que Peter estaba
arriesgando al
ayudarnos a escapar. Estaba comprometiendo gravemente la
seguridad
de todo el mundo en la Sombra al dejarnos ir. Le estaba dando a su
especie una razón para cuestionar su gobierno. Temía por él, tanto
así que me encontré
debatiéndome en si aún quería irme.
Lo siguiente que le
dijo a Gas, me desgarró por dentro:
—Asegúrate de
que vuelva a su hogar a salvo.
Hogar. Le
dije que él había empezado a sentirse como mi hogar, y en
ese
momento, sabía que me estaba mintiendo a mí misma si trataba de
convencerme que al salir de la Sombra de Sangre, volvería a mi
hogar. En ese
momento, ya no estaba segura de dónde estaba mi
hogar, pero no cambiaba el
hecho de que tanto mi vida como la de Gas
estaban en grave peligro por estar
allí. La mía debido a la
determinación de Benjamin en tenerme. Y la de Gas
debido a su
conexión conmigo... y Paula.
Por lo tanto, la
fuga continuó como estaba prevista.
Se hizo evidente
que Peter conocía la Sombra de Sangre bastante
bien. Sabía a dónde
ir y qué hacer con el fin de permanecer oculto.
Considerando cómo
Corrine ya le había hablado sobre mi BIL, también era un
riesgo.
Sabía que iba a recordar cada detalle de mi escape. Significaba que
si alguna vez volvía
a la Sombra de Sangre, estaría muy familiarizada con la ruta
para
escapar, incluso en la oscuridad. Con cada paso que daba más cerca
del
puerto, donde Peter ya había asegurado un viaje para nosotros
que nos
devolvería a la playa desde donde fuimos capturados en
primer lugar, me di
cuenta de lo mucho que no quería irme. No
porque de repente encontrara un
lugar especial en mi corazón para
la Sombra de Sangre, sino porque no quería
estar en ningún lugar
en el que él no estuviera.
Odiaba que ni
siquiera me mirara. Cuando el puerto apareció a la
vista, ya había
tenido suficiente. Gas estaba sosteniendo mi mano y Peter se
perdía
detrás de nosotros, asegurándose de que nadie nos seguía. Dejé
de
caminar, con la esperanza de que Peter se golpeara contra mí. No
lo hizo.
Como siempre, él
estaba al tanto de todos mis movimientos.
Gas tiró de mi
mano. Su rostro cayó cuando deslicé mi mano lejos de
su alcance.
—Necesito hablar
con Peter —fue toda la explicación que le di.
Gas no parecía
contento con eso, pero asintió con la cabeza, dando a
Peter una
mirada antes de seguir adelante, a una distancia segura lejos de
nosotros.
Me di la vuelta
para mirar a Peter. Quería que me mirara. Él miró
hacia otro
lado
.
—No seas de esa
manera, Peter.
—¿De qué
manera?
—Distante.
—¿Por qué no?
Eso es lo que va a ser una vez que salgas de la Sombra.
Era la primera vez
que me daba cuenta de que una vez que me fuera,
era un adiós para
siempre. No era como si pudiera ir y chatear en línea y video
con
él.
—Eso es
exactamente por lo que no puedo soportar esto, Peter.
—Contuve un
sollozo—. Hemos pasado por mucho... Me gustaría pensar que
significamos mucho el uno para el otro.
Este era un
eufemismo. Y odiaba la forma en que yo sonaba tan
formal. En ese
momento, me sentí como si él significara todo para mí y con
todo
mi corazón, deseaba que él sintiera lo mismo. Traté de contener
las
lágrimas mientras seguía con mi intento de decir en voz alta
lo que me estaba carcomiendo por
dentro.
—Irme de esta
manera... casi sin hablar, apenas sin mirarnos... no sé
cómo
manejarlo. No puedo soportarlo.
Me atraganté antes
de que pudiera decir las palabras que sabía que
siempre me
perseguirían.
Te amo demasiado como para dejar todo colgando de
esta manera.
Mi columna se
estremeció cuando me alcanzó, sus dedos acariciando
mi mejilla y
cepillando mi cabello. Antes de que pudiera darle sentido a lo que
estaba sucediendo, sus labios se apretaron contra los míos,
hambrientos,
apasionados, exigentes. Su lengua empujó entre mis
labios, alegando,explorando,
probando. Me encontré tensándome contra su toque, luego
aliviándome con ello. Yo lo quería. Estaba tan hambrienta como él
lo estaba,
tan apasionada. Me sacudió el darme cuenta de lo mucho
que quería esto, lo
mucho que lo quería. Cada segundo que duró
ese beso era otro segundo para
asimilar la verdad.
Ya he dejado de
pensar o siquiera soñar con una vida en la que no se
encuentre
Peter Lanzani.
Cuando nuestros
labios se separaron, me encontré sin aliento, pero
desesperada por
más.
Me abrazó
fuertemente.
Sentí su
necesidad, su deseo de que me quedara cuando me susurró al oído:
—No quieres
irte.
Ante eso, rompí a
llorar. Estaba en lo cierto. Si, me gustara o no, mi
hogar se había
vuelto en donde quiera que Peter Lanzani estuviese.
QUEREIS EL EPILOGO AHORA?
QUEREIS EL EPILOGO AHORA?
Ayy noo que no se vaya Lali :(
ResponderEliminarMe encanta a novee