miércoles, 23 de abril de 2014

Capitulo 27


Lali
Q uería llevar a las chicas conmigo e insistí en eso. Peter no quería oír hablar de ello. De hecho, simplemente me ignoró. Ni siquiera me miraba. Pero miró a Gas y le dijo:
—Protégela.
Gas lo miró con incredulidad, como diciendo que él no necesitaba que le dijeran que hiciera eso. Era fácil ver que a Gas no le gustaba Peter y no vio motivos para estar agradecido por lo que estaba haciendo.
Yo lo vi de diferente manera. Sabía lo mucho que Peter estaba arriesgando al ayudarnos a escapar. Estaba comprometiendo gravemente la seguridad de todo el mundo en la Sombra al dejarnos ir. Le estaba dando a su especie una razón para cuestionar su gobierno. Temía por él, tanto así que me encontré debatiéndome en si aún quería irme.
Lo siguiente que le dijo a Gas, me desgarró por dentro:
—Asegúrate de que vuelva a su hogar a salvo.
Hogar. Le dije que él había empezado a sentirse como mi hogar, y en ese momento, sabía que me estaba mintiendo a mí misma si trataba de convencerme que al salir de la Sombra de Sangre, volvería a mi hogar. En ese momento, ya no estaba segura de dónde estaba mi hogar, pero no cambiaba el hecho de que tanto mi vida como la de Gas estaban en grave peligro por estar allí. La mía debido a la determinación de Benjamin en tenerme. Y la de Gas debido a su conexión conmigo... y Paula.
Por lo tanto, la fuga continuó como estaba prevista.
Se hizo evidente que Peter conocía la Sombra de Sangre bastante bien. Sabía a dónde ir y qué hacer con el fin de permanecer oculto. Considerando cómo Corrine ya le había hablado sobre mi BIL, también era un riesgo. Sabía que iba a recordar cada detalle de mi escape. Significaba que si alguna vez volvía a la Sombra de Sangre, estaría muy familiarizada con la ruta para escapar, incluso en la oscuridad. Con cada paso que daba más cerca del puerto, donde Peter ya había asegurado un viaje para nosotros que nos devolvería a la playa desde donde fuimos capturados en primer lugar, me di cuenta de lo mucho que no quería irme. No porque de repente encontrara un lugar especial en mi corazón para la Sombra de Sangre, sino porque no quería estar en ningún lugar en el que él no estuviera.
Odiaba que ni siquiera me mirara. Cuando el puerto apareció a la vista, ya había tenido suficiente. Gas estaba sosteniendo mi mano y Peter se perdía detrás de nosotros, asegurándose de que nadie nos seguía. Dejé de caminar, con la esperanza de que Peter se golpeara contra mí. No lo hizo.
Como siempre, él estaba al tanto de todos mis movimientos.
Gas tiró de mi mano. Su rostro cayó cuando deslicé mi mano lejos de su alcance.
—Necesito hablar con Peter —fue toda la explicación que le di.
Gas no parecía contento con eso, pero asintió con la cabeza, dando a Peter una mirada antes de seguir adelante, a una distancia segura lejos de nosotros.
Me di la vuelta para mirar a Peter. Quería que me mirara. Él miró hacia otro lado .
—No seas de esa manera, Peter.
—¿De qué manera?
—Distante.
—¿Por qué no? Eso es lo que va a ser una vez que salgas de la Sombra.
Era la primera vez que me daba cuenta de que una vez que me fuera, era un adiós para siempre. No era como si pudiera ir y chatear en línea y video con él.
—Eso es exactamente por lo que no puedo soportar esto, Peter. —Contuve un sollozo—. Hemos pasado por mucho... Me gustaría pensar que significamos mucho el uno para el otro.
Este era un eufemismo. Y odiaba la forma en que yo sonaba tan formal. En ese momento, me sentí como si él significara todo para mí y con todo mi corazón, deseaba que él sintiera lo mismo. Traté de contener las lágrimas mientras seguía con mi intento de decir en voz alta lo que me estaba carcomiendo por dentro.
—Irme de esta manera... casi sin hablar, apenas sin mirarnos... no sé cómo manejarlo. No puedo soportarlo.
Me atraganté antes de que pudiera decir las palabras que sabía que siempre me perseguirían.  
Te amo demasiado como para dejar todo colgando de esta manera.
Mi columna se estremeció cuando me alcanzó, sus dedos acariciando mi mejilla y cepillando mi cabello. Antes de que pudiera darle sentido a lo que estaba sucediendo, sus labios se apretaron contra los míos, hambrientos, apasionados, exigentes. Su lengua empujó entre mis labios, alegando,explorando, probando. Me encontré tensándome contra su toque, luego aliviándome con ello. Yo lo quería. Estaba tan hambrienta como él lo estaba, tan apasionada. Me sacudió el darme cuenta de lo mucho que quería esto, lo mucho que lo quería. Cada segundo que duró ese beso era otro segundo para asimilar la verdad.
Ya he dejado de pensar o siquiera soñar con una vida en la que no se encuentre Peter Lanzani.
Cuando nuestros labios se separaron, me encontré sin aliento, pero desesperada por más.
Me abrazó fuertemente.
Sentí su necesidad, su deseo de que me quedara cuando me susurró al oído:
No quieres irte.
Ante eso, rompí a llorar. Estaba en lo cierto. Si, me gustara o no, mi hogar se había vuelto en donde quiera que Peter Lanzani estuviese.

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