Lali
Escalofríos corrían por mi espalda
mientras me relajaba con facilidad en los fuertes brazos de Gas que
me apretaban fuertemente. Había muchas preguntas corriendo por mi
mente, mucha ansiedad sobre lo que le había pasado. No sabía si
debía estar contenta u horrorizada de poder verlo en un lugar como
la Sombra de Sangre.
—Con todo el debido respeto, mi
querido príncipe... —La invitada de Peter puso un tono que me hizo
pensar en ninguna otra palabra que seducción—. No me gusta que
otras chicas estén tocando lo que es mío, y por la mirada en tu
rostro, dudo que estés disfrutando de esta vista.
Pude sentir que el cuerpo de Gas se
tensó cuando ella habló.Era enfermo pensar en las posibilidades que
rodeaban su presencia en la Sombra. Quería hablar, decirle algo,
preguntarle al menos una de las preguntas que rondaban mi mente, pero
sabía que en el momento que lo intentara, no sería capaz de
aguantar los sollozos. Quería sostenerlo, pero ambos sabíamos que
teníamos que irnos. Sostener no era otra cosa que problemas... para
ambos, así que con reticencia nos soltamos y nos paramos quietos en
frente de la mujer y el hombre que nos mantenían cautivos.
—¿Quién es él, Lali? —preguntó
Peter.
No perdí la tensión en su voz.
—Un amigo.
La maravillosa invitada morena arrugó
la nariz preguntando:
—¡¿Solo un amigo?!
—El mejor que he tenido —contesté,
mi voz rompiéndose en el proceso en que una lágrima corría por mi
mejilla.
—Concédeme una petición, ¿lo
harás, Paula? —habló Peter, sus
ojos estaban en los míos.
No podía averiguar qué expresión
tenía en el rostro. No estaba segura de si lo había molestado. Por
alguna razón, mi corazón se fue a él. Sentía como si quisiera
asegurarle que Gas estando aquí no cambiaría nada entre nosotros,
pero era una mentira. Cambiaba todo. Recordé lo que le dije
anoche... que él había comenzado a sentirse como mí hogar. Nunca
olvidaré la forma que me miró después... como si yo fuera el mundo
para él. Estaba tan perturbada por cómo este hombre fuerte y podero
so podía verme de esa manera. Era extraño, porque en ese momento,
se sintió como si yo tuviera el poder y él fuera el que era
vulnerable y estaba bajo mi merced.
Mientras me paraba junto a Gas,
teniendo miedo por él, miré de nuevo al amo por el que me había
empezado a preocupar profundamente y comencé a preguntarme. ¿Será
posible que yo pueda romper a Peter?
Salí de golpe de mi monólogo interno
cuando me di cuenta lo enojada que estaba Paula mirándome.
—Sí, Su Majestad. ¿Qué puedo hacer
por usted?
Peter hizo su camino hacia ella, su
mano serpenteaba por su cintura como si él llevara hacia atrás su
cuerpo. Ella no escondió el placer en su rostro y me miró como si
de alguna manera me hubiera ganado. Mi estómago se tensó. Tenía
las más extrañas reacciones cuando miraba que Peter tocaba a otra
mujer de la manera que él la tocaba a ella. Era más o menos similar
a la manera que me sentí cuando vi a Gas en la playa con Tanya, pero
era diferente... más intenso... más doloroso. Odiaba admitirlo,
pero estaba celosa. Quería rendirme a la urgencia irracional de
abofetear a Peter en el rostro y romper el cabello de Paula, pero eso
solo traería problemas así que en cambio miré hacia otro lado.
Lo siguiente que Peter dijo aplastó
completamente toda mi resolución de ignorarlo por el resto del día.
—Como ya sabes, Paula, la adorable
Lali se ha convertido en algo muy precioso para mí, y a ella parece
que le agrada un poco tu esclavo. Viniste a pagarme tributo, ¿verdad?
El rostro de Paula se tensó.
—A eso vine.
—Me complacerá demasiado si me das
al chico. Mi esclava, Gwen, ha sido recientemente asesinada como ya
es escuchado... necesito uno nuevo.
—Ciertamente hay otros... —trató
de protestar Paula—. Te conozco lo suficiente para saber que no
tienes el deseo por jóvenes hombres de la manera que otros lo
tienen.
El agarre de Peter se apretó en su
cintura, su boca hablaba directamente en su oído.
—Como dije, obviamente a Lali le
agrada. No quiero a nadie más, porque es este el que Lali quiere. Lo
que le complace a ella, me complace a mí. ¿Te atreverías a negarme
esta petición, Paula?
Paula se alejó de él y se enderezó
en toda su altura, como si estuviera tratando de ganar la dignidad
que dudaba que alguna vez haya tenido. Todos sabíamos que negarle a
Peter lo que él pedía sería fatal para ella. Él era su príncipe,
y él estaba pidiendo un esclavo. No había razón para que ella
dijera que no. Ella frunció el ceño y me lanzó una mirada
fulminante antes de observar a Gas con lujuria contenida.
—Me gustaba este, pero tengo
demasiados para saber qué hacer con todos ellos. —Se aproximó a
Gas y acarició su mejilla con el reverso de su mano. Ella me miró y
se puso de puntillas y besó a Gas en los labios.
Por la manera en que sus músculos se
tensaron en el momento que sus labios se tocaron, era obvio que Gas
la odiaba.
Miré a Gas y me pregunté si él se
sentía hacia ella en la manera que yo me sentía con Lucas. La
sensación enfermiza se asentó en mi estómago y se negó a irse. Me
negué a incluso empezar a imaginar lo que Gas estaba haciendo para
pasar el rato mientras estuvo en la Sombra.
Paula le dio una última mirada a
Peter.
—Nunca te negaría alguna cosa,
querido príncipe. Te visitaré de nuevo pronto.
Cuando ella se alejó, la decepción
era evidente en el ceño fruncido que tenía en su rostro mientras
regresaba a casa.
Cuando se fue, agarré la mano de Gas y
lo jalé en un abrazo. Miré a Peter y le dije con gestos un sincero
gracias. Él asintió y forzó una sonrisa. Teniendo ahí a Gas, me
encontré confundida porque mientras estaba muy emocionada por ver a
mi mejor amigo, lo que más sentía en ese momento era lo mucho que
adoraba a Peter por lo que hizo. Apreté fuertemente a Gas con la
esperanza de obtener de regreso mi atracción hacia él si lo
sostenía fuertemente el tiempo suficiente.
—La odio —dijo Gas en mi oído—.
Los odio a todos ellos.
Lo abracé más fuerte.
—No te preocupes, Gas. Ahora estarás
bien. Peter nos mantendrá a ambos a salvo.
—No seas una tonta, Lali. Necesitamos
salir de aquí antes de que él decida que se ha cansado de ti y nos
mate a ambos.
La idea me puso enferma del estómago.
¿Qué pasaría si Peter se da cuenta de que no soy alguien
especial... y decide que ya ha tenido suficiente de mí? Quería
creer que una cosa como esa no pasaría, pero Gas siempre tenía una
manera de sacudirme con sus palabras. Le di a Peter una mirada
preocupada. Se sentía como si lo hubiera perdido.
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