Lali
Todo ocurrió en una neblina. Era
consciente de todo, y aun así, no lo era. Era casi como si todo le
estuviera ocurriendo a otra persona, y aun así era yo.Sentí los
fuertes brazos de Peter debajo de mí, llevándome. Oí su
conversación con Candela antes de que ambos decidieran llevarme a
ver a Emilia la bruja al santuario. Vi la agitación en el rostro de
Peter, el intoxicante olor de su almizcle natural llenando mis fosas
nasales mientras me apretaba contra él. Era consciente de todo, y al
mismo tiempo, estaba estancada en un recuerdo, aún reviviendo cada
enfermiza situación que ello inducía.
Fui seducida a dormir por una
encantadora melodía y despertada de ella por una horripilante
pesadilla.
Su mano estaba situada sobre mi boca Su
mano estaba situada sobre mi boca y todo su peso descansaba sobre mí,
limitando mi respiración. Sentí su mano libre subir por mi muslo y
cuando me encogí, él se rio brevemente,
divertido por mi debilidad.
—Te tendré algún día, Lali,
—susurró contra mi oído—. Me darás mucho placer y una vez haya
acabado contigo, probaré tu dulce, dulce sangre.
Su mano subió por mi cintura y se
deslizó por mi espalda. Un dolor cegador como nunca antes había
experimentado me asaltó cuando sus garras salieron, clavándose
contra la piel de mi espalda. Mis gritos fueron ahogados por su palma
sobre mi boca cuando arañó mi carne con sus uñas. Mi espalda estaba en llamas con ardiente agonía
mientras lágrimas empezaban a rodar por mi cara.
Sus labios presionados contra mi
cuello, mi mandíbula, mi mejilla, cada palabra sangrienta saliendo
de sus labios cayendo con malicia y el intento de hacerme sentir que
él tenía poder sobre mí. -Pero no te preocupe,mi frágil
pequeña ramita.Ya tengo mi cupo por la noche.Solo quería advertirte
de lo que está por encima de ti,recordarte quién te encontró...y a
quién le perteneces realmente.
Aún con su mano sobre mi boca,
Benjamin se levantó de la cama, de modo que estaba arrodillado sobre
mí, a horcajadas sobre mis caderas mientras me miraba, una maniaca
sonrisa en su rostro.
—No te acostumbres mucho a mi
hermano, Lali, porque sin importar lo que él pueda pensar, tú eres
mía. Y deberías encontrar algunas ideas brillantes para decirle a
Peter sobre este pequeño encuentro nuestro, considerándolo una dura
advertencia.
Usó su mano libre para coger agarrar
del bolsillo de su chaqueta. Era un mechón de cabello rubio. Mis
ojos se hicieron más grandes con horror imaginando lo que implicaba.
Él empezó a pasar las puntas de los cabellos sobre la línea de mi
mandíbula.
—Tengo un regalo esperándote en el
baño. Antes de que grites para pedir ayuda, te sugiero que lo
compruebes... a menos por supuesto que quieras más regalos míos
esperándote.
Con eso, él se marchó, olvidando el
mechón de cabello. Temblando, lo agarré y salí de la cama. Caminé
lentamente hacia el baño, con miedo de encontrar el regalo que
posiblemente pudo pensar en regalarme.No había palabras para
describir lo que sentí cuando abrí la puerta del baño y encontré el cuerpo sin vida de Mery allí. Las
sensaciones y emociones que corrieron por mí en ese momento fueron
más de las que pude soportar.Mi garganta se sentía muy seca, ni
siquiera podía gritar. Simplemente me alejé a una esquina,
aterrorizada, dándome cuenta que no importaba lo maravillosa que era
la Sombra de Sangre por fuera, era sólo una máscara para esconder
su oscuridad. Me engañé creyendo que estaba segura, pero era la
mentira más grande que me había dicho en años.
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