Ni una sola vez imaginé que mi vida se iba a desarrollar de la manera en que lo hizo. Para ser justos, creo que podría decir que la vida nunca se desarrolla como esperamos que lo haga.
Sé que no lo hizo con mi padre, pero dudo que haya un adolescente en
el mundo que pudiera esperar que su vida se desarrollara como la mía.
Acababa de cumplir diecisiete cuando mi vida cambió por completo y
de forma irreversible. Solo una noche antes yo estaba pensando en el futuro,en mis sueños y aspiraciones. Quería convertirme en una trabajadora social o una abogada con la esperanza de ayudar a otros como yo, que fueron abandonados por sus familias. Era mi cumpleaños, y a mi edad, se sentía como si tuviera toda la vida por delante. Por supuesto, yo no estaba tan segura de que sería parte de una gran vida, pero al menos estaba segura de que iba a tener una vida.
La siguiente noche, yo no estaría tan segura de nada nunca más.
¿Cómo podía haberlo estado cuando, en el lapso de veinticuatro horas, había ido de Senior de secundaria y certificada florero a cautiva del príncipe del aquelarre más grande y más poderoso de nuestro tiempo?
Cuando tenía nueve años, mi madre, Maria Jose, fue enviada a un
manicomio para lunáticos. Siempre supe que había algo extraño en mi madre,pero nunca esperé que ella perdiera completamente la razón. Lo que le pasó realmente dejo una huella en mí.
Después de esto, mi principal objetivo en la vida era sobrevivir sin
perder la razón y volverme como mi madre.
Entonces, después de que ocurriera, en la noche de mi decimoséptimo
cumpleaños, mi único objetivo era sobrevivir. Punto. Sin importar mi miedo a volverme loca. Estaba convencida de que ya me había vuelto loca de todos modos.
No había forma de predecir lo que me sucedería después de esa noche.
En sus mejores días, mi madre ya me había advertido sobre esto. Ella
dijo que debía esperar a que la vida me repartiera su dosis justa de sorpresas.
Pero Peter Lanzani fue una sorpresa que estaba lejos de ser justa...
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