sábado, 26 de abril de 2014

Capitulo 13



 Lali
Había sangre cubriendo la Habitación del Sol. Las luces LED imitando los rayos del sol fueron destrozadas. La única fuente de luz era un débil parpadeo de una lámpara fluorescente luchando por mantenerse encendida. Me sujeté contra una de las paredes. No me podía mover. Estaba asustada. No entendía qué estaba pasando.No podía oír nada.Mi sentido del tacto se había ido.Sentí una presencia oscura entrar en la habitación. Una sombra. No podía distinguir quién era. Traté de hablar, pero mi voz salió en un tono áspero e inaudible. La sombra se acercó. Su presencia era tan fuerte, tan poderosa, tan oscura. Se detuvo frente a mí. Sangre comenzó a juntarse en el suelo donde la sombreada figura permanecía. Estaba esperando ver a Benjamin, y me encontré jadeando cuando vi que era Peter. Ojos verdes vacíos de vida. Colmillos revelados. Listo para atacarme. Se apoderó de mí. Sus colmillos estaban a punto de hundirse en mi piel. Luego, nada. Nada más que un gran espacio vacío y una femenina voz susurrando: La oscuridad se acerca.
                                                        ***
Me desperté en la habitación del hotel, sudando, tensa y sin aliento. Estaba aferrándome desesperadamente a las sábanas, temiendo que si las dejaba ir, podría ser absorbida de regreso a la pesadilla. Me estremecí cuando escuché la puerta del baño abrirse. Podía oler la loción de afeitado de Gas mezclada con los aromas de champú y jabón. Me revolví en la cama tratando de sacudir los efectos de la pesadilla sobre mí. Tenía miedo por mí. Tenía miedo por Peter.
—El desayuno está listo en la terraza —llamó Gas. Estaba frotándose el cabello seco, ajeno a mi aún temblorosa forma.
Me arrastré fuera de la cama. No puedo seguir despertándome de esta manera. Podría haberme marchado de La Sombra, pero la isla y todos sus horrores aún estaban conmigo. Recogí mi cabello en un desordenado moño mientras hacía mi camino a la terraza.Necesitaba la luz solar para expulsar las sombras al acecho. El desayuno consistía en cereales, café y ensalada de frutas. Hubiera preferido unas tostadas con mermelada y mantequilla, pero no estaba en un estado de ánimo exigente en particular.
Gas se unió a mi no mucho tiempo después de que tomé asiento.
—Mamá y papá están camino a recogernos. Podríamos terminar quedándonos aquí un par de días más. Aparentemente, hicieron todo un alboroto con la policía cuando desaparecimos... —Se sentó al otro lado de mí, luciendo preocupado. Me encogí.
—Eso me temía. Vamos a tener que hablar con la policía, probablemente incluso con un trabajador social...
—Así que, ¿cuál va a ser nuestra historia? —Se echó hacia atrás en su asiento, rodando una uva al rededor de su plato—. ¿Nos escapamos? ¿Eso es todo?
—Supongo que podríamos solo mantenerlo simple, permaneciendo con la boca cerrada. Nos escapamos. Punto. No hay necesidad de darles todos los detalles.
—A menos que... —Gas comenzó a tamborilear los dedos por encima de la mesa.
—¿Amenos que qué? —Empujé lejos mi tazón. Parecía que ninguno de nosotros tenía mucho apetito esta mañana.
—A menos que simplemente les digamos la verdad. Toda la verdad. —Sabía que era una opción, pero por razones que no podía entender completamente, algo dentro de mí estaba gritando violentamente en contra de eso.
—No podemos hacer eso.
—¿Por qué no?
—¿Qué es lo qué vamos a decirles? ¿Fuimos secuestrados por vampiros y llevados a una isla invisible para ser sus esclavos?... Ni siquiera sabemos dónde está La Sombra. Van a pensar que estamos locos.
—¿Y qué? Conocimos personas allí... Estoy seguro que alguien allá fuera ha reportado sus desapariciones... ¿De qué otra manera sabríamos sobre ellos? —Negué con la cabeza.
—No podemos. Peter confió en nosotros al permitirnos escapar. No podemos traicionar...
—¡Así que es eso entonces! La verdad. No quieres hablar acerca de La Sombra debido a él. ¿Qué es lo que te hizo, Lali? Es como si estuvieras poseída por esta inexplicable urgencia de complacerlo —Las palabras picaban.No podía mirar a Gas a los ojos No sabía por qué.Hubiera deseado saber por qué.
—No es solo Peter. Lo siento, Gas, pero simplemente no puedo... No de esta manera.
Un golpe en la puerta interrumpió nuestra conversación. Podía sentir los ojos de Gas amenazando con quemar agujeros a través de mí, pero finalmente se puso de pie y abrió la puerta. Desde la terraza, podía escuchar a su madre, Silvia, sollozando.
—¿Dónde está Lali, Gas? ¿Está contigo? —La pequeña Abby sonaba cautelosa.
Si su padre, Pedro, estaba allí, ciertamente no estaba hablando demasiado.
Tomó un par de minutos antes de que eventualmente Gas saliera a buscarme.
—La policía está aquí. Quieren hacernos algunas preguntas.
—¿Y cuál será nuestra respuesta?
Apretó los dientes con fuerza antes de responder:
—Nos escapamos.
Pasaron una considerable cantidad de tiempo consiguiendo que habláramos. Continuaban diciéndonos que podíamos contarles la verdad, que no teníamos que tener miedo. Hicieron todo lo posible por conseguir alguna información acerca de dónde estuvimos, cómo nos las arreglamos para mantenernos ocultos, cómo sobrevivimos. Nos mantuvimos fieles a nuestra decisión.Gas ni siquiera insinuó algo sobre La Sombra.Al igual que yo,guardó silencio al respecto y yo estaba agradecida por ello. Sabía que él no podía comprender por qué me negaba a delatar a La Sombra, demonios ni siquiera yo lo entendía, pero me apoyó y me pareció que sacaba el mundo fuera de él.
La policía finalmente se rindió. Escaparse no era un delito penado, y a menos que nos estuvieran acusando de un delito, no teníamos más razones para hablar.
Tomó tres días antes de que todo el papeleo necesario y los informes policiacos estuvieran terminados y nos dejaran limpios a Gas y a mí, para volver a California. Los exámenes físicos provocaron una nueva avalancha de preguntas. No encontraron nada malo conmigo, pero no estaban ocultando las cicatrices del cuerpo de Gas.
Nunca seré capaz de olvidar la mirada en los ojos de Silvia cuando vio las cicatrices. Se sentía como si estuviera siendo desgarrada cuando nos vio a Gas y a mí, los ojos suplicantes, y chilló:
—¿Quién hizo esto? ¿Por qué no nos dicen quién hizo esto?
Fue la primera vez que vi a Pedro tan enojado.
—Lali, ¿dónde estaban? ¿Qué les pasó?
Podía sentir los ojos de Gas en mí, carcomiendo mi conciencia. Incluso entonces, no podía... no podía hablarles sobre La Sombra.
—Lo siento mucho. —Fue todo lo que atiné a decir, la cabeza inclinada abajo y lágrimas fluyendo por mis ojos.
Esperaba que Gas lo dijera todo en ese momento, pero él se mantuvo firme. Pedro y Silvia intentaron sacarnos información. Gritaron, rogaron, amenazaron... Ni Gas ni yo dijimos nada acerca de vampiros.
Finalmente, todo llegó a su fin cuando Gas suspiró con exasperación y dijo:
—¿Podemos por favor, simplemente ir a casa? Estoy exhausto.
Su declaración allanó el camino al silencio, fue el viaje por carretera más tenso que jamás había tenido. Gas durmió durante la mayor parte del viaje. Lo envidiaba, tan duro como he tratado, he sido incapaz de pegar ojo en todo el viaje a casa.
Su casa. No la mía.
                                                         ***
No fue hasta que llegamos a su casa que me las arreglé para apartar a Pedro a un lado y hacerle la pregunta que me había estado molestando desde que los vi.
¿Mi papá sabía que estaba desaparecida ¿Le importó?
La expresión en el rostro de Pedro fue desgarradora.
—Los cheques llegaron a tiempo.
Sabía lo que eso significaba. No importaba si mi padre lo sabía o no. En lo que se refiere a Carlos Esposito , cuando se trataba de su hija, todo era como de costumbre. Su obligación paternal hacia mí aparentemente empezaba y terminaba con los cheques trimestrales que enviaba a los Dalmau.
No sabía por qué estaba sorprendida. Desde el momento en que mi madre se volvió loca y él la envió lejos de casa, se casó con su trabajo como fundador de lo que entonces era una pequeña agencia de seguridad para el hogar que eventualmente se convirtió en un negocio más grande. La verdad sea dicha, las sumas que le enviaba a los Dalmau para cuidar de mi eran en realidad solo retazos considerando lo que valía actualmente.Era repugnante rico y una miserable excusa de padre.
Como si me lanzara un hueso de consolación, Pedro torpemente frotó mi espalda.
—El Carlos que solía conocer te adoraba.
¿Si? preséntamelo cuando encuentres esa versión de él de nuevo. Me limité a sonreírle de regreso. No era justo que descargara mi frustración en él. Desde mi perspectiva, él perdió a su mejor amigo el día que yo perdí a mi padre. Silvia me mantuvo ocupada trabajando con ella en la cocina, preparando la cena por el resto de la noche.La cena fue tensa. Abby era la única que parecía estar en un brillante y burbujeante estado de ánimo. Tratamos de forzarla, pero ninguno de nosotros conseguimos realmente aliviar la sensación de fricción en la atmósfera.
Esa noche, di vueltas en la cama, incapaz de dormir. Mantuve los ojos cerrados. Pensé en escapar de La Sombra muchas veces mientras estaba allí.En el fondo de mi mente,tenía la vaga idea de exponer a La Sombra y liberar a todos sus prisioneros humanos. Eso fue lo que pensé que estaría haciendo ahora, después de salir de la isla.En cambio, regresé a California, cené con los Hudson y hablé, muy incómodamente, acerca de volver a la escuela.
Tuve que esforzarme en no reír cuando Silvia dijo que esperaba que Gas y yo regresáramos a la escuela inmediatamente. Miré a Gas por una reacción, pero permaneció inmóvil. No dijo nada al respecto. Solo se veía aturdido y fuera de su elemento desde que volvimos.
Estaba convencida de qu e iba a pasar el resto de la noche obsesionada con cómo sería vivir con los Hudson los próximos años, cuando oí un golpe. Me senté en la cama y encontré a Gas abriendo mi puerta.
—Oye...
—Yo solo... —Parecía realmente avergonzado de estar ahí—. ¿Te importaría dormir conmigo en mi cama? Preferiría no estar solo...
No necesité más insistencia. Me levanté, agarré mi almohada y una manta y seguí a Gas. Nos colamos por el pasillo hasta llegar a su habitación. Nos acurrucamos el uno contra el otro por debajo de las sábanas, pero no pude alejar el pensamiento de que no me proporcionaba la seguridad y comodidad que tuve con Peter.
Aún así, Gas y yo nos quedamos despiertos a lo largo de la noche, temiendo lo que los sueños y pesadillas seguramente traerían.
—Mamá quiere conducir a la escuela mañana,ver qué es lo que tenemos que hacer para ponernos al día...
—¿Realmente estás dispuesto a seguir adelante con esto de ir a la escuela?
—Creo que se lo debo a mis padres, incluso a mí mismo, supongo,por lo menos intentarlo. Además, ¿Qué más vamos a hacer?
Era otra pequeña muestra del Gas que solía conocer, el Gas que amaba a sus padres y amaba ser el popular chico caliente de la escuela. Fue el tener la oportunidad de ver ese lado de él otra vez, la única razón por la que dije:
—Escuela entonces.
Hubo una larga pausa, con nosotros dos reflexionando nuestros propios pensamientos confusos.
Finalmente rompí el silencio.
—¿Gas?
—¿Si?
—Gracias.
No preguntó por qué. Él lo sabía.
—Ellos te hicieron algo en La Sombra, Lali. No sé qué, pero espero que con el tiempo se rompa cualquier cosa que hicieran y finalmente veas el sentido. Esperaré hasta la graduación. Después de eso, voy a tomar venganza contra la isla, y voy a hacerlo estés conmigo o no. —No sabía cómo pensaba hacerlo, pero sabía que quería decir cada palabra. La frialdad en su voz me aterrorizaba, pero no tanto como el hecho de que de repente sentí un impulso casi animal de proteger a La Sombra, sin importar qué.
No tenía sentido para mí en absoluto, pero tal vez Gas tenía razón. Deben haberme hecho algo en La Sombra, porque no importa qué tan lejos de la isla estaba, seguía siendo su cautiva, y se sentía como si no hubiera nada que pudiera hacer al respecto.
La Sombra se convirtió en una parte de mí y destruirla se sentía equivalente a destruirme a mí misma.

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