domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 23

Peter

Después del apagón,las cosas estaban obligadas a ir cuesta abajo y lo sabía. La oscuridad comenzó a consumirme y no tenía suficiente fuerza de voluntad para luchar contra ella,así que simplemente me rendí y me dejé caer en picado, a la espera de tocar fondo.
El primer paso para mi caída fue cuando decidí que Lali ya no era mi responsabilidad.
Le pedí a Cameron y a Yuri reunirse conmigo después de que ataqué a Eugenia y golpeé a Candela. Estaba en el salón de música. Mantuve las luces tenues, mis dedos tocando una melodía triste en el piano de cola. Los caballeros se acercaron con vacilación. Tal vez mi rostro reflejaba que no estaba de humor para tener compañía.
—Busquen un asiento y díganme que pasó. ¿Cómo fue posible que mi hermano se escapara de ustedes dos? —Seguí tocando la apesadumbrada melodía.
Cameron tomó la delantera y se acomodó en uno de los bancos con cojines. Yuri lo siguió poco después. Parecía estar muy nervioso por la manera en que sus dedos temblaban mientras los retorcía. Entonces me di cuenta que Yuri nunca parecía estar a gusto cuando estaba a mi alrededor.
—¿Bien? —persuadí con impaciencia—. Hablen.
—Encontramos a Benjamin en casa de Paula —forzó Cameron—. Al parecer, se estuvo escondiendo con ella todo este tiempo. Fue rápido al escapar. Lo más probable es que nos haya escuchado venir y saltó por la ventana de una de las habitaciones de huéspedes justo antes de que llegáramos.
—Corrí tras él... —intervino Yuri—.
―...Y Lazaroff fue condenadamente rápido también. Siempre lo ha sido.
Desde mi visión periférica, pude percibir a Cameron mirando a Yuri, como si le estuviera diciendo al joven vampiro que lo dejara hablar a él. De los tres, Cameron era el más viejo, tanto en años naturales como en vampíricos. Sin embargo me había mostrado más reverencia y respeto del que Yuri alguna vez me ha mostrado.
—Yuri se encontró con tu hermano —continuó Cameron después de una corta pausa—, pero como bien sabes, Benjamin lo venció. Si no los hubiera encontrado a tiempo, el príncipe hubiera arrancado el corazón de Yuri. Cuando Benjamin me vio llegar, corrió. En el momento en que llegué al puerto, ya había golpeado a los guardias y escapado en una de las lanchas de alta velocidad.
—¿Las lanchas de alta velocidad? —Ante eso, dejo de tocar la melodía abruptamente—. ¿No tomó un submarino?
—Los submarinos son nuevos y mucho más rápidos que una lancha de alta velocidad. Él no habría sabido cómo manejar los submarinos —explicó Yuri—. Él no ha mostrado ningún interés en navegar los submarinos de todos modos.
—¿Entonces se fue de la isla a plena luz del día? —Me di la vuelta en mi banco para poder estar frente a ellos—. De seguro morirá...
—No apostaría nada por eso. —Cameron se rio entre dientes—. Si hay algo que admiro de tu hermano, es su deseo de sobrevivir.
Cameron tenía razón. Conociendo a mi hermano, tenía un plan bajo la manga que lo ayudaría a sobrevivir incluso bajo el sol. Sin ser capaz de discutir el razonamiento de Cameron, tuve que preguntar:
―¿Por qué estaba Yuri allí?
—Él fue quien me avisó que Benjamin estaba en casa de Paula.
Miré a Yuri pensativamente. No sabía por qué estaba sorprendido. Solo pensaba que después de todos estos siglos, la extraña cosa que sucedió entre Paula y Yuri había terminado. Nunca entendí claramente la dinámica de su relación o el evidente desprecio de Yuri, y la aparente fascinación, de Paula.
—¿Cómo supiste sobre eso exactamente?
Yuri me dio una respuesta, tomando un respiro profundo, mientras se inclinaba para hacerlo. Sin embargo no le preste atención a su explicación, porque mi mente rápidamente se enfoco en el bienestar de Lali. Decir que no me importaba lo que le pasara era una mentira. Solo pensar que podría estar en peligro me enfermaba. Sabía que si Benjamin sobrevivió, y probablemente lo hizo, él suponía una terrible amenaza para su vida. Si aún no estaba consciente de que Lali ya no
estaba en La Sombra, él aún tenía un montón de tiempo y medios para descubrir que Lali ya no estaba bajo mi protección.
Una parte de mi quería hacerle caso a la persuasión de Candela de ir tras ella, pero no me atrevía a hacerlo. Mi ego no podía soportar el penNicoiento de deambular alrededor del continente en busca de una adolescente. Lali optó por irse, sabiendo muy bien que al salir de La Sombra ya no estaría bajo mi protección. Si Benjamin fue tras ella, era su responsabilidad. No mía. Ella dejó de ser mi obligación en el momento en que eligió escapar.
—¿Entonces?¿Qué hacemos ahora? —indagó Cameron.
Tuve que parpadear varias veces para recuperarme de mi ensimismamiento y enfocar mi atención en el que caso en cuestión.
—Quiero que Paula sea arrestada y llevada a juicio.
Los ojos de Yuri se ampliaron.
—Señor, con todo respeto, nadie de la Élite ha sido juzgado por un delito en toda la historia de La Sombra. Es inaudito.
—Es o llevarla a juicio o matarla por desafiarme. Ella me escupió en la cara cuando escondió a mi hermano de mí cuando claramente exigí que quería que él fuera entregado en mis manos. No puedo tolerar eso si he de gobernar.
—Peter... —Cameron se puso de pie lentamente para tratar de razonar conmigo.
Me aparté de ellos.
—Háganlo de inmediato. El juicio comienza mañana. —Seguí tocando el piano. Señalando que nuestra conversación había terminado y que ya no necesitaba nada de ellos.
Mi siguiente tropiezo/equivocación fue cuando quité todo lo que posiblemente me pudiera recordar a Lali.
Le hice una visita a Eugenia en la habitación que compartía con las chicas no mucho después que Cameron y Yuri se fueron. Aún estaba inconsciente.
—¿Por qué no ha sanado? ¿No ha sido alimentada con sangre? —pregunté, mirando su cuerpo inerte. Busqué por un sentimiento de culpa, pero no encontré nada de eso. En su lugar, encontré que el deseo de succionarla hasta dejarla seca era abrumador. Matar estaba en mi naturaleza y el depredador en mí anhelaba más de ella.
—La alimenté con mi sangre, su majestad —comenzó a explicar Agus—. Se necesita algo de tiempo para que tenga efecto.
Encontré eso desalentador.Las veces que tuve que sanar a Lali con mi sangre,sanó casi inmediatamente. Me encogí de hombros. Lali es diferente. Lo sabía desde el primer momento en que la vi. Mi instinto pasó del anhelo que tenía por Lali al hambre que sentía por Eugenia.
Mis ojos comenzaron a enfocarse en el área del cuello de Lali donde hundí mis dientes. El dolor interior, el hambre, era casi insoportable.
—Sácala de mi casa. —La orden salió profunda y amenazante.
Los ojos de Agus cayeron en mí.
—¿Señor?
—Me escuchaste. Sácala de aquí. Llévala a tu casa. No me importa. No voy a ser capaz de evitar devorarla si ella está aquí.
Agus asintió, inmediatamente comprendiendo lo que estaba tratando de decir.
—¿Las otras chicas?
—Llévatelas también. Nico tomará una o ambas bajo su ala. Yo solo las quiero fuera de aquí.
Avancé para salir de la habitación, queriendo alejarme de Eugenia lo más pronto posible antes de perder todo sentido de auto-control. Con toda la fuerza que me quedaba, me detuve y le di a Agus una instrucción final:
—Destruye la Habitación del Sol. La quiero vacía y despojada de todo lo hay ahí. Conviértela en un lienzo blanco otra vez. No quiero nada en esta casa que me recuerde a ella.
Candela tenía razón. Había sucumbido a la oscuridad. Cuando me senté en mi lugar en la Gran Cúpula, preparándome para el juicio de Paula, la única emoción que todavía me conectaba con mi humanidad era la culpa. Nunca me dejó. Sabía que en el momento en que dejará ir la culpa, sería una causa perdida. La tentación de aliviar mi dolor desconectando la emoción era fuerte, pero no me
podía hacer eso a mí mismo.No podía permitirme perder lo poco que quedaba de mi humanidad, sin importar cuán doloroso era.
Paula fue llevada hasta el estrado. Decir que se veía arrepentida era un eufemismo. Se veía francamente lívida, con sus ojos destellando fuego dorado hacia mí.
Eli, quien estaba a la cabeza del proceso, con nerviosismo arrastraba los pies cuando tomó su lugar al lado de Paula.Se mantuvo robando miradas hacia ella, como si tuviera miedo de que pudiera de repente simplemente lanzarse sobre él. Con Paula luciendo como una leona furiosa y Eli un ratón nervioso y tembloroso, parecía muy posible que Paula terminara devorando al vampiro delgado y desgarbado.
—Vamos a acabar con esto, ¿de acuerdo? —inicié. Mis ojos cayeron en el asiento vacío donde se suponía que debía estar Candela. ¿Dónde demonios, está? Hice una nota mental para ir a buscarla después del juicio.
Eli comenzó a hacer las observaciones introductorias, anunciando el propósito del juicio y los cargos que Paula tenía en su contra. En su mayor parte, estuvo claro que ninguno de nosotros estaba seguro de qué hacer. Habían pasado siglos desde que un miembro de La Sombra fue juzgado. Esta era la primera vez que un miembro de la Élite había estado en un juicio.
La mandíbula de Eli estaba retorciéndose cuando terminó las introducciones y se volvió hacia la acusada.
―¿Cómo se declara?
—Inocente. —Paula mantuvo sus ojos fijos en mí.
Mi ceja se levantó.
—¿Niegas haber escondido a mi hermano en tu casa?
—No.
—¿Eras consciente que yo, tu príncipe y superior, dio la orden de que él debía ser entregado a mi custodia por cualquier ciudadano de La Sombra con quién él se pusiera en contacto?
—Sí, era consciente.
—Entonces ¿cómo eres inocente? ¿No está claro que me desafiaste?
—Deja de jugar a esta farsa, su alteza real —dijo entre dientes—. Todos sabemos que dejaste La Sombra sin leyes antes de irte a tu somnoliento retiro por cuatrocientos años. No puedes acusarme de un delito cuando no hay leyes que quebrantar.
Apoyé un codo sobre el brazo del sillón de cuero reclinable en donde estaba sentado. Una de las esquinas de mis labios se levantó en una media sonrisa divertida.
—Ves ahí es donde te equivocas, Paula. En esta isla, no hay más que una ley y tú la rompiste. La palabra de aquellos que gobiernan sobre ti y en la ausencia de mi padre... esa palabra es mía. Recorrí con la vista a todos los miembros de la Élite presentes en esa habitación—. Recuerden mis palabras. En La Sombra, por el tiempo que gobierne, mi palabra es la ley. Aquellos que me desafíen sufrirán las consecuencias. ¿Alguien se atreve a objetar?
El silencio era electrizante. Esperaba totalmente que Paula se levantara y se defendiera pero para mi sorpresa, se encogió. Sonreí. Incluso las leonas le temen al rey de la manada.
—¿A alguien aquí le gustaría hablar en nombre de la acusada? —pregunté.
Paula no tenía una abundancia de aliados en La Sombra, así que no estaba esperando que nadie se pusiera de pie por ella. Me sorprendí cuando Yuri se puso de pie en su nombre. De toda la gente que podría haber esperado que dijera algo para salvar el cuello de Paula, desde luego, no era él.
Yuri subió al estrado, mirando a Paula antes de dirigirse a mí.
—No es un secreto en este reino lo mucho que esta zorra y yo nos detestamos. Encuentro muy repugnante pararme aquí a su lado. Sin embargo, tampoco es un secreto para este reino que si hay un ciudadano en esta isla que haya sido capaz alguna vez de soportar estar cerca de ella, era tu hermano mayor alteza, Benjamin. —Hizo una pausa para tomar aliento y le dio a Paula una mirada mordaz.
Fue algo extraño ver como los ojos de Paula estaban humedecidos con las lágrimas. Me encontré a mi mismo aún más intrigado por la historia que había detrás de la relación de Paula y Yuri.
—No podemos excusar su evidente desafío a su majestad, el príncipe, pero estoy aquí apelando a la misericordia en lugar de la justicia.Nos convertimos en la Élite, porque sangramos juntos en batalla. Nos pusimos de pie como hermanos y hermanas, como una familia durante los peores momentos. Benjamin era para Paula, un amigo tal vez, un amante quizás, familia a lo mejor. ¿Realmente deberíamos castigarla por tratar de proteger a una persona en La Sombra que ella puede
considerar su aliado?
Mi respuesta a la petición de Yuri causaría conmoción y lo sabía.
—Tus palabras me parecen conmovedoras —me dirigí a él—. Sin embargo, desafío es desafío y no voy a tolerarlo. A menos que alguien me pueda dar una razón más sustancial para darle un indulto, ella servirá como una advertencia para todos en el reino. —Me puse de pie para darle más énfasis a mis palabras—. Ya no seré desafiado por nadie más.
Vi el miedo en los ojos de Paula. Era muy raro verla temblando y disfrutaba cada segundo de ello.
—La condeno a treinta latigazos y a seis meses en las celdas con efecto inmediato.
El resultado fue el caos, pero fui capaz de lograr lo que me propuse hacer. El mensaje fue enviado fuerte y claro. La Sombra ya no era un reino sin ley. Yo era la ley.

Capitulo 22


Lali
De pie junto a mi cama, en mi habitación, los pensamientos de lo mucho que echaba de menos a Peter se desvanecieron rápidamente cuando los labios de Gas se separaron de los míos. La forma en que me miraba, como si fuera preciosa para él, me hizo olvidar cualquier duda que podría haber tenido con respecto a sus intenciones. Nos miramos el uno al otro por un par de segundos, ambos bastante sacudidos por el encuentro, hasta que sus mejillas comenzaron a ruborizase. No recordaba la última vez que había visto a Gas ruborizarse.
Me llamó la atención las contusiones que recibió en su lucha. Empecé a preguntarme cómo podía besarme y que no le doliera, por la forma en que le toqué accidentalmente el moretón en su mejilla y la herida en su costado.
Cualquier pregunta que hubiera tenido con respecto a su estado físico, sin embargo, fue dejada de lado cuando sus ojos se posaron en mis labios, se sentían un poco hinchados después de su beso más bien insistente.
—Guau, Lali. Realmente eres Rosa Roja .
Encontré la falta de aire en su voz entrañable. Me hizo sentir querida, deseada, algo que no recuerdo haber sentido de él antes. Mis manos todavía estaban en su cuello. Apoyé la frente contra uno de sus anchos hombros. Ambas manos estaban en mi cintura, con los pulgares suavemente tocando mi vientre plano.
—¿Rosa Roja?
—Ya sabes... la del cuento de hadas... —Dio un paso lejos de mí, dándome un guiño mientras hacía la referencia del personaje—. ¿La hermana de Blanca Nieves?
—Sí... sé quién es Rosa Roja. ¿Cómo es que soy Rosa Roja?
—Bueno, ¿no es igual que Blanca Nieves pero con el cabello rojo? —Me mostró una amplia sonrisa. Me tomó la mano y comenzó a acariciar mi brazo con sus dedos—. Piel blanca como la nieve... —Luego desvió su atención de nuevo a mis labios, donde plantó un suave beso, sonriendo mientras sus labios seguían apretados contra los míos—. Los labios rojo sangre...
Realmente nunca vi este lado de él antes. Era una sensación extraña que mis rodillas cedieran debajo de mí de esa manera.
—No soy tan blanca. Mis labios no son tan rojos.
Sus fuertes manos sostenían mi peso.
—Lali, eres tan blanca como puedes llegar a serlo, y realmente debes ver tus labios después de que acaban de ser besados. —Estaba mirando mi boca como si se tratara de la más sabrosa delicia que había tenido el placer de probar.
No pude evitar sonreír. Las chicas maravillosas no se desmayan...
—Gas y Lali sentados en un árbol...
Fue casi divertido cómo los ojos de Gas se abrieron en el momento que escuchó el tono alto, de la voz cantarina de Abby. Nuestras miradas se desplazaron rápidamente hacia la puerta donde la niña de cinco años, estaba de pie.
Travesura estaba escrita en su pequeño rostro mientras que una sonrisa petulante levantaba las comisuras de sus labios. Todavía llevaba la falda y la blusa rosa con botones que había llevado a la escuela. Su mano derecha estaba firmemente en su cadera, mientras que su brazo izquierdo colgaba a su lado, con un brazo de Colin, su elefante de peluche, agarrado en su mano. Sus rizos rubios se
balanceaban de izquierda a derecha, pasando junto a su cabeza, que se balanceaba de un lado a otro mientras terminaba su canción: —... B-E-S-A-N-D-O-S-E.
—Tú enana... —Gas la miró—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Desagradable de gran tamaño... —Abby le mostró la lengua a su hermano mayor—. Vine para ver a Lali como siempre hago cuando vuelvo de la escuela —respondió con toda la dignidad que una chica de su edad era capaz—. ¿Qué estás haciendo aquí, Gas? —Su ceño desapareció y puso su cara larga cuando ella tuvo una mejor vista del rostro de él. Cualquier travesura que estaba a punto
de causar fue reemplazada por el horror ante lo que vio. Parecía que estaba cerca de sollozar—. ¿Qué te ha pasado, Gas? ¿Por qué sigues recibiendo palizas?
—Oye... Vamos... —La expresión de su rostro se suavizó rápidamente, pasando de molestia, a culpa, y a preocupación—. No llores, Abby. No es nada.Un grupo de chicos en la escuela estaban diciendo cosas malas sobre mí y Lali, así que tuve que darles una paliza... —La tomó en sus brazos y comenzó a acunarla en su contra.
—Pero parece que ellos son los que te golpearon, Gas.
—Bueno, eso es solo porque no los has visto todavía, enana.
Estos eran los momentos que me recordaban por qué Gas era tan buen partido. Me conmovió tanto la forma suave y dulce en que era con Abby cuando hacía el esfuerzo de prestar atención a su hermana pequeña, que tardé varios minutos antes de que las preguntas comenzaran a inundar mi mente: ¿Qué estaban diciendo los chicos acerca de Gas y de mi? ¿Era eso de lo que estaba hablando Connor en su mensaje de texto? ¿Acaso Gas le dio la idea? Entonces me di cuenta de cómo Abby se estaba estrujando contra el costado de Gas. ¿Cómo puede Gas no sentir dolor con eso?
Gas puso a Abby en el suelo.
Ella levantó la vista hacia él, con los rizos cayendo sobre su espalda.
—Solo deja de recibir palizas, ¿de acuerdo, zoquete? Hace llorar a mami...
En ese momento, Gas y yo intercambiamos miradas. Pude ver la culpa en sus ojos, incluso más allá del tono divertido cuando tocó a Abby en la cabeza con los nudillos.
—Claro, enana.
Molesta por haber sido empujada, Abby pisoteó el suelo.
—Yo sé lo que vi. —Entonces ella puso sus ojos azules en mí. Tuve que tragar saliva. Abby podría ser realmente un dolor cuando quería serlo—. ¡Los vi a los besándose! —Era casi como si la hubiéramos traicionado—. ¿Cómo pudiste hacer eso, Lali? —Ella arrugó la nariz—. Es tan asqueroso... besaste a un ogro gigante.
—Oye... —Gas frunció el ceño.
Por mucho que intenté, no pude reprimir una risita.
—Oh, genial... por lo menos tú te estás divirtiendo. —Gas me miró.
En ese momento, Amelia asomó la cabeza por la puerta.
—Lali, si no estás muy ocupada, me gustaría que me ayudaras a preparar la cena.
—Ya bajo, Amelia —le respondí. Comencé a caminar hacia la puerta. Cuando pasé junto a Gas, bromeé —: Fiona terminó con Shrek ya sabes...
—¿Me veo como Shrek para ti? —Gas fingió indignación.
Abby estalló en incontrolables risas. Yo también estaba riendo cuando llegué al pasillo, pero cualquier diversión se desvaneció cuando escuché a Gas decirle a Abby:
—Ríe todo lo que quieras, enana, pero te lo advierto... no puedes decirle nada a mamá y papá sobre Lali y yo. ¿Entiendes?
Auch. Eso dolió. Me mordí el labio inferior mientras me abría camino por las escaleras y hacia la cocina. ¿Está avergonzado de mí? ¿Voy a terminar como su gran secreto?
Me quedé tranquila durante la cena, no es que hubiera mucho que decir, teniendo en cuenta que consistía mayormente en Lyle regañando a Gas por pelearse. Amelia, por supuesto, no dudó en aportar sus granos de arena. Abby, por su parte, se mantuvo lanzando sus miradas de Gas a mí y luego de vuelta. No pudo dejar de reír durante toda la comida.
Después de la cena, Amelia acostó a Abby en la cama y Lyle pidió tener unas palabras en privado con Gas. Eso me dejó para hacerme cargo de la limpieza de la mesa y lavar los platos. Di la bienvenida a la soledad. Me permitió ordenar mis pensamientos.
Ya estaba descargando el lavavajillas y poniendo los platos en su lugar correspondiente cuando sentí las manos de Gas en mi cintura. Me tiró hacia atrás contra él, sus labios cayendo sobre la nuca de mi cuello.
Hice una pausa en lo que estaba haciendo.
—¿Qué es esto entre nosotros, Gas?
—¿Qué quieres decir?
—Esto. Todos los besos... Rosa Roja... Es demasiado confuso... Es ir demasiado rápido. Estoy teniendo problemas para mantenerme al día.
Se movió a mi lado y se apoyó en el mostrador de granito. Asintió con la cabeza, alentándome a seguir adelante y decir lo que pienso. No podía mirarlo a los ojos, así que seguí secando los platos mojados y colocándolos donde pertenecían mientras hablaba.
—Primero, discutimos en la biblioteca y luego al parecer, te metes en esta gran pelea, por los comentarios que me involucran, y ahora... esto.Acabas de romper con Rocio por Dios. No quiero ser tu rebote, Gas. No estoy interesada en convertirme en una de tus aventuras amorosas.
Él permaneció en silencio mientras terminaba de poner la cocina en orden. Cuando todo estuvo limpio, me agarró por los hombros y me hizo mirarlo.
—Eres demasiado importante para mí como para ser un rebote o una aventura. Metete eso en la cabeza, Lali. Estoy cansado de ser solo tu amigo y quiero que nos demos una oportunidad real.
—¿Por qué ahora?
—Porque como te dije en la camioneta, siento como que te estoy perdiendo... no quiero que eso suceda, Lali.
No se sentía como una buena razón para empezar a entrar en una relación que tenía demasiado potencial para dejarnos tanto rotos como heridos.
—Tengo miedo —admití—. ¿Y si esto no funciona?
—Mira... no tenemos que apresurar esto... vamos a tomar las cosas con calma, si tenemos que hacerlo. —Su mirada era esperanzada... expectante... desesperada—. Vamos a empezar con una cita y, entonces, vamos a ver a dónde vamos a partir de ahí.
—Una cita —estuve de acuerdo—, pero tengo una condición...
—Lo que sea.
—No habrá una charla sobre La Sombra, de lo que ocurrió allí o de los cazadores.
La sola mención de estos temas, especialmente delicados, nubló la expresión de su cara, pero asintió con la cabeza.
—Por mí está bien.
—Y una cosa más... —añadí—. Si nos ponemos serios acerca de esto, no quiero ser tu pequeño secreto sucio, Gas. Dejamos que Lyle y Amelia sepan.
Me dolió la forma en que no parecía contento con esa condición especial, pero una vez más, aceptó mis condiciones.
—Por supuesto.
Fue incómodo cómo nos separamos. No hablamos de ello, pero por primera vez, la idea de dormir en la misma cama con él se sentía mal. Nos despedimos el uno del otro y nos fuimos por caminos separados. Pasé una buena parte de la noche, debatiendo conmigo misma si debería colarme en su habitación, aunque solo fuera para tener a alguien allí por si me despierto de una pesadilla.
Justo cuando me había hecho a la idea de quedarme sola, escuché mi puerta abrirse. La cama se movió y me volví para encontrar a Gas sentado en el borde de la misma.No le hacía falta explicarse. La mirada en sus ojos me dijo lo suficiente sobre lo que necesitaba. Hice espacio y me acurruqué contra él. Sus labios encontraron mi frente. Un beso de buenas noches.
Con Gas y conmigo eso solía ser simple. Éramos los mejores amigos. Sabíamos dónde encontrarnos el uno con el otro. Un par de besos, unas cuantas bromas sugerentes y un acuerdo para tener una cita, fueron más que suficiente para arruinar cualquier zona de comodidad que tuviéramos.
Acostada a su lado en la cama esa noche, todo lo que pude pensar antes de quedarme dormida era como las cosas se complicarían a partir de ahora.Aún así, una sonrisa se apoderó de mis labios, porque fuese lo que fuese que tuviera con Gas, se sentía como un paso hacia adelante y, finalmente, dejar La Sombra detrás de nosotros.
Era una ilusión,porque llegó el momento del sueño, las pesadillas llegaron junto con él y La Sombra demostrando ser una fuerza que no se iría a ninguna parte a corto plazo.

Volvi :D

Bueno,quería pediros perdon por dejar la nove asi derrepente y no tengo excusa asi que pueden materme si quieren jaja.Bue pues que volvi y como compensacion por ser una perra mala os subire todos los capitulos que pueda esta semana que no tengo instituto=)Asi que ahora mismo subire el siguiente capitulo.
Pd:En verdad sabeis que os quiero:3

martes, 6 de mayo de 2014

Capitulo 21


Benjamin
Mi escape fue por los pelos para decir lo menos. La única cosa que me las arreglé para llevar conmigo en mi viaje fue mi mochila, llena de paquetes de sangre, un cambio de ropa y mi billetera. Al llegar al puerto, inmediatamente me fui por una de las lanchas rápidas. No tenía tiempo para pensar en otros suministros. Solo tenía que salir de allí antes de que Victorio se presentara para rasgar mi corazón, o peor, llevarme cautivo, así Peter podía hacer la hazaña más tarde.
A medida que el tubo cubierto de vidrio levantaba la lancha rápida hasta abrir mares, me di cuenta que tenía actuar con rapidez. Al momento en que el bote llegara a los límites de La Sombra, ya no estaría bajo la protección de su oscuridad; estaría expuesto a plena luz del día. Mientras más tiempo permaneciera cerca de La Sombra, sin embargo, más grandes eran las posibilidades de que los guardias me pudieran hacer regresar a la isla.
Hice una rápida inspección de lo que tenía conmigo en el bote. Todo lo que tenía era una caja de herramientas, un botiquín de primeros auxilios y un toldo utilizado para cubrir el bote cuando no esté en uso. Que era exactamente lo que necesitaba. Desenrollé el toldo y se convirtió en mi salvador del sol.
Me protegía de los rayos del sol, pero no de su sofocante calor. Flotando en el medio del mar con el toldo sobre mí, mientras los rayos del sol me golpeaban, se sentía mucho como estar dentro de un horno. Fue una lucha encender el bote y hubo inevitables momentos en que me moví de forma incorrecta y accidentalmente expuse mí carnea al sol. La forma en que parecía arder a través de
mi piel hasta mis huesos era insoportable.
El rumor era que no había ninguna muerte más dolorosa que tener a un vampiro quemándose bajo los rayos del sol. No estaba seguro de si eso era cierto. Nunca había visto realmente a un vampiro morir debido a la exposición al sol, pero no estaba por ponerlo a prueba en algún momento cercano. Además, las pocas veces que encontré mi carne expuesta a él fue lo suficientemente dolorosa para
convencerme de que el rumor era cierto.
Al final tuve que detener el bote, en alguna parte en el centro del Mediterráneo, para esperar hasta que el sol se hubiera puesto. No podía llegar a la orilla en mi condición.
Tenía que esperar a que anocheciera. Fueron solo un par de horas, pero se sintieron como días, pero tenía lo que se necesitaba para esperar.
El sol finalmente se desvaneció en el crepúsculo. Sobreviví. Por un momento, pensamientos de Lali se cruzaron por mi mente. Prácticamente podía sentir su sangre corriendo a través de mí, el sabor de su dulce sangre todavía en mis labios. La deseaba demasiado, solo pensar en ella me hacía doler, pero estaba de vuelta en la isla. La buscaría con el tiempo y la haría mía, pero sabía que tenía que poner a un lado el pensar en ella. Lo que tenía que hacer era hacer mi camino a la única persona que tenía alguna oportunidad de vencer a mi hermano menor.
Nuestro padre. Gregor Lanzani. 

Capitulo 20


Peter
La oscuridad se acerca.
Incluso mientras las palabras resonaban en mi cabeza, sentía como si una niebla oscura se estuviera moviendo desde el fondo de mi alma, superando todo lo que yo era. Provocó muchos recuerdos no deseados, la culpa había vuelto una vez más a ser abrumadora. Quería apagarla y tenía la habilidad de hacerlo, pero después de que la reunión del consejo en la Gran Cúpula fue terminada,Candela me recordó por qué simplemente no podía. Me quedé en mi asiento mucho después de que el Consejo de Elite salió y Candela se quedó conmigo.
—Me está matando —confesé.
Ella asintió. Rara vez tenía que dar explicaciones a Candela. Ella entendía.
—Puedo verlo. La culpa puede ser un adversario, pero también es tu aliado.
—¿Cómo puede ser eso?
—Es la única cosa que le impide a la oscuridad tomar el control.Sus palabras,como hacían a menudo, me obsesionaban.
Sus palabras, como hacían a menudo, me obsesionaban.
Antes de que me dejara por mi cuenta, se volvió para decir:
—La necesitas de regreso. No serás capaz de manejar todo esto sin ella. Hice una mueca, sabiendo a quién se refería, pero dudaba que pensar en Lali ayudaría. Lali hizo su elección. Ahora los dos tenemos que vivir con ella.
—No quiero ninguna mención de ella. Nunca más. Ella no va a volver. Eso es todo. Tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos.
Volví a mi pent-house poco después, mi mente consumida por los consejos de mi hermana. Ella era la Vidente de La Sombra. Era simplemente difícil ignorar las cosas que salen de sus labios. Al llegar de vuelta a mi pent-house encontré todo sobre eso justo señalándome de nuevo a la chica que me hizo despertar a La Sombra después de 400 años.
Caminando a través de la puerta principal, la primera vista que me recibió fue la de Euge jugando una partida de cartas con Nico y Agus en la sala de estar. En algún lugar de la cocina, pude oír el tintineo de platos y pude captar el olor de la cena cocinándose.Me imaginé que Daki y Rochi estaban en la cocina.
Recuerdos de Lali nadaban por mi mente al ver a las chicas y los guardias. Nico y Agus se levantaron al verme. Ambos parecían avergonzados de ser atrapados jugando con las chicas, mientras que estaban de guardia.
—Su Alteza —empezó a explicar Nico—, estábamos...
—Está bien —dije, desestimando su explicación con un gesto de la mano. La verdad sea dicha, me encontraba irritado por toda la situación. Estaba tratando desesperadamente de mantener mi enojo dentro.
Euge les dio a ambos guardias una mirada extraña, permaneciendo sentada en el sofá, una mano llena de cartas todavía aferrada entre sus dedos.
En gran parte debido a Lali, no se le daba mucho énfasis a mi estatus de príncipe de La Sombra dentro de mi propia casa. Nunca me relacioné mucho con las chicas. En lo que a mí respecta, eran amigas de Lali, y yo no necesitaba molestarme mucho acerca de ellas, siempre y cuando Lali las mantuviera a raya. Con Lali lejos, sin embargo, me di cuenta de que no podía dejarlas encerradas en una habitación sin hacer nada. Qué hacer con ellas era otro elemento más con que tratar en mi creciente lista de cosas por hacer.
Les di a los dos guardias miradas curiosas. Parecían haber desarrollado una buena relación tanto con Lali como con las chicas. Tal vez podría darles a las chicas. Al menos eso los sacaría a todos ellos de mi espalda. Fui sorprendido por la reacción adversa que me di cuenta tuve ante la idea de dejar ir las chicas. La casa estaría tan vacía sin ellas, por amor de Dios, incluso se las arreglaron para meterse debajo de mi piel.
Irritado,me decidí a ignorar a las personas haciendo un lugar de reunión la sala de mi casa y empecé a caminar. Con miedo a la oscuridad, me encontré buscando la luz.
—¿A dónde vas? —preguntó Euge con curiosidad. Su voz me irritó.
—A la Habitación del Sol.
La Habitación del Sol era la única habitación en el pent-house que Lali había diseñado por su cuenta. Le mencioné una vez que extrañaba el sol, así que diseñó una habitación con un mural de playa en una de las paredes y la ilusión de la luz del sol fluyendo desde el techo.
Cuando abrí la puerta,me di cuenta de que tenía mucho tiempo sin ser tocada, desde la noche en que Benjamin atacó a Lali y bebió su sangre.Vidrios rotos estaban por todo el piso. Grietas se alineaban en la pared contra la que arrojé a Benjamin.Rastros de sangre aún aparecían en varias zonas de la habitación, algunos de Gas, algunos de Benjamin, algunos de Lali, algunos míos.
Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
                                                                               ***
Los gritos eran ensordecedores, el sonido de los cañones alarmante. Vi desde donde estaba en la parte superior de la fortaleza como cientos y cientos de los esclavos humanos que habíamos mantenido en La Sombra para hacer el trabajo requerido para terminar el muro, luchaban por la oportunidad de escapar de la isla o, si no, por la oportunidad de escapar de la vida a la que los habíamos obligado. Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
¿Qué hacemos ahora? —siseó Benjamin mientras se inclinaba sobre la fortaleza, el terror visible en sus ojos. Tragué la culpa. Era la primera vez que me había permitido la indulgencia. Conocía la medida que teníamos que emprender, porque ninguno de ellos podía escapar. Ni uno solo. Al momento en que un humano lograra salir de la isla sería el momento en que todo lo que teníamos en La Sombra habría terminado. No podía arriesgarme a eso. Miré a mi hermano y le dije las palabras con más resolución de la que sentía:
Tenemos que matarlos a todos.
Salté de la fortaleza hasta el suelo sólido y con un golpe rápido de mi espada, logré matar a tres de los hombres a punto de atacarme. Ellos vinieron a nosotros, violentos y enojados, ya no estaban dispuestos a permanecer siendo nuestros esclavos. Tratamos de convencernos de que no teníamos otra opción, pero al final de la batalla, de pie en medio de la sangrienta tumba dejada por nuestra
determinación de mantener nuestro santuario a salvo, sabía que el precio que pagué por La Sombra era demasiado alto.
Gimena se acercó a mí. Se quedó callada, obviamente perturbada.
¿Cuántos más tienen que morir ? —Mi voz salió rota, sangre aún goteaba de las comisuras de mis labios—. Ellos eran inocentes.
Nadie es inocente. —Gimena negó con la cabeza, su mirada distante y en blanco—. Todos estamos contaminados.
No puedo hacer más esto. —Sacudí la cabeza, permitiendo que el sentimiento de culpa volviera después de terminar lo que había que hacer.
Gimena me agarró la mano.
Nunca tendrás que volverlo a hacer.
                                                                      ***
Me encontré preguntándome si lo que dijo Gimena había sido una mentira, porque mientras la turbia niebla en mi mente se aclaraba y un momento de lucidez me devolvía de golpe a la realidad, me di cuenta de que yo estaba de pie en medio de la Habitación del Sol, con Candela sosteniéndome por los hombros, la desesperación trazando sus ojos.
—¿Qué has hecho, Peter?
La confusión siguió a su pregunta mientras probaba sangre en mis labios.
—No sé... —tartamudeé—. Supongo que me desmayé... —Desde detrás de Candela, vi el cuerpo inerte de Euge en el suelo, marcas de mordidas, mías, en el costado de su cuello. Nico y Agus gemían mientras trataban de levantarse del suelo. Marcas recién formadas estaban en las paredes contra las que los arrojé.
Como si todo esto no fuera ya demasiado para tomar, Cameron apareció en la puerta, con los ojos muy abiertos ante el sangriento espectáculo.
—¿Qué pasó?
Le respondí con un silbido amenazador.
—¿Por qué estás aquí?
—Benjamin. Se escapó. Benjamin y yo tratamos de detenerlo. Casi mató a Yuri... si yo no hubiera... —La voz de Cameron se desvaneció mientras mis ojos se volvieron de nuevo a Candela.
—Peter, si Benjamin está ahí fuera, entonces...
Sabía lo que iba a decir. Levanté un dedo para hacerla callar. No quería escuchara. No quería ninguna mención de Lali.
—No, Candela. —Miré el sangriento caos que me rodeaba. La culpa se apoderó de mí cuando vi a Euge en el suelo, pero me encontré resignado al hecho de que el daño ya estaba hecho—. Denla a la atención que necesita, llévenla a su habitación... no me importa. Solo sáquenla de mi vista.
Se realizó una gran cantidad de movimientos por la habitación, mientras hacían un esfuerzo para hacer mi voluntad. Solo Candela permaneció en la habitación conmigo después.
—¿No vas a ir tras ella? no puedes solo quedarte aquí y...
Antes de que pudiera evitar hacerlo,la palma de mi mano se encontró de lleno con el lado de su cara y la vi tropezar al suelo. Inmediatamente me arrepentí de golpearla. Quería dar un paso adelante, ayudarla a levantarse y abrazarla, pero algo me detuvo. Después de despertar del sueño bajo el que le pedí me pusiera a Gimena, estaba reacio a tomar el liderazgo de La Sombra, una vez más. Eso ya no era así ahora.
—Te dije que nunca hablaras de ella.
Sus manos ahuecaron la zona asaltada de su cara, mi hermana levantó la mirada hacia mí. Sus ojos violetas no contenían ira, ninguna acusación, ninguna condenación... solo resignación y una profunda tristeza que me hizo doler por dentro.
—Parece que la oscuridad ha llegado.
Como de costumbre, Candela tenía razón 

sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 19


Benjamin
Paula abrió la puerta con amplitud y dio un paso bajo el marco de la puerta de la habitación en la cual me mantenía. Los pies bastante separados, las manos plantadas en sus caderas, mechones morenos en cascada hasta su cintura, la pequeña fiera en realidad se veía increíble.
Sonreí orgullosamente. Esto se va a poner interesante.
—¡Tu hermano va a volver loco a todo el mundo en La Sombra! —exclamó.
Oh sí... de hecho esto se va a poner muy interesante.
—¿Qué ha hecho ahora? —Justo saliendo de la ducha, todavía estaba secando mi cabello con una toalla.
—Pidió un censo de todos los humanos en la isla.
—Vaya enorme pérdida de tiempo...
—Eso es lo que yo pensé. Por supuesto, el poderoso Príncipe Peter no escuchará nada sobre ello.
—¿Nada sobre qué? —Reí—. ¿Tus pensamientos?
Me disparó una seria mirada de desaprobación y estuve casi seguro de que me había ganado una pelea, solo para encontrarla quejándose en alto.Sus hombros se sacudieron. Por un momento parecía que se había olvidado completamente de mi hermano cuando empezó a quejarse sobre cómo dolía cada músculo de su cuerpo.
—¿Qué tiene que ver la gran bruja muerta con Peter haciendo luchar a la Élite contra él?-Encontré la idea bastante divertida. Nunca pensé que Peter iría tan lejos para satisfacer su sed de sangre y empezara a utilizar vampiros.
Pasó su palma contra su cuello mientras caminaba hacia mi cama y dejaba que su forma curvilínea cayera sobre ella.
—Ella es la razón de que él sea tan poderoso. ¿No fue ella la que se aseguró de que el sueño de Peter también sirviera para fortalecerle a lo largo del tiempo?
Maldigo a esa bruja por enamorarse de tu hermano.
El recuerdo del amor no correspondido de Gimena hacia Peter volvió a abrir antiguas cicatrices.
—Mi hermano y el extraño efecto que las mujeres tienen sobre él... —me lamenté.
—Es más el extraño efecto que él tiene en las mujeres... —suspiró Paula, su rostro suavizándose. No necesitaba un lector de mentes para averiguar que una docena de ensoñaciones sobre mi hermano acababan de cruzar por su demente cabeza.
Tiré al suelo la toalla que estaba utilizando para secar mi cabello. Recordé algunas de las muchas razones por las que me resentía con Gimena. Si no hubiera sido por ella, Peter no gobernaría sobre mí. Fruncí el ceño. Tanto como pude rechazarlo, decir que esa era la razón por la cual me resentía con Gimena era una mentira. La incómoda verdad me enfrentaba incluso cuando me inclinaba en un poste de la cama para ver a Paula mientras ella se cambiaba de posición en mi cama. La vista que me estaba dando mientras empezaba a enredar las puntas de su largo cabello moreno claramente indicaba lo que quería de mí. Ellas siguen escogiendo a Peter sobre mí. Incluso Paula. Odiaba admitirlo, pero tenía que hacerlo. Me resentía con Gimena porque yo la había deseado, pero su Gimenazón fue de Peter hasta su último aliento.
Queriendo sacar de mi mente a Gimena, me uní a Paula en la cama cuando pareció que algo surgió dentro de la mente de Paula, efectivamente distrayéndola de su astuta seducción. Me quejé para mis adentros, porque eso significaba que estaba a punto de quejarse sobre algún loco mandato que mi hermano estableció. A pesar de todos sus arruinados juegos mentales y su desvergonzado odio hacia los hombres humanos, todavía se veía como una quejumbrosa pequeña adolescente algunas veces, a pesar del hecho de que era cincuenta años mayor que yo.
Me relajé cuando no hizo ninguna mención sobre Peter.En lugar de eso, soltó una respiración y giró su cuello hacia un lado para mirarme.
—¿Por qué estás todavía aquí, Benjamin?
Era difícil mantenerse con sus arrítmicos cambios de comportamiento. Estaba a punto de darle una broma sugestiva cuando escuchamos varios golpes fuertes en su puerta delantera. Un ceño pintó su rostro.
—¿Ahora qué? No hizo movimiento alguno para salir de la cama y realmente pensé que iba a ignorar completamente los toques cuando otra tanda de fuertes golpes la hicieron arrastrarse de la cama. No me prestó atención y cerró la puerta tras de ella.
Sobrecogido por la curiosidad, la seguí. Paula raramente tenía visitantes. Aparte de mí, la mayoría de los miembros de la Élite la toleraban, pero generalmente la menospreciaban. Eso es lo que hizo que su pent-house fuera un gran lugar para esconderme.
Acerqué mi oído a la puerta cerrada y escuché.
—Hola ahí, caballeros —ronroneó seductoramente Paula.
—Cielos, Paula. No eres más una puta. Deja de actuar como una.
Traté de situar la voz. Yuri de Gregorio.
—Estamos aquí para hacerte algunas preguntas. ¿Te importa?
Acento escocés. El Gran Ol’ Hendry sin duda.
—No me importa. —Su voz era ahora estirada y sin alteraciones. No sabía por qué, pero Yuri siempre tenía la forma de llegar a ella—. Por favor, ponte cómodo,Victorio. Vete al infierno,Yuri-Es exactamente donde estoy ahora, Paula.
—Ustedes dos... compórtense...—Victorio sonó como un hastiado padre tratando de mantener a sus adolescentes en la línea—. ¿Has tenido algún contacto con Benjamin Lanzani durante los últimos días?
—No.
—No, por supuesto.
Dos voces respondieron.
—Cállate, Yuri.
—¿No te importa entonces si registramos la casa?
El pánico me agarró y supe entonces que se me había acabado el tiempo. Siempre había sabido que no me podía ocultar con Paula por siempre. Simplemente no pensé que sería tan pronto. Traté de ser lo más cuidadoso y rápido posible mientras volvía a mi habitación,todavía llevando solo la toalla anudada alrededor de mi cintura.Me di prisa al vestirme. Apenas había acabado de abrochar mis pantalones cuando empecé a escuchar pisadas y puertas empezaron a abrirse.
Paula lanzó una explosión hecha y derecha.
—Todavía soy parte de la Élite. No pueden simplemente irrumpir así en mi casa.
—Claro que podemos —respondió Yuri con calma—. Si tienes algún problema con eso, adelante y arréglalo con el príncipe.
Un puñado de maldiciones se escapó de mi boca. Agarré una chaqueta negra con capucha de un perchero cercano a la puerta y me la puse. De debajo de mi cama, agarré la mochila que tenía preparada en caso de que una situación requiriera una rápida escapada.
Por el sonido de su bastante ruidosa inquisición, estaba claro que quedaban segundos antes de abrir la puerta de la habitación. Abrí las ventanas, sin importarme más si lo oían, y salté fuera de la ventana. Aterricé justo en mis pies. Entonces empecé a correr hacia el puerto. Gemí mientras corría, dándome cuenta de que no podía haber escogido peor momento para salir de la isla, porque sin importar a donde fuera, las posibilidades eran que el Sol saldría hasta su cima antes e que pudiera buscar refugio. Aun así, no iba a poner mi vida a la misericordia de Peter.
Conocía a mi hermano, y sabía que la oscuridad estaba dentro de él. No sabía por qué Lali tuvo tanto impacto en él, suficiente para recurrir a su humanidad, pero no iba a quedarme cerca y esperar que su efecto en él desapareciera. Sabía con seguridad que su oscuridad finalmente lo superaría. Siempre lo hacía y cuando lo hiciera, no tuve ninguna duda en mi mente de que no dudaría en matarme.
Mientras corría a toda velocidad para escapar, estaba claro que preferiría antes morir bajo los rayos del sol antes que morir a manos de mi hermano. Después de todo, parecía más noble entregar la vida de uno a la luz que a la oscuridad.

Lo siento...

Bueno queria pediros perdon porque no he subido esta semana porque he tenido un monton de examenes y no he parado de estudiar jaja.Pero a partir del lunes os prometo que subire dos capitulos todos los dias:).
Pd:Me gustaria que comentarais de como os esta pareciendo la nove
bss