martes, 6 de mayo de 2014

Capitulo 20


Peter
La oscuridad se acerca.
Incluso mientras las palabras resonaban en mi cabeza, sentía como si una niebla oscura se estuviera moviendo desde el fondo de mi alma, superando todo lo que yo era. Provocó muchos recuerdos no deseados, la culpa había vuelto una vez más a ser abrumadora. Quería apagarla y tenía la habilidad de hacerlo, pero después de que la reunión del consejo en la Gran Cúpula fue terminada,Candela me recordó por qué simplemente no podía. Me quedé en mi asiento mucho después de que el Consejo de Elite salió y Candela se quedó conmigo.
—Me está matando —confesé.
Ella asintió. Rara vez tenía que dar explicaciones a Candela. Ella entendía.
—Puedo verlo. La culpa puede ser un adversario, pero también es tu aliado.
—¿Cómo puede ser eso?
—Es la única cosa que le impide a la oscuridad tomar el control.Sus palabras,como hacían a menudo, me obsesionaban.
Sus palabras, como hacían a menudo, me obsesionaban.
Antes de que me dejara por mi cuenta, se volvió para decir:
—La necesitas de regreso. No serás capaz de manejar todo esto sin ella. Hice una mueca, sabiendo a quién se refería, pero dudaba que pensar en Lali ayudaría. Lali hizo su elección. Ahora los dos tenemos que vivir con ella.
—No quiero ninguna mención de ella. Nunca más. Ella no va a volver. Eso es todo. Tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos.
Volví a mi pent-house poco después, mi mente consumida por los consejos de mi hermana. Ella era la Vidente de La Sombra. Era simplemente difícil ignorar las cosas que salen de sus labios. Al llegar de vuelta a mi pent-house encontré todo sobre eso justo señalándome de nuevo a la chica que me hizo despertar a La Sombra después de 400 años.
Caminando a través de la puerta principal, la primera vista que me recibió fue la de Euge jugando una partida de cartas con Nico y Agus en la sala de estar. En algún lugar de la cocina, pude oír el tintineo de platos y pude captar el olor de la cena cocinándose.Me imaginé que Daki y Rochi estaban en la cocina.
Recuerdos de Lali nadaban por mi mente al ver a las chicas y los guardias. Nico y Agus se levantaron al verme. Ambos parecían avergonzados de ser atrapados jugando con las chicas, mientras que estaban de guardia.
—Su Alteza —empezó a explicar Nico—, estábamos...
—Está bien —dije, desestimando su explicación con un gesto de la mano. La verdad sea dicha, me encontraba irritado por toda la situación. Estaba tratando desesperadamente de mantener mi enojo dentro.
Euge les dio a ambos guardias una mirada extraña, permaneciendo sentada en el sofá, una mano llena de cartas todavía aferrada entre sus dedos.
En gran parte debido a Lali, no se le daba mucho énfasis a mi estatus de príncipe de La Sombra dentro de mi propia casa. Nunca me relacioné mucho con las chicas. En lo que a mí respecta, eran amigas de Lali, y yo no necesitaba molestarme mucho acerca de ellas, siempre y cuando Lali las mantuviera a raya. Con Lali lejos, sin embargo, me di cuenta de que no podía dejarlas encerradas en una habitación sin hacer nada. Qué hacer con ellas era otro elemento más con que tratar en mi creciente lista de cosas por hacer.
Les di a los dos guardias miradas curiosas. Parecían haber desarrollado una buena relación tanto con Lali como con las chicas. Tal vez podría darles a las chicas. Al menos eso los sacaría a todos ellos de mi espalda. Fui sorprendido por la reacción adversa que me di cuenta tuve ante la idea de dejar ir las chicas. La casa estaría tan vacía sin ellas, por amor de Dios, incluso se las arreglaron para meterse debajo de mi piel.
Irritado,me decidí a ignorar a las personas haciendo un lugar de reunión la sala de mi casa y empecé a caminar. Con miedo a la oscuridad, me encontré buscando la luz.
—¿A dónde vas? —preguntó Euge con curiosidad. Su voz me irritó.
—A la Habitación del Sol.
La Habitación del Sol era la única habitación en el pent-house que Lali había diseñado por su cuenta. Le mencioné una vez que extrañaba el sol, así que diseñó una habitación con un mural de playa en una de las paredes y la ilusión de la luz del sol fluyendo desde el techo.
Cuando abrí la puerta,me di cuenta de que tenía mucho tiempo sin ser tocada, desde la noche en que Benjamin atacó a Lali y bebió su sangre.Vidrios rotos estaban por todo el piso. Grietas se alineaban en la pared contra la que arrojé a Benjamin.Rastros de sangre aún aparecían en varias zonas de la habitación, algunos de Gas, algunos de Benjamin, algunos de Lali, algunos míos.
Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
                                                                               ***
Los gritos eran ensordecedores, el sonido de los cañones alarmante. Vi desde donde estaba en la parte superior de la fortaleza como cientos y cientos de los esclavos humanos que habíamos mantenido en La Sombra para hacer el trabajo requerido para terminar el muro, luchaban por la oportunidad de escapar de la isla o, si no, por la oportunidad de escapar de la vida a la que los habíamos obligado. Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
¿Qué hacemos ahora? —siseó Benjamin mientras se inclinaba sobre la fortaleza, el terror visible en sus ojos. Tragué la culpa. Era la primera vez que me había permitido la indulgencia. Conocía la medida que teníamos que emprender, porque ninguno de ellos podía escapar. Ni uno solo. Al momento en que un humano lograra salir de la isla sería el momento en que todo lo que teníamos en La Sombra habría terminado. No podía arriesgarme a eso. Miré a mi hermano y le dije las palabras con más resolución de la que sentía:
Tenemos que matarlos a todos.
Salté de la fortaleza hasta el suelo sólido y con un golpe rápido de mi espada, logré matar a tres de los hombres a punto de atacarme. Ellos vinieron a nosotros, violentos y enojados, ya no estaban dispuestos a permanecer siendo nuestros esclavos. Tratamos de convencernos de que no teníamos otra opción, pero al final de la batalla, de pie en medio de la sangrienta tumba dejada por nuestra
determinación de mantener nuestro santuario a salvo, sabía que el precio que pagué por La Sombra era demasiado alto.
Gimena se acercó a mí. Se quedó callada, obviamente perturbada.
¿Cuántos más tienen que morir ? —Mi voz salió rota, sangre aún goteaba de las comisuras de mis labios—. Ellos eran inocentes.
Nadie es inocente. —Gimena negó con la cabeza, su mirada distante y en blanco—. Todos estamos contaminados.
No puedo hacer más esto. —Sacudí la cabeza, permitiendo que el sentimiento de culpa volviera después de terminar lo que había que hacer.
Gimena me agarró la mano.
Nunca tendrás que volverlo a hacer.
                                                                      ***
Me encontré preguntándome si lo que dijo Gimena había sido una mentira, porque mientras la turbia niebla en mi mente se aclaraba y un momento de lucidez me devolvía de golpe a la realidad, me di cuenta de que yo estaba de pie en medio de la Habitación del Sol, con Candela sosteniéndome por los hombros, la desesperación trazando sus ojos.
—¿Qué has hecho, Peter?
La confusión siguió a su pregunta mientras probaba sangre en mis labios.
—No sé... —tartamudeé—. Supongo que me desmayé... —Desde detrás de Candela, vi el cuerpo inerte de Euge en el suelo, marcas de mordidas, mías, en el costado de su cuello. Nico y Agus gemían mientras trataban de levantarse del suelo. Marcas recién formadas estaban en las paredes contra las que los arrojé.
Como si todo esto no fuera ya demasiado para tomar, Cameron apareció en la puerta, con los ojos muy abiertos ante el sangriento espectáculo.
—¿Qué pasó?
Le respondí con un silbido amenazador.
—¿Por qué estás aquí?
—Benjamin. Se escapó. Benjamin y yo tratamos de detenerlo. Casi mató a Yuri... si yo no hubiera... —La voz de Cameron se desvaneció mientras mis ojos se volvieron de nuevo a Candela.
—Peter, si Benjamin está ahí fuera, entonces...
Sabía lo que iba a decir. Levanté un dedo para hacerla callar. No quería escuchara. No quería ninguna mención de Lali.
—No, Candela. —Miré el sangriento caos que me rodeaba. La culpa se apoderó de mí cuando vi a Euge en el suelo, pero me encontré resignado al hecho de que el daño ya estaba hecho—. Denla a la atención que necesita, llévenla a su habitación... no me importa. Solo sáquenla de mi vista.
Se realizó una gran cantidad de movimientos por la habitación, mientras hacían un esfuerzo para hacer mi voluntad. Solo Candela permaneció en la habitación conmigo después.
—¿No vas a ir tras ella? no puedes solo quedarte aquí y...
Antes de que pudiera evitar hacerlo,la palma de mi mano se encontró de lleno con el lado de su cara y la vi tropezar al suelo. Inmediatamente me arrepentí de golpearla. Quería dar un paso adelante, ayudarla a levantarse y abrazarla, pero algo me detuvo. Después de despertar del sueño bajo el que le pedí me pusiera a Gimena, estaba reacio a tomar el liderazgo de La Sombra, una vez más. Eso ya no era así ahora.
—Te dije que nunca hablaras de ella.
Sus manos ahuecaron la zona asaltada de su cara, mi hermana levantó la mirada hacia mí. Sus ojos violetas no contenían ira, ninguna acusación, ninguna condenación... solo resignación y una profunda tristeza que me hizo doler por dentro.
—Parece que la oscuridad ha llegado.
Como de costumbre, Candela tenía razón 

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