Lali
Había sangre cubriendo la
Habitación del Sol. Las luces LED
imitando los rayos del sol fueron
destrozadas. La única
fuente de luz era un débil parpadeo de una
lámpara
fluorescente luchando por mantenerse encendida. Me sujeté
contra una de las
paredes. No me podía mover. Estaba asustada. No
entendía qué estaba pasando.No
podía oír nada.Mi sentido del
tacto se había ido.Sentí una presencia oscura entrar
en la
habitación. Una sombra. No podía distinguir quién era. Traté de
hablar, pero
mi voz salió en un tono áspero e inaudible. La sombra
se acercó. Su presencia era
tan fuerte, tan poderosa, tan oscura.
Se detuvo frente a mí. Sangre comenzó a
juntarse en el suelo donde
la sombreada figura permanecía. Estaba esperando ver
a Benjamin, y
me encontré jadeando cuando vi que era Peter. Ojos verdes vacíos
de
vida. Colmillos revelados. Listo para atacarme. Se apoderó de
mí. Sus colmillos
estaban a punto de hundirse en mi piel. Luego,
nada. Nada más que un gran espacio
vacío y una femenina voz
susurrando: La oscuridad se acerca.
***
Me desperté en la
habitación del hotel, sudando, tensa y sin aliento. Estaba
aferrándome desesperadamente a las sábanas, temiendo que si las
dejaba ir, podría
ser absorbida de regreso a la pesadilla. Me
estremecí cuando escuché la puerta del
baño abrirse. Podía oler
la loción de afeitado de Gas mezclada con los aromas de
champú y
jabón. Me revolví en la cama tratando de sacudir los efectos de la
pesadilla sobre mí. Tenía miedo por mí. Tenía miedo por Peter.
—El desayuno está
listo en la terraza —llamó Gas. Estaba frotándose el
cabello
seco, ajeno a mi aún temblorosa forma.
Me arrastré fuera
de la cama. No puedo seguir despertándome de esta
manera. Podría
haberme marchado de La Sombra, pero la isla y todos sus horrores
aún
estaban conmigo.
Recogí mi cabello en un desordenado moño mientras
hacía mi camino a la
terraza.Necesitaba la luz solar para expulsar
las sombras al acecho. El desayuno
consistía en cereales, café y
ensalada de frutas. Hubiera preferido unas tostadas con
mermelada y
mantequilla, pero no estaba en un estado de ánimo exigente en
particular.
Gas se unió a mi
no mucho tiempo después de que tomé asiento.
—Mamá y papá
están camino a recogernos. Podríamos terminar
quedándonos aquí
un par de días más. Aparentemente, hicieron todo un alboroto
con
la policía cuando desaparecimos... —Se sentó al otro lado de mí,
luciendo
preocupado. Me encogí.
—Eso me temía.
Vamos a tener que hablar con la policía, probablemente
incluso con
un trabajador social...
—Así que, ¿cuál
va a ser nuestra historia? —Se echó hacia atrás en su
asiento,
rodando una uva al rededor de su plato—. ¿Nos escapamos? ¿Eso es
todo?
—Supongo que
podríamos solo mantenerlo simple, permaneciendo con la
boca
cerrada. Nos escapamos. Punto. No hay necesidad de darles todos los
detalles.
—A menos que...
—Gas comenzó a tamborilear los dedos por encima de la
mesa.
—¿Amenos que
qué? —Empujé lejos mi tazón. Parecía que ninguno de
nosotros
tenía mucho apetito esta mañana.
—A menos que
simplemente les digamos la verdad. Toda la verdad.
—Sabía que era
una opción, pero por razones que no podía entender
completamente,
algo dentro de mí estaba gritando violentamente en contra de eso.
—No podemos hacer
eso.
—¿Por qué no?
—¿Qué es lo qué
vamos a decirles? ¿Fuimos secuestrados por vampiros y
llevados a
una isla invisible para ser sus esclavos?... Ni siquiera sabemos
dónde está
La Sombra. Van a pensar que estamos locos.
—¿Y qué?
Conocimos personas allí... Estoy seguro que alguien allá fuera
ha
reportado sus desapariciones... ¿De qué otra manera sabríamos
sobre ellos?
—Negué con la cabeza.
—No podemos.
Peter confió en nosotros al permitirnos escapar. No
podemos
traicionar...
—¡Así que es
eso entonces! La verdad. No quieres hablar acerca de La
Sombra
debido a él. ¿Qué es lo que te hizo, Lali? Es como si estuvieras
poseída por
esta inexplicable urgencia de complacerlo —Las
palabras picaban.No podía mirar
a Gas a los ojos No sabía por
qué.Hubiera deseado saber por qué.
—No es solo
Peter. Lo siento, Gas, pero simplemente no puedo... No de
esta
manera.
Un golpe en la
puerta interrumpió nuestra conversación. Podía sentir los
ojos de
Gas amenazando con quemar agujeros a través de mí, pero finalmente
se
puso de pie y abrió la puerta. Desde la terraza, podía escuchar
a su madre, Silvia,
sollozando.
—¿Dónde está
Lali, Gas? ¿Está contigo? —La pequeña Abby sonaba
cautelosa.
Si su padre, Pedro,
estaba allí, ciertamente no estaba hablando demasiado.
Tomó un par de
minutos antes de que eventualmente Gas saliera a buscarme.
—La policía está
aquí. Quieren hacernos algunas preguntas.
—¿Y cuál será
nuestra respuesta?
Apretó los dientes
con fuerza antes de responder:
—Nos escapamos.
Pasaron una
considerable cantidad de tiempo consiguiendo que
habláramos.
Continuaban diciéndonos que podíamos contarles la verdad, que no
teníamos que tener miedo. Hicieron todo lo posible por conseguir
alguna
información acerca de dónde estuvimos, cómo nos las
arreglamos para mantenernos
ocultos, cómo sobrevivimos. Nos mantuvimos fieles a nuestra
decisión.Gas ni siquiera insinuó algo sobre La Sombra.Al igual que
yo,guardó
silencio al respecto y yo estaba agradecida por ello.
Sabía que él no podía
comprender por qué me negaba a delatar a
La Sombra, demonios ni siquiera yo lo
entendía, pero me apoyó y me
pareció que sacaba el mundo fuera de él.
La policía
finalmente se rindió. Escaparse no era un delito penado, y a
menos
que nos estuvieran acusando de un delito, no teníamos más razones
para
hablar.
Tomó tres días
antes de que todo el papeleo necesario y los informes
policiacos
estuvieran terminados y nos dejaran limpios a Gas y a mí, para
volver a
California. Los exámenes físicos provocaron una nueva
avalancha de preguntas. No
encontraron nada malo conmigo, pero no
estaban ocultando las cicatrices del
cuerpo de Gas.
Nunca seré capaz
de olvidar la mirada en los ojos de Silvia cuando vio las
cicatrices. Se sentía como si estuviera siendo desgarrada cuando nos
vio a Gas y a
mí, los ojos suplicantes, y chilló:
—¿Quién hizo
esto? ¿Por qué no nos dicen quién hizo esto?
Fue la primera vez
que vi a Pedro tan enojado.
—Lali, ¿dónde
estaban? ¿Qué les pasó?
Podía sentir los
ojos de Gas en mí, carcomiendo mi conciencia. Incluso
entonces, no
podía... no podía hablarles sobre La Sombra.
—Lo siento mucho.
—Fue todo lo que atiné a decir, la cabeza inclinada
abajo y
lágrimas fluyendo por mis ojos.
Esperaba que Gas lo
dijera todo en ese momento, pero él se mantuvo firme.
Pedro y Silvia
intentaron sacarnos información. Gritaron, rogaron, amenazaron...
Ni
Gas ni yo dijimos nada acerca de vampiros.
Finalmente, todo
llegó a su fin cuando Gas suspiró con exasperación y dijo:
—¿Podemos por
favor, simplemente ir a casa? Estoy exhausto.
Su declaración
allanó el camino al silencio, fue el viaje por carretera más
tenso
que jamás había tenido. Gas durmió durante la mayor parte del
viaje. Lo
envidiaba, tan duro como he tratado, he sido incapaz de
pegar ojo en todo el viaje
a casa.
Su casa. No la mía.
***
No fue hasta que
llegamos a su casa que me las arreglé para apartar a Pedro
a un
lado y hacerle la pregunta que me había estado molestando desde que
los vi.
—¿Mi
papá sabía que estaba desaparecida ¿Le importó?
La expresión en el
rostro de Pedro fue desgarradora.
—Los cheques
llegaron a tiempo.
Sabía lo que eso
significaba. No importaba si mi padre lo sabía o no. En lo
que se
refiere a Carlos Esposito , cuando se trataba de su hija, todo era
como de
costumbre. Su obligación paternal hacia mí aparentemente
empezaba y terminaba
con los cheques trimestrales que enviaba a los Dalmau.
No sabía por qué
estaba sorprendida. Desde el momento en que mi madre
se volvió loca
y él la envió lejos de casa, se casó con su trabajo como fundador
de
lo que entonces era una pequeña agencia de seguridad para el
hogar que
eventualmente se convirtió en un negocio más grande. La
verdad sea dicha, las
sumas que le enviaba a los Dalmau para cuidar
de mi eran en realidad solo retazos
considerando lo que valía
actualmente.Era repugnante rico y una miserable excusa
de padre.
Como si me lanzara
un hueso de consolación, Pedro torpemente frotó mi
espalda.
—El Carlos que
solía conocer te adoraba.
¿Si? preséntamelo
cuando encuentres esa versión de él de nuevo. Me limité
a
sonreírle de regreso. No era justo que descargara mi frustración en
él. Desde mi
perspectiva, él perdió a su mejor amigo el día que
yo perdí a mi padre.
Silvia me mantuvo ocupada trabajando con ella
en la cocina, preparando
la cena por el resto de la noche.La cena
fue tensa. Abby era la única que parecía
estar en un brillante y
burbujeante estado de ánimo. Tratamos de forzarla, pero
ninguno de
nosotros conseguimos realmente aliviar la sensación de fricción en
la
atmósfera.
Esa noche, di
vueltas en la cama, incapaz de dormir. Mantuve los ojos
cerrados.
Pensé en escapar de La Sombra muchas veces mientras estaba allí.En
el
fondo de mi mente,tenía la vaga idea de exponer a La Sombra y
liberar a todos sus
prisioneros humanos. Eso fue lo que pensé que
estaría haciendo ahora, después de
salir de la isla.En cambio,
regresé a California, cené con los Hudson y hablé,
muy
incómodamente, acerca de volver a la escuela.
Tuve que esforzarme
en no reír cuando Silvia dijo que esperaba que Gas
y yo
regresáramos a la escuela inmediatamente. Miré a Gas por una
reacción, pero
permaneció inmóvil. No dijo nada al respecto. Solo
se veía aturdido y fuera de su
elemento desde que volvimos.
Estaba convencida
de qu
e iba a pasar el resto de la noche obsesionada con
cómo sería
vivir con los Hudson los próximos años, cuando oí un golpe. Me
senté
en la cama y encontré a Gas abriendo mi puerta.
—Oye...
—Yo solo...
—Parecía realmente avergonzado de estar ahí—. ¿Te
importaría
dormir conmigo en mi cama? Preferiría no estar solo...
No necesité más
insistencia. Me levanté, agarré mi almohada y una manta
y seguí a
Gas. Nos colamos por el pasillo hasta llegar a su habitación. Nos
acurrucamos el uno contra el otro por debajo de las sábanas, pero no
pude alejar el
pensamiento de que no me proporcionaba la seguridad y
comodidad que tuve con
Peter.
Aún así, Gas y yo
nos quedamos despiertos a lo largo de la noche, temiendo
lo que los
sueños y pesadillas seguramente traerían.
—Mamá quiere
conducir a la escuela mañana,ver qué es lo que tenemos
que hacer
para ponernos al día...
—¿Realmente
estás dispuesto a seguir adelante con esto de ir a la escuela?
—Creo que se lo
debo a mis padres, incluso a mí mismo, supongo,por lo
menos
intentarlo. Además, ¿Qué más vamos a hacer?
Era otra pequeña
muestra del Gas que solía conocer, el Gas que amaba a
sus padres y
amaba ser el popular chico caliente de la escuela. Fue el tener la
oportunidad de ver ese lado de él otra vez, la única razón por la
que dije:
—Escuela
entonces.
Hubo una larga
pausa, con nosotros dos reflexionando nuestros propios
pensamientos
confusos.
Finalmente rompí
el silencio.
—¿Gas?
—¿Si?
—Gracias.
No preguntó por
qué. Él lo sabía.
—Ellos te
hicieron algo en La Sombra, Lali. No sé qué, pero espero que
con
el tiempo se rompa cualquier cosa que hicieran y finalmente veas el
sentido.
Esperaré hasta la graduación. Después de eso, voy a tomar
venganza contra la isla,
y voy a hacerlo estés conmigo o no. —No
sabía cómo pensaba hacerlo, pero sabía
que quería decir cada
palabra. La frialdad en su voz me aterrorizaba, pero no tanto
como
el hecho de que de repente sentí un impulso casi animal de proteger
a La
Sombra, sin importar qué.
No tenía sentido
para mí en absoluto, pero tal vez Gas tenía razón. Deben haberme
hecho algo en La Sombra, porque no importa qué tan lejos de la isla
estaba, seguía siendo su cautiva, y se sentía como si no hubiera
nada que pudiera
hacer al respecto.
La Sombra se
convirtió en una parte de mí y destruirla se sentía equivalente
a
destruirme a mí misma.