domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 23

Peter

Después del apagón,las cosas estaban obligadas a ir cuesta abajo y lo sabía. La oscuridad comenzó a consumirme y no tenía suficiente fuerza de voluntad para luchar contra ella,así que simplemente me rendí y me dejé caer en picado, a la espera de tocar fondo.
El primer paso para mi caída fue cuando decidí que Lali ya no era mi responsabilidad.
Le pedí a Cameron y a Yuri reunirse conmigo después de que ataqué a Eugenia y golpeé a Candela. Estaba en el salón de música. Mantuve las luces tenues, mis dedos tocando una melodía triste en el piano de cola. Los caballeros se acercaron con vacilación. Tal vez mi rostro reflejaba que no estaba de humor para tener compañía.
—Busquen un asiento y díganme que pasó. ¿Cómo fue posible que mi hermano se escapara de ustedes dos? —Seguí tocando la apesadumbrada melodía.
Cameron tomó la delantera y se acomodó en uno de los bancos con cojines. Yuri lo siguió poco después. Parecía estar muy nervioso por la manera en que sus dedos temblaban mientras los retorcía. Entonces me di cuenta que Yuri nunca parecía estar a gusto cuando estaba a mi alrededor.
—¿Bien? —persuadí con impaciencia—. Hablen.
—Encontramos a Benjamin en casa de Paula —forzó Cameron—. Al parecer, se estuvo escondiendo con ella todo este tiempo. Fue rápido al escapar. Lo más probable es que nos haya escuchado venir y saltó por la ventana de una de las habitaciones de huéspedes justo antes de que llegáramos.
—Corrí tras él... —intervino Yuri—.
―...Y Lazaroff fue condenadamente rápido también. Siempre lo ha sido.
Desde mi visión periférica, pude percibir a Cameron mirando a Yuri, como si le estuviera diciendo al joven vampiro que lo dejara hablar a él. De los tres, Cameron era el más viejo, tanto en años naturales como en vampíricos. Sin embargo me había mostrado más reverencia y respeto del que Yuri alguna vez me ha mostrado.
—Yuri se encontró con tu hermano —continuó Cameron después de una corta pausa—, pero como bien sabes, Benjamin lo venció. Si no los hubiera encontrado a tiempo, el príncipe hubiera arrancado el corazón de Yuri. Cuando Benjamin me vio llegar, corrió. En el momento en que llegué al puerto, ya había golpeado a los guardias y escapado en una de las lanchas de alta velocidad.
—¿Las lanchas de alta velocidad? —Ante eso, dejo de tocar la melodía abruptamente—. ¿No tomó un submarino?
—Los submarinos son nuevos y mucho más rápidos que una lancha de alta velocidad. Él no habría sabido cómo manejar los submarinos —explicó Yuri—. Él no ha mostrado ningún interés en navegar los submarinos de todos modos.
—¿Entonces se fue de la isla a plena luz del día? —Me di la vuelta en mi banco para poder estar frente a ellos—. De seguro morirá...
—No apostaría nada por eso. —Cameron se rio entre dientes—. Si hay algo que admiro de tu hermano, es su deseo de sobrevivir.
Cameron tenía razón. Conociendo a mi hermano, tenía un plan bajo la manga que lo ayudaría a sobrevivir incluso bajo el sol. Sin ser capaz de discutir el razonamiento de Cameron, tuve que preguntar:
―¿Por qué estaba Yuri allí?
—Él fue quien me avisó que Benjamin estaba en casa de Paula.
Miré a Yuri pensativamente. No sabía por qué estaba sorprendido. Solo pensaba que después de todos estos siglos, la extraña cosa que sucedió entre Paula y Yuri había terminado. Nunca entendí claramente la dinámica de su relación o el evidente desprecio de Yuri, y la aparente fascinación, de Paula.
—¿Cómo supiste sobre eso exactamente?
Yuri me dio una respuesta, tomando un respiro profundo, mientras se inclinaba para hacerlo. Sin embargo no le preste atención a su explicación, porque mi mente rápidamente se enfoco en el bienestar de Lali. Decir que no me importaba lo que le pasara era una mentira. Solo pensar que podría estar en peligro me enfermaba. Sabía que si Benjamin sobrevivió, y probablemente lo hizo, él suponía una terrible amenaza para su vida. Si aún no estaba consciente de que Lali ya no
estaba en La Sombra, él aún tenía un montón de tiempo y medios para descubrir que Lali ya no estaba bajo mi protección.
Una parte de mi quería hacerle caso a la persuasión de Candela de ir tras ella, pero no me atrevía a hacerlo. Mi ego no podía soportar el penNicoiento de deambular alrededor del continente en busca de una adolescente. Lali optó por irse, sabiendo muy bien que al salir de La Sombra ya no estaría bajo mi protección. Si Benjamin fue tras ella, era su responsabilidad. No mía. Ella dejó de ser mi obligación en el momento en que eligió escapar.
—¿Entonces?¿Qué hacemos ahora? —indagó Cameron.
Tuve que parpadear varias veces para recuperarme de mi ensimismamiento y enfocar mi atención en el que caso en cuestión.
—Quiero que Paula sea arrestada y llevada a juicio.
Los ojos de Yuri se ampliaron.
—Señor, con todo respeto, nadie de la Élite ha sido juzgado por un delito en toda la historia de La Sombra. Es inaudito.
—Es o llevarla a juicio o matarla por desafiarme. Ella me escupió en la cara cuando escondió a mi hermano de mí cuando claramente exigí que quería que él fuera entregado en mis manos. No puedo tolerar eso si he de gobernar.
—Peter... —Cameron se puso de pie lentamente para tratar de razonar conmigo.
Me aparté de ellos.
—Háganlo de inmediato. El juicio comienza mañana. —Seguí tocando el piano. Señalando que nuestra conversación había terminado y que ya no necesitaba nada de ellos.
Mi siguiente tropiezo/equivocación fue cuando quité todo lo que posiblemente me pudiera recordar a Lali.
Le hice una visita a Eugenia en la habitación que compartía con las chicas no mucho después que Cameron y Yuri se fueron. Aún estaba inconsciente.
—¿Por qué no ha sanado? ¿No ha sido alimentada con sangre? —pregunté, mirando su cuerpo inerte. Busqué por un sentimiento de culpa, pero no encontré nada de eso. En su lugar, encontré que el deseo de succionarla hasta dejarla seca era abrumador. Matar estaba en mi naturaleza y el depredador en mí anhelaba más de ella.
—La alimenté con mi sangre, su majestad —comenzó a explicar Agus—. Se necesita algo de tiempo para que tenga efecto.
Encontré eso desalentador.Las veces que tuve que sanar a Lali con mi sangre,sanó casi inmediatamente. Me encogí de hombros. Lali es diferente. Lo sabía desde el primer momento en que la vi. Mi instinto pasó del anhelo que tenía por Lali al hambre que sentía por Eugenia.
Mis ojos comenzaron a enfocarse en el área del cuello de Lali donde hundí mis dientes. El dolor interior, el hambre, era casi insoportable.
—Sácala de mi casa. —La orden salió profunda y amenazante.
Los ojos de Agus cayeron en mí.
—¿Señor?
—Me escuchaste. Sácala de aquí. Llévala a tu casa. No me importa. No voy a ser capaz de evitar devorarla si ella está aquí.
Agus asintió, inmediatamente comprendiendo lo que estaba tratando de decir.
—¿Las otras chicas?
—Llévatelas también. Nico tomará una o ambas bajo su ala. Yo solo las quiero fuera de aquí.
Avancé para salir de la habitación, queriendo alejarme de Eugenia lo más pronto posible antes de perder todo sentido de auto-control. Con toda la fuerza que me quedaba, me detuve y le di a Agus una instrucción final:
—Destruye la Habitación del Sol. La quiero vacía y despojada de todo lo hay ahí. Conviértela en un lienzo blanco otra vez. No quiero nada en esta casa que me recuerde a ella.
Candela tenía razón. Había sucumbido a la oscuridad. Cuando me senté en mi lugar en la Gran Cúpula, preparándome para el juicio de Paula, la única emoción que todavía me conectaba con mi humanidad era la culpa. Nunca me dejó. Sabía que en el momento en que dejará ir la culpa, sería una causa perdida. La tentación de aliviar mi dolor desconectando la emoción era fuerte, pero no me
podía hacer eso a mí mismo.No podía permitirme perder lo poco que quedaba de mi humanidad, sin importar cuán doloroso era.
Paula fue llevada hasta el estrado. Decir que se veía arrepentida era un eufemismo. Se veía francamente lívida, con sus ojos destellando fuego dorado hacia mí.
Eli, quien estaba a la cabeza del proceso, con nerviosismo arrastraba los pies cuando tomó su lugar al lado de Paula.Se mantuvo robando miradas hacia ella, como si tuviera miedo de que pudiera de repente simplemente lanzarse sobre él. Con Paula luciendo como una leona furiosa y Eli un ratón nervioso y tembloroso, parecía muy posible que Paula terminara devorando al vampiro delgado y desgarbado.
—Vamos a acabar con esto, ¿de acuerdo? —inicié. Mis ojos cayeron en el asiento vacío donde se suponía que debía estar Candela. ¿Dónde demonios, está? Hice una nota mental para ir a buscarla después del juicio.
Eli comenzó a hacer las observaciones introductorias, anunciando el propósito del juicio y los cargos que Paula tenía en su contra. En su mayor parte, estuvo claro que ninguno de nosotros estaba seguro de qué hacer. Habían pasado siglos desde que un miembro de La Sombra fue juzgado. Esta era la primera vez que un miembro de la Élite había estado en un juicio.
La mandíbula de Eli estaba retorciéndose cuando terminó las introducciones y se volvió hacia la acusada.
―¿Cómo se declara?
—Inocente. —Paula mantuvo sus ojos fijos en mí.
Mi ceja se levantó.
—¿Niegas haber escondido a mi hermano en tu casa?
—No.
—¿Eras consciente que yo, tu príncipe y superior, dio la orden de que él debía ser entregado a mi custodia por cualquier ciudadano de La Sombra con quién él se pusiera en contacto?
—Sí, era consciente.
—Entonces ¿cómo eres inocente? ¿No está claro que me desafiaste?
—Deja de jugar a esta farsa, su alteza real —dijo entre dientes—. Todos sabemos que dejaste La Sombra sin leyes antes de irte a tu somnoliento retiro por cuatrocientos años. No puedes acusarme de un delito cuando no hay leyes que quebrantar.
Apoyé un codo sobre el brazo del sillón de cuero reclinable en donde estaba sentado. Una de las esquinas de mis labios se levantó en una media sonrisa divertida.
—Ves ahí es donde te equivocas, Paula. En esta isla, no hay más que una ley y tú la rompiste. La palabra de aquellos que gobiernan sobre ti y en la ausencia de mi padre... esa palabra es mía. Recorrí con la vista a todos los miembros de la Élite presentes en esa habitación—. Recuerden mis palabras. En La Sombra, por el tiempo que gobierne, mi palabra es la ley. Aquellos que me desafíen sufrirán las consecuencias. ¿Alguien se atreve a objetar?
El silencio era electrizante. Esperaba totalmente que Paula se levantara y se defendiera pero para mi sorpresa, se encogió. Sonreí. Incluso las leonas le temen al rey de la manada.
—¿A alguien aquí le gustaría hablar en nombre de la acusada? —pregunté.
Paula no tenía una abundancia de aliados en La Sombra, así que no estaba esperando que nadie se pusiera de pie por ella. Me sorprendí cuando Yuri se puso de pie en su nombre. De toda la gente que podría haber esperado que dijera algo para salvar el cuello de Paula, desde luego, no era él.
Yuri subió al estrado, mirando a Paula antes de dirigirse a mí.
—No es un secreto en este reino lo mucho que esta zorra y yo nos detestamos. Encuentro muy repugnante pararme aquí a su lado. Sin embargo, tampoco es un secreto para este reino que si hay un ciudadano en esta isla que haya sido capaz alguna vez de soportar estar cerca de ella, era tu hermano mayor alteza, Benjamin. —Hizo una pausa para tomar aliento y le dio a Paula una mirada mordaz.
Fue algo extraño ver como los ojos de Paula estaban humedecidos con las lágrimas. Me encontré a mi mismo aún más intrigado por la historia que había detrás de la relación de Paula y Yuri.
—No podemos excusar su evidente desafío a su majestad, el príncipe, pero estoy aquí apelando a la misericordia en lugar de la justicia.Nos convertimos en la Élite, porque sangramos juntos en batalla. Nos pusimos de pie como hermanos y hermanas, como una familia durante los peores momentos. Benjamin era para Paula, un amigo tal vez, un amante quizás, familia a lo mejor. ¿Realmente deberíamos castigarla por tratar de proteger a una persona en La Sombra que ella puede
considerar su aliado?
Mi respuesta a la petición de Yuri causaría conmoción y lo sabía.
—Tus palabras me parecen conmovedoras —me dirigí a él—. Sin embargo, desafío es desafío y no voy a tolerarlo. A menos que alguien me pueda dar una razón más sustancial para darle un indulto, ella servirá como una advertencia para todos en el reino. —Me puse de pie para darle más énfasis a mis palabras—. Ya no seré desafiado por nadie más.
Vi el miedo en los ojos de Paula. Era muy raro verla temblando y disfrutaba cada segundo de ello.
—La condeno a treinta latigazos y a seis meses en las celdas con efecto inmediato.
El resultado fue el caos, pero fui capaz de lograr lo que me propuse hacer. El mensaje fue enviado fuerte y claro. La Sombra ya no era un reino sin ley. Yo era la ley.

Capitulo 22


Lali
De pie junto a mi cama, en mi habitación, los pensamientos de lo mucho que echaba de menos a Peter se desvanecieron rápidamente cuando los labios de Gas se separaron de los míos. La forma en que me miraba, como si fuera preciosa para él, me hizo olvidar cualquier duda que podría haber tenido con respecto a sus intenciones. Nos miramos el uno al otro por un par de segundos, ambos bastante sacudidos por el encuentro, hasta que sus mejillas comenzaron a ruborizase. No recordaba la última vez que había visto a Gas ruborizarse.
Me llamó la atención las contusiones que recibió en su lucha. Empecé a preguntarme cómo podía besarme y que no le doliera, por la forma en que le toqué accidentalmente el moretón en su mejilla y la herida en su costado.
Cualquier pregunta que hubiera tenido con respecto a su estado físico, sin embargo, fue dejada de lado cuando sus ojos se posaron en mis labios, se sentían un poco hinchados después de su beso más bien insistente.
—Guau, Lali. Realmente eres Rosa Roja .
Encontré la falta de aire en su voz entrañable. Me hizo sentir querida, deseada, algo que no recuerdo haber sentido de él antes. Mis manos todavía estaban en su cuello. Apoyé la frente contra uno de sus anchos hombros. Ambas manos estaban en mi cintura, con los pulgares suavemente tocando mi vientre plano.
—¿Rosa Roja?
—Ya sabes... la del cuento de hadas... —Dio un paso lejos de mí, dándome un guiño mientras hacía la referencia del personaje—. ¿La hermana de Blanca Nieves?
—Sí... sé quién es Rosa Roja. ¿Cómo es que soy Rosa Roja?
—Bueno, ¿no es igual que Blanca Nieves pero con el cabello rojo? —Me mostró una amplia sonrisa. Me tomó la mano y comenzó a acariciar mi brazo con sus dedos—. Piel blanca como la nieve... —Luego desvió su atención de nuevo a mis labios, donde plantó un suave beso, sonriendo mientras sus labios seguían apretados contra los míos—. Los labios rojo sangre...
Realmente nunca vi este lado de él antes. Era una sensación extraña que mis rodillas cedieran debajo de mí de esa manera.
—No soy tan blanca. Mis labios no son tan rojos.
Sus fuertes manos sostenían mi peso.
—Lali, eres tan blanca como puedes llegar a serlo, y realmente debes ver tus labios después de que acaban de ser besados. —Estaba mirando mi boca como si se tratara de la más sabrosa delicia que había tenido el placer de probar.
No pude evitar sonreír. Las chicas maravillosas no se desmayan...
—Gas y Lali sentados en un árbol...
Fue casi divertido cómo los ojos de Gas se abrieron en el momento que escuchó el tono alto, de la voz cantarina de Abby. Nuestras miradas se desplazaron rápidamente hacia la puerta donde la niña de cinco años, estaba de pie.
Travesura estaba escrita en su pequeño rostro mientras que una sonrisa petulante levantaba las comisuras de sus labios. Todavía llevaba la falda y la blusa rosa con botones que había llevado a la escuela. Su mano derecha estaba firmemente en su cadera, mientras que su brazo izquierdo colgaba a su lado, con un brazo de Colin, su elefante de peluche, agarrado en su mano. Sus rizos rubios se
balanceaban de izquierda a derecha, pasando junto a su cabeza, que se balanceaba de un lado a otro mientras terminaba su canción: —... B-E-S-A-N-D-O-S-E.
—Tú enana... —Gas la miró—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Desagradable de gran tamaño... —Abby le mostró la lengua a su hermano mayor—. Vine para ver a Lali como siempre hago cuando vuelvo de la escuela —respondió con toda la dignidad que una chica de su edad era capaz—. ¿Qué estás haciendo aquí, Gas? —Su ceño desapareció y puso su cara larga cuando ella tuvo una mejor vista del rostro de él. Cualquier travesura que estaba a punto
de causar fue reemplazada por el horror ante lo que vio. Parecía que estaba cerca de sollozar—. ¿Qué te ha pasado, Gas? ¿Por qué sigues recibiendo palizas?
—Oye... Vamos... —La expresión de su rostro se suavizó rápidamente, pasando de molestia, a culpa, y a preocupación—. No llores, Abby. No es nada.Un grupo de chicos en la escuela estaban diciendo cosas malas sobre mí y Lali, así que tuve que darles una paliza... —La tomó en sus brazos y comenzó a acunarla en su contra.
—Pero parece que ellos son los que te golpearon, Gas.
—Bueno, eso es solo porque no los has visto todavía, enana.
Estos eran los momentos que me recordaban por qué Gas era tan buen partido. Me conmovió tanto la forma suave y dulce en que era con Abby cuando hacía el esfuerzo de prestar atención a su hermana pequeña, que tardé varios minutos antes de que las preguntas comenzaran a inundar mi mente: ¿Qué estaban diciendo los chicos acerca de Gas y de mi? ¿Era eso de lo que estaba hablando Connor en su mensaje de texto? ¿Acaso Gas le dio la idea? Entonces me di cuenta de cómo Abby se estaba estrujando contra el costado de Gas. ¿Cómo puede Gas no sentir dolor con eso?
Gas puso a Abby en el suelo.
Ella levantó la vista hacia él, con los rizos cayendo sobre su espalda.
—Solo deja de recibir palizas, ¿de acuerdo, zoquete? Hace llorar a mami...
En ese momento, Gas y yo intercambiamos miradas. Pude ver la culpa en sus ojos, incluso más allá del tono divertido cuando tocó a Abby en la cabeza con los nudillos.
—Claro, enana.
Molesta por haber sido empujada, Abby pisoteó el suelo.
—Yo sé lo que vi. —Entonces ella puso sus ojos azules en mí. Tuve que tragar saliva. Abby podría ser realmente un dolor cuando quería serlo—. ¡Los vi a los besándose! —Era casi como si la hubiéramos traicionado—. ¿Cómo pudiste hacer eso, Lali? —Ella arrugó la nariz—. Es tan asqueroso... besaste a un ogro gigante.
—Oye... —Gas frunció el ceño.
Por mucho que intenté, no pude reprimir una risita.
—Oh, genial... por lo menos tú te estás divirtiendo. —Gas me miró.
En ese momento, Amelia asomó la cabeza por la puerta.
—Lali, si no estás muy ocupada, me gustaría que me ayudaras a preparar la cena.
—Ya bajo, Amelia —le respondí. Comencé a caminar hacia la puerta. Cuando pasé junto a Gas, bromeé —: Fiona terminó con Shrek ya sabes...
—¿Me veo como Shrek para ti? —Gas fingió indignación.
Abby estalló en incontrolables risas. Yo también estaba riendo cuando llegué al pasillo, pero cualquier diversión se desvaneció cuando escuché a Gas decirle a Abby:
—Ríe todo lo que quieras, enana, pero te lo advierto... no puedes decirle nada a mamá y papá sobre Lali y yo. ¿Entiendes?
Auch. Eso dolió. Me mordí el labio inferior mientras me abría camino por las escaleras y hacia la cocina. ¿Está avergonzado de mí? ¿Voy a terminar como su gran secreto?
Me quedé tranquila durante la cena, no es que hubiera mucho que decir, teniendo en cuenta que consistía mayormente en Lyle regañando a Gas por pelearse. Amelia, por supuesto, no dudó en aportar sus granos de arena. Abby, por su parte, se mantuvo lanzando sus miradas de Gas a mí y luego de vuelta. No pudo dejar de reír durante toda la comida.
Después de la cena, Amelia acostó a Abby en la cama y Lyle pidió tener unas palabras en privado con Gas. Eso me dejó para hacerme cargo de la limpieza de la mesa y lavar los platos. Di la bienvenida a la soledad. Me permitió ordenar mis pensamientos.
Ya estaba descargando el lavavajillas y poniendo los platos en su lugar correspondiente cuando sentí las manos de Gas en mi cintura. Me tiró hacia atrás contra él, sus labios cayendo sobre la nuca de mi cuello.
Hice una pausa en lo que estaba haciendo.
—¿Qué es esto entre nosotros, Gas?
—¿Qué quieres decir?
—Esto. Todos los besos... Rosa Roja... Es demasiado confuso... Es ir demasiado rápido. Estoy teniendo problemas para mantenerme al día.
Se movió a mi lado y se apoyó en el mostrador de granito. Asintió con la cabeza, alentándome a seguir adelante y decir lo que pienso. No podía mirarlo a los ojos, así que seguí secando los platos mojados y colocándolos donde pertenecían mientras hablaba.
—Primero, discutimos en la biblioteca y luego al parecer, te metes en esta gran pelea, por los comentarios que me involucran, y ahora... esto.Acabas de romper con Rocio por Dios. No quiero ser tu rebote, Gas. No estoy interesada en convertirme en una de tus aventuras amorosas.
Él permaneció en silencio mientras terminaba de poner la cocina en orden. Cuando todo estuvo limpio, me agarró por los hombros y me hizo mirarlo.
—Eres demasiado importante para mí como para ser un rebote o una aventura. Metete eso en la cabeza, Lali. Estoy cansado de ser solo tu amigo y quiero que nos demos una oportunidad real.
—¿Por qué ahora?
—Porque como te dije en la camioneta, siento como que te estoy perdiendo... no quiero que eso suceda, Lali.
No se sentía como una buena razón para empezar a entrar en una relación que tenía demasiado potencial para dejarnos tanto rotos como heridos.
—Tengo miedo —admití—. ¿Y si esto no funciona?
—Mira... no tenemos que apresurar esto... vamos a tomar las cosas con calma, si tenemos que hacerlo. —Su mirada era esperanzada... expectante... desesperada—. Vamos a empezar con una cita y, entonces, vamos a ver a dónde vamos a partir de ahí.
—Una cita —estuve de acuerdo—, pero tengo una condición...
—Lo que sea.
—No habrá una charla sobre La Sombra, de lo que ocurrió allí o de los cazadores.
La sola mención de estos temas, especialmente delicados, nubló la expresión de su cara, pero asintió con la cabeza.
—Por mí está bien.
—Y una cosa más... —añadí—. Si nos ponemos serios acerca de esto, no quiero ser tu pequeño secreto sucio, Gas. Dejamos que Lyle y Amelia sepan.
Me dolió la forma en que no parecía contento con esa condición especial, pero una vez más, aceptó mis condiciones.
—Por supuesto.
Fue incómodo cómo nos separamos. No hablamos de ello, pero por primera vez, la idea de dormir en la misma cama con él se sentía mal. Nos despedimos el uno del otro y nos fuimos por caminos separados. Pasé una buena parte de la noche, debatiendo conmigo misma si debería colarme en su habitación, aunque solo fuera para tener a alguien allí por si me despierto de una pesadilla.
Justo cuando me había hecho a la idea de quedarme sola, escuché mi puerta abrirse. La cama se movió y me volví para encontrar a Gas sentado en el borde de la misma.No le hacía falta explicarse. La mirada en sus ojos me dijo lo suficiente sobre lo que necesitaba. Hice espacio y me acurruqué contra él. Sus labios encontraron mi frente. Un beso de buenas noches.
Con Gas y conmigo eso solía ser simple. Éramos los mejores amigos. Sabíamos dónde encontrarnos el uno con el otro. Un par de besos, unas cuantas bromas sugerentes y un acuerdo para tener una cita, fueron más que suficiente para arruinar cualquier zona de comodidad que tuviéramos.
Acostada a su lado en la cama esa noche, todo lo que pude pensar antes de quedarme dormida era como las cosas se complicarían a partir de ahora.Aún así, una sonrisa se apoderó de mis labios, porque fuese lo que fuese que tuviera con Gas, se sentía como un paso hacia adelante y, finalmente, dejar La Sombra detrás de nosotros.
Era una ilusión,porque llegó el momento del sueño, las pesadillas llegaron junto con él y La Sombra demostrando ser una fuerza que no se iría a ninguna parte a corto plazo.

Volvi :D

Bueno,quería pediros perdon por dejar la nove asi derrepente y no tengo excusa asi que pueden materme si quieren jaja.Bue pues que volvi y como compensacion por ser una perra mala os subire todos los capitulos que pueda esta semana que no tengo instituto=)Asi que ahora mismo subire el siguiente capitulo.
Pd:En verdad sabeis que os quiero:3