domingo, 22 de febrero de 2015

Capitulo 23

Peter

Después del apagón,las cosas estaban obligadas a ir cuesta abajo y lo sabía. La oscuridad comenzó a consumirme y no tenía suficiente fuerza de voluntad para luchar contra ella,así que simplemente me rendí y me dejé caer en picado, a la espera de tocar fondo.
El primer paso para mi caída fue cuando decidí que Lali ya no era mi responsabilidad.
Le pedí a Cameron y a Yuri reunirse conmigo después de que ataqué a Eugenia y golpeé a Candela. Estaba en el salón de música. Mantuve las luces tenues, mis dedos tocando una melodía triste en el piano de cola. Los caballeros se acercaron con vacilación. Tal vez mi rostro reflejaba que no estaba de humor para tener compañía.
—Busquen un asiento y díganme que pasó. ¿Cómo fue posible que mi hermano se escapara de ustedes dos? —Seguí tocando la apesadumbrada melodía.
Cameron tomó la delantera y se acomodó en uno de los bancos con cojines. Yuri lo siguió poco después. Parecía estar muy nervioso por la manera en que sus dedos temblaban mientras los retorcía. Entonces me di cuenta que Yuri nunca parecía estar a gusto cuando estaba a mi alrededor.
—¿Bien? —persuadí con impaciencia—. Hablen.
—Encontramos a Benjamin en casa de Paula —forzó Cameron—. Al parecer, se estuvo escondiendo con ella todo este tiempo. Fue rápido al escapar. Lo más probable es que nos haya escuchado venir y saltó por la ventana de una de las habitaciones de huéspedes justo antes de que llegáramos.
—Corrí tras él... —intervino Yuri—.
―...Y Lazaroff fue condenadamente rápido también. Siempre lo ha sido.
Desde mi visión periférica, pude percibir a Cameron mirando a Yuri, como si le estuviera diciendo al joven vampiro que lo dejara hablar a él. De los tres, Cameron era el más viejo, tanto en años naturales como en vampíricos. Sin embargo me había mostrado más reverencia y respeto del que Yuri alguna vez me ha mostrado.
—Yuri se encontró con tu hermano —continuó Cameron después de una corta pausa—, pero como bien sabes, Benjamin lo venció. Si no los hubiera encontrado a tiempo, el príncipe hubiera arrancado el corazón de Yuri. Cuando Benjamin me vio llegar, corrió. En el momento en que llegué al puerto, ya había golpeado a los guardias y escapado en una de las lanchas de alta velocidad.
—¿Las lanchas de alta velocidad? —Ante eso, dejo de tocar la melodía abruptamente—. ¿No tomó un submarino?
—Los submarinos son nuevos y mucho más rápidos que una lancha de alta velocidad. Él no habría sabido cómo manejar los submarinos —explicó Yuri—. Él no ha mostrado ningún interés en navegar los submarinos de todos modos.
—¿Entonces se fue de la isla a plena luz del día? —Me di la vuelta en mi banco para poder estar frente a ellos—. De seguro morirá...
—No apostaría nada por eso. —Cameron se rio entre dientes—. Si hay algo que admiro de tu hermano, es su deseo de sobrevivir.
Cameron tenía razón. Conociendo a mi hermano, tenía un plan bajo la manga que lo ayudaría a sobrevivir incluso bajo el sol. Sin ser capaz de discutir el razonamiento de Cameron, tuve que preguntar:
―¿Por qué estaba Yuri allí?
—Él fue quien me avisó que Benjamin estaba en casa de Paula.
Miré a Yuri pensativamente. No sabía por qué estaba sorprendido. Solo pensaba que después de todos estos siglos, la extraña cosa que sucedió entre Paula y Yuri había terminado. Nunca entendí claramente la dinámica de su relación o el evidente desprecio de Yuri, y la aparente fascinación, de Paula.
—¿Cómo supiste sobre eso exactamente?
Yuri me dio una respuesta, tomando un respiro profundo, mientras se inclinaba para hacerlo. Sin embargo no le preste atención a su explicación, porque mi mente rápidamente se enfoco en el bienestar de Lali. Decir que no me importaba lo que le pasara era una mentira. Solo pensar que podría estar en peligro me enfermaba. Sabía que si Benjamin sobrevivió, y probablemente lo hizo, él suponía una terrible amenaza para su vida. Si aún no estaba consciente de que Lali ya no
estaba en La Sombra, él aún tenía un montón de tiempo y medios para descubrir que Lali ya no estaba bajo mi protección.
Una parte de mi quería hacerle caso a la persuasión de Candela de ir tras ella, pero no me atrevía a hacerlo. Mi ego no podía soportar el penNicoiento de deambular alrededor del continente en busca de una adolescente. Lali optó por irse, sabiendo muy bien que al salir de La Sombra ya no estaría bajo mi protección. Si Benjamin fue tras ella, era su responsabilidad. No mía. Ella dejó de ser mi obligación en el momento en que eligió escapar.
—¿Entonces?¿Qué hacemos ahora? —indagó Cameron.
Tuve que parpadear varias veces para recuperarme de mi ensimismamiento y enfocar mi atención en el que caso en cuestión.
—Quiero que Paula sea arrestada y llevada a juicio.
Los ojos de Yuri se ampliaron.
—Señor, con todo respeto, nadie de la Élite ha sido juzgado por un delito en toda la historia de La Sombra. Es inaudito.
—Es o llevarla a juicio o matarla por desafiarme. Ella me escupió en la cara cuando escondió a mi hermano de mí cuando claramente exigí que quería que él fuera entregado en mis manos. No puedo tolerar eso si he de gobernar.
—Peter... —Cameron se puso de pie lentamente para tratar de razonar conmigo.
Me aparté de ellos.
—Háganlo de inmediato. El juicio comienza mañana. —Seguí tocando el piano. Señalando que nuestra conversación había terminado y que ya no necesitaba nada de ellos.
Mi siguiente tropiezo/equivocación fue cuando quité todo lo que posiblemente me pudiera recordar a Lali.
Le hice una visita a Eugenia en la habitación que compartía con las chicas no mucho después que Cameron y Yuri se fueron. Aún estaba inconsciente.
—¿Por qué no ha sanado? ¿No ha sido alimentada con sangre? —pregunté, mirando su cuerpo inerte. Busqué por un sentimiento de culpa, pero no encontré nada de eso. En su lugar, encontré que el deseo de succionarla hasta dejarla seca era abrumador. Matar estaba en mi naturaleza y el depredador en mí anhelaba más de ella.
—La alimenté con mi sangre, su majestad —comenzó a explicar Agus—. Se necesita algo de tiempo para que tenga efecto.
Encontré eso desalentador.Las veces que tuve que sanar a Lali con mi sangre,sanó casi inmediatamente. Me encogí de hombros. Lali es diferente. Lo sabía desde el primer momento en que la vi. Mi instinto pasó del anhelo que tenía por Lali al hambre que sentía por Eugenia.
Mis ojos comenzaron a enfocarse en el área del cuello de Lali donde hundí mis dientes. El dolor interior, el hambre, era casi insoportable.
—Sácala de mi casa. —La orden salió profunda y amenazante.
Los ojos de Agus cayeron en mí.
—¿Señor?
—Me escuchaste. Sácala de aquí. Llévala a tu casa. No me importa. No voy a ser capaz de evitar devorarla si ella está aquí.
Agus asintió, inmediatamente comprendiendo lo que estaba tratando de decir.
—¿Las otras chicas?
—Llévatelas también. Nico tomará una o ambas bajo su ala. Yo solo las quiero fuera de aquí.
Avancé para salir de la habitación, queriendo alejarme de Eugenia lo más pronto posible antes de perder todo sentido de auto-control. Con toda la fuerza que me quedaba, me detuve y le di a Agus una instrucción final:
—Destruye la Habitación del Sol. La quiero vacía y despojada de todo lo hay ahí. Conviértela en un lienzo blanco otra vez. No quiero nada en esta casa que me recuerde a ella.
Candela tenía razón. Había sucumbido a la oscuridad. Cuando me senté en mi lugar en la Gran Cúpula, preparándome para el juicio de Paula, la única emoción que todavía me conectaba con mi humanidad era la culpa. Nunca me dejó. Sabía que en el momento en que dejará ir la culpa, sería una causa perdida. La tentación de aliviar mi dolor desconectando la emoción era fuerte, pero no me
podía hacer eso a mí mismo.No podía permitirme perder lo poco que quedaba de mi humanidad, sin importar cuán doloroso era.
Paula fue llevada hasta el estrado. Decir que se veía arrepentida era un eufemismo. Se veía francamente lívida, con sus ojos destellando fuego dorado hacia mí.
Eli, quien estaba a la cabeza del proceso, con nerviosismo arrastraba los pies cuando tomó su lugar al lado de Paula.Se mantuvo robando miradas hacia ella, como si tuviera miedo de que pudiera de repente simplemente lanzarse sobre él. Con Paula luciendo como una leona furiosa y Eli un ratón nervioso y tembloroso, parecía muy posible que Paula terminara devorando al vampiro delgado y desgarbado.
—Vamos a acabar con esto, ¿de acuerdo? —inicié. Mis ojos cayeron en el asiento vacío donde se suponía que debía estar Candela. ¿Dónde demonios, está? Hice una nota mental para ir a buscarla después del juicio.
Eli comenzó a hacer las observaciones introductorias, anunciando el propósito del juicio y los cargos que Paula tenía en su contra. En su mayor parte, estuvo claro que ninguno de nosotros estaba seguro de qué hacer. Habían pasado siglos desde que un miembro de La Sombra fue juzgado. Esta era la primera vez que un miembro de la Élite había estado en un juicio.
La mandíbula de Eli estaba retorciéndose cuando terminó las introducciones y se volvió hacia la acusada.
―¿Cómo se declara?
—Inocente. —Paula mantuvo sus ojos fijos en mí.
Mi ceja se levantó.
—¿Niegas haber escondido a mi hermano en tu casa?
—No.
—¿Eras consciente que yo, tu príncipe y superior, dio la orden de que él debía ser entregado a mi custodia por cualquier ciudadano de La Sombra con quién él se pusiera en contacto?
—Sí, era consciente.
—Entonces ¿cómo eres inocente? ¿No está claro que me desafiaste?
—Deja de jugar a esta farsa, su alteza real —dijo entre dientes—. Todos sabemos que dejaste La Sombra sin leyes antes de irte a tu somnoliento retiro por cuatrocientos años. No puedes acusarme de un delito cuando no hay leyes que quebrantar.
Apoyé un codo sobre el brazo del sillón de cuero reclinable en donde estaba sentado. Una de las esquinas de mis labios se levantó en una media sonrisa divertida.
—Ves ahí es donde te equivocas, Paula. En esta isla, no hay más que una ley y tú la rompiste. La palabra de aquellos que gobiernan sobre ti y en la ausencia de mi padre... esa palabra es mía. Recorrí con la vista a todos los miembros de la Élite presentes en esa habitación—. Recuerden mis palabras. En La Sombra, por el tiempo que gobierne, mi palabra es la ley. Aquellos que me desafíen sufrirán las consecuencias. ¿Alguien se atreve a objetar?
El silencio era electrizante. Esperaba totalmente que Paula se levantara y se defendiera pero para mi sorpresa, se encogió. Sonreí. Incluso las leonas le temen al rey de la manada.
—¿A alguien aquí le gustaría hablar en nombre de la acusada? —pregunté.
Paula no tenía una abundancia de aliados en La Sombra, así que no estaba esperando que nadie se pusiera de pie por ella. Me sorprendí cuando Yuri se puso de pie en su nombre. De toda la gente que podría haber esperado que dijera algo para salvar el cuello de Paula, desde luego, no era él.
Yuri subió al estrado, mirando a Paula antes de dirigirse a mí.
—No es un secreto en este reino lo mucho que esta zorra y yo nos detestamos. Encuentro muy repugnante pararme aquí a su lado. Sin embargo, tampoco es un secreto para este reino que si hay un ciudadano en esta isla que haya sido capaz alguna vez de soportar estar cerca de ella, era tu hermano mayor alteza, Benjamin. —Hizo una pausa para tomar aliento y le dio a Paula una mirada mordaz.
Fue algo extraño ver como los ojos de Paula estaban humedecidos con las lágrimas. Me encontré a mi mismo aún más intrigado por la historia que había detrás de la relación de Paula y Yuri.
—No podemos excusar su evidente desafío a su majestad, el príncipe, pero estoy aquí apelando a la misericordia en lugar de la justicia.Nos convertimos en la Élite, porque sangramos juntos en batalla. Nos pusimos de pie como hermanos y hermanas, como una familia durante los peores momentos. Benjamin era para Paula, un amigo tal vez, un amante quizás, familia a lo mejor. ¿Realmente deberíamos castigarla por tratar de proteger a una persona en La Sombra que ella puede
considerar su aliado?
Mi respuesta a la petición de Yuri causaría conmoción y lo sabía.
—Tus palabras me parecen conmovedoras —me dirigí a él—. Sin embargo, desafío es desafío y no voy a tolerarlo. A menos que alguien me pueda dar una razón más sustancial para darle un indulto, ella servirá como una advertencia para todos en el reino. —Me puse de pie para darle más énfasis a mis palabras—. Ya no seré desafiado por nadie más.
Vi el miedo en los ojos de Paula. Era muy raro verla temblando y disfrutaba cada segundo de ello.
—La condeno a treinta latigazos y a seis meses en las celdas con efecto inmediato.
El resultado fue el caos, pero fui capaz de lograr lo que me propuse hacer. El mensaje fue enviado fuerte y claro. La Sombra ya no era un reino sin ley. Yo era la ley.

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