martes, 6 de mayo de 2014

Capitulo 21


Benjamin
Mi escape fue por los pelos para decir lo menos. La única cosa que me las arreglé para llevar conmigo en mi viaje fue mi mochila, llena de paquetes de sangre, un cambio de ropa y mi billetera. Al llegar al puerto, inmediatamente me fui por una de las lanchas rápidas. No tenía tiempo para pensar en otros suministros. Solo tenía que salir de allí antes de que Victorio se presentara para rasgar mi corazón, o peor, llevarme cautivo, así Peter podía hacer la hazaña más tarde.
A medida que el tubo cubierto de vidrio levantaba la lancha rápida hasta abrir mares, me di cuenta que tenía actuar con rapidez. Al momento en que el bote llegara a los límites de La Sombra, ya no estaría bajo la protección de su oscuridad; estaría expuesto a plena luz del día. Mientras más tiempo permaneciera cerca de La Sombra, sin embargo, más grandes eran las posibilidades de que los guardias me pudieran hacer regresar a la isla.
Hice una rápida inspección de lo que tenía conmigo en el bote. Todo lo que tenía era una caja de herramientas, un botiquín de primeros auxilios y un toldo utilizado para cubrir el bote cuando no esté en uso. Que era exactamente lo que necesitaba. Desenrollé el toldo y se convirtió en mi salvador del sol.
Me protegía de los rayos del sol, pero no de su sofocante calor. Flotando en el medio del mar con el toldo sobre mí, mientras los rayos del sol me golpeaban, se sentía mucho como estar dentro de un horno. Fue una lucha encender el bote y hubo inevitables momentos en que me moví de forma incorrecta y accidentalmente expuse mí carnea al sol. La forma en que parecía arder a través de
mi piel hasta mis huesos era insoportable.
El rumor era que no había ninguna muerte más dolorosa que tener a un vampiro quemándose bajo los rayos del sol. No estaba seguro de si eso era cierto. Nunca había visto realmente a un vampiro morir debido a la exposición al sol, pero no estaba por ponerlo a prueba en algún momento cercano. Además, las pocas veces que encontré mi carne expuesta a él fue lo suficientemente dolorosa para
convencerme de que el rumor era cierto.
Al final tuve que detener el bote, en alguna parte en el centro del Mediterráneo, para esperar hasta que el sol se hubiera puesto. No podía llegar a la orilla en mi condición.
Tenía que esperar a que anocheciera. Fueron solo un par de horas, pero se sintieron como días, pero tenía lo que se necesitaba para esperar.
El sol finalmente se desvaneció en el crepúsculo. Sobreviví. Por un momento, pensamientos de Lali se cruzaron por mi mente. Prácticamente podía sentir su sangre corriendo a través de mí, el sabor de su dulce sangre todavía en mis labios. La deseaba demasiado, solo pensar en ella me hacía doler, pero estaba de vuelta en la isla. La buscaría con el tiempo y la haría mía, pero sabía que tenía que poner a un lado el pensar en ella. Lo que tenía que hacer era hacer mi camino a la única persona que tenía alguna oportunidad de vencer a mi hermano menor.
Nuestro padre. Gregor Lanzani. 

Capitulo 20


Peter
La oscuridad se acerca.
Incluso mientras las palabras resonaban en mi cabeza, sentía como si una niebla oscura se estuviera moviendo desde el fondo de mi alma, superando todo lo que yo era. Provocó muchos recuerdos no deseados, la culpa había vuelto una vez más a ser abrumadora. Quería apagarla y tenía la habilidad de hacerlo, pero después de que la reunión del consejo en la Gran Cúpula fue terminada,Candela me recordó por qué simplemente no podía. Me quedé en mi asiento mucho después de que el Consejo de Elite salió y Candela se quedó conmigo.
—Me está matando —confesé.
Ella asintió. Rara vez tenía que dar explicaciones a Candela. Ella entendía.
—Puedo verlo. La culpa puede ser un adversario, pero también es tu aliado.
—¿Cómo puede ser eso?
—Es la única cosa que le impide a la oscuridad tomar el control.Sus palabras,como hacían a menudo, me obsesionaban.
Sus palabras, como hacían a menudo, me obsesionaban.
Antes de que me dejara por mi cuenta, se volvió para decir:
—La necesitas de regreso. No serás capaz de manejar todo esto sin ella. Hice una mueca, sabiendo a quién se refería, pero dudaba que pensar en Lali ayudaría. Lali hizo su elección. Ahora los dos tenemos que vivir con ella.
—No quiero ninguna mención de ella. Nunca más. Ella no va a volver. Eso es todo. Tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos.
Volví a mi pent-house poco después, mi mente consumida por los consejos de mi hermana. Ella era la Vidente de La Sombra. Era simplemente difícil ignorar las cosas que salen de sus labios. Al llegar de vuelta a mi pent-house encontré todo sobre eso justo señalándome de nuevo a la chica que me hizo despertar a La Sombra después de 400 años.
Caminando a través de la puerta principal, la primera vista que me recibió fue la de Euge jugando una partida de cartas con Nico y Agus en la sala de estar. En algún lugar de la cocina, pude oír el tintineo de platos y pude captar el olor de la cena cocinándose.Me imaginé que Daki y Rochi estaban en la cocina.
Recuerdos de Lali nadaban por mi mente al ver a las chicas y los guardias. Nico y Agus se levantaron al verme. Ambos parecían avergonzados de ser atrapados jugando con las chicas, mientras que estaban de guardia.
—Su Alteza —empezó a explicar Nico—, estábamos...
—Está bien —dije, desestimando su explicación con un gesto de la mano. La verdad sea dicha, me encontraba irritado por toda la situación. Estaba tratando desesperadamente de mantener mi enojo dentro.
Euge les dio a ambos guardias una mirada extraña, permaneciendo sentada en el sofá, una mano llena de cartas todavía aferrada entre sus dedos.
En gran parte debido a Lali, no se le daba mucho énfasis a mi estatus de príncipe de La Sombra dentro de mi propia casa. Nunca me relacioné mucho con las chicas. En lo que a mí respecta, eran amigas de Lali, y yo no necesitaba molestarme mucho acerca de ellas, siempre y cuando Lali las mantuviera a raya. Con Lali lejos, sin embargo, me di cuenta de que no podía dejarlas encerradas en una habitación sin hacer nada. Qué hacer con ellas era otro elemento más con que tratar en mi creciente lista de cosas por hacer.
Les di a los dos guardias miradas curiosas. Parecían haber desarrollado una buena relación tanto con Lali como con las chicas. Tal vez podría darles a las chicas. Al menos eso los sacaría a todos ellos de mi espalda. Fui sorprendido por la reacción adversa que me di cuenta tuve ante la idea de dejar ir las chicas. La casa estaría tan vacía sin ellas, por amor de Dios, incluso se las arreglaron para meterse debajo de mi piel.
Irritado,me decidí a ignorar a las personas haciendo un lugar de reunión la sala de mi casa y empecé a caminar. Con miedo a la oscuridad, me encontré buscando la luz.
—¿A dónde vas? —preguntó Euge con curiosidad. Su voz me irritó.
—A la Habitación del Sol.
La Habitación del Sol era la única habitación en el pent-house que Lali había diseñado por su cuenta. Le mencioné una vez que extrañaba el sol, así que diseñó una habitación con un mural de playa en una de las paredes y la ilusión de la luz del sol fluyendo desde el techo.
Cuando abrí la puerta,me di cuenta de que tenía mucho tiempo sin ser tocada, desde la noche en que Benjamin atacó a Lali y bebió su sangre.Vidrios rotos estaban por todo el piso. Grietas se alineaban en la pared contra la que arrojé a Benjamin.Rastros de sangre aún aparecían en varias zonas de la habitación, algunos de Gas, algunos de Benjamin, algunos de Lali, algunos míos.
Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
                                                                               ***
Los gritos eran ensordecedores, el sonido de los cañones alarmante. Vi desde donde estaba en la parte superior de la fortaleza como cientos y cientos de los esclavos humanos que habíamos mantenido en La Sombra para hacer el trabajo requerido para terminar el muro, luchaban por la oportunidad de escapar de la isla o, si no, por la oportunidad de escapar de la vida a la que los habíamos obligado. Solo sirvió para recordarme uno de los períodos más oscuros de la historia de La Sombra. El levantamiento. Los recuerdos comenzaron a sobrepasar mi mente, y así como así, toda la luz que la habitación del sol representaba se convirtió en un tono negro noche.
¿Qué hacemos ahora? —siseó Benjamin mientras se inclinaba sobre la fortaleza, el terror visible en sus ojos. Tragué la culpa. Era la primera vez que me había permitido la indulgencia. Conocía la medida que teníamos que emprender, porque ninguno de ellos podía escapar. Ni uno solo. Al momento en que un humano lograra salir de la isla sería el momento en que todo lo que teníamos en La Sombra habría terminado. No podía arriesgarme a eso. Miré a mi hermano y le dije las palabras con más resolución de la que sentía:
Tenemos que matarlos a todos.
Salté de la fortaleza hasta el suelo sólido y con un golpe rápido de mi espada, logré matar a tres de los hombres a punto de atacarme. Ellos vinieron a nosotros, violentos y enojados, ya no estaban dispuestos a permanecer siendo nuestros esclavos. Tratamos de convencernos de que no teníamos otra opción, pero al final de la batalla, de pie en medio de la sangrienta tumba dejada por nuestra
determinación de mantener nuestro santuario a salvo, sabía que el precio que pagué por La Sombra era demasiado alto.
Gimena se acercó a mí. Se quedó callada, obviamente perturbada.
¿Cuántos más tienen que morir ? —Mi voz salió rota, sangre aún goteaba de las comisuras de mis labios—. Ellos eran inocentes.
Nadie es inocente. —Gimena negó con la cabeza, su mirada distante y en blanco—. Todos estamos contaminados.
No puedo hacer más esto. —Sacudí la cabeza, permitiendo que el sentimiento de culpa volviera después de terminar lo que había que hacer.
Gimena me agarró la mano.
Nunca tendrás que volverlo a hacer.
                                                                      ***
Me encontré preguntándome si lo que dijo Gimena había sido una mentira, porque mientras la turbia niebla en mi mente se aclaraba y un momento de lucidez me devolvía de golpe a la realidad, me di cuenta de que yo estaba de pie en medio de la Habitación del Sol, con Candela sosteniéndome por los hombros, la desesperación trazando sus ojos.
—¿Qué has hecho, Peter?
La confusión siguió a su pregunta mientras probaba sangre en mis labios.
—No sé... —tartamudeé—. Supongo que me desmayé... —Desde detrás de Candela, vi el cuerpo inerte de Euge en el suelo, marcas de mordidas, mías, en el costado de su cuello. Nico y Agus gemían mientras trataban de levantarse del suelo. Marcas recién formadas estaban en las paredes contra las que los arrojé.
Como si todo esto no fuera ya demasiado para tomar, Cameron apareció en la puerta, con los ojos muy abiertos ante el sangriento espectáculo.
—¿Qué pasó?
Le respondí con un silbido amenazador.
—¿Por qué estás aquí?
—Benjamin. Se escapó. Benjamin y yo tratamos de detenerlo. Casi mató a Yuri... si yo no hubiera... —La voz de Cameron se desvaneció mientras mis ojos se volvieron de nuevo a Candela.
—Peter, si Benjamin está ahí fuera, entonces...
Sabía lo que iba a decir. Levanté un dedo para hacerla callar. No quería escuchara. No quería ninguna mención de Lali.
—No, Candela. —Miré el sangriento caos que me rodeaba. La culpa se apoderó de mí cuando vi a Euge en el suelo, pero me encontré resignado al hecho de que el daño ya estaba hecho—. Denla a la atención que necesita, llévenla a su habitación... no me importa. Solo sáquenla de mi vista.
Se realizó una gran cantidad de movimientos por la habitación, mientras hacían un esfuerzo para hacer mi voluntad. Solo Candela permaneció en la habitación conmigo después.
—¿No vas a ir tras ella? no puedes solo quedarte aquí y...
Antes de que pudiera evitar hacerlo,la palma de mi mano se encontró de lleno con el lado de su cara y la vi tropezar al suelo. Inmediatamente me arrepentí de golpearla. Quería dar un paso adelante, ayudarla a levantarse y abrazarla, pero algo me detuvo. Después de despertar del sueño bajo el que le pedí me pusiera a Gimena, estaba reacio a tomar el liderazgo de La Sombra, una vez más. Eso ya no era así ahora.
—Te dije que nunca hablaras de ella.
Sus manos ahuecaron la zona asaltada de su cara, mi hermana levantó la mirada hacia mí. Sus ojos violetas no contenían ira, ninguna acusación, ninguna condenación... solo resignación y una profunda tristeza que me hizo doler por dentro.
—Parece que la oscuridad ha llegado.
Como de costumbre, Candela tenía razón 

sábado, 3 de mayo de 2014

Capitulo 19


Benjamin
Paula abrió la puerta con amplitud y dio un paso bajo el marco de la puerta de la habitación en la cual me mantenía. Los pies bastante separados, las manos plantadas en sus caderas, mechones morenos en cascada hasta su cintura, la pequeña fiera en realidad se veía increíble.
Sonreí orgullosamente. Esto se va a poner interesante.
—¡Tu hermano va a volver loco a todo el mundo en La Sombra! —exclamó.
Oh sí... de hecho esto se va a poner muy interesante.
—¿Qué ha hecho ahora? —Justo saliendo de la ducha, todavía estaba secando mi cabello con una toalla.
—Pidió un censo de todos los humanos en la isla.
—Vaya enorme pérdida de tiempo...
—Eso es lo que yo pensé. Por supuesto, el poderoso Príncipe Peter no escuchará nada sobre ello.
—¿Nada sobre qué? —Reí—. ¿Tus pensamientos?
Me disparó una seria mirada de desaprobación y estuve casi seguro de que me había ganado una pelea, solo para encontrarla quejándose en alto.Sus hombros se sacudieron. Por un momento parecía que se había olvidado completamente de mi hermano cuando empezó a quejarse sobre cómo dolía cada músculo de su cuerpo.
—¿Qué tiene que ver la gran bruja muerta con Peter haciendo luchar a la Élite contra él?-Encontré la idea bastante divertida. Nunca pensé que Peter iría tan lejos para satisfacer su sed de sangre y empezara a utilizar vampiros.
Pasó su palma contra su cuello mientras caminaba hacia mi cama y dejaba que su forma curvilínea cayera sobre ella.
—Ella es la razón de que él sea tan poderoso. ¿No fue ella la que se aseguró de que el sueño de Peter también sirviera para fortalecerle a lo largo del tiempo?
Maldigo a esa bruja por enamorarse de tu hermano.
El recuerdo del amor no correspondido de Gimena hacia Peter volvió a abrir antiguas cicatrices.
—Mi hermano y el extraño efecto que las mujeres tienen sobre él... —me lamenté.
—Es más el extraño efecto que él tiene en las mujeres... —suspiró Paula, su rostro suavizándose. No necesitaba un lector de mentes para averiguar que una docena de ensoñaciones sobre mi hermano acababan de cruzar por su demente cabeza.
Tiré al suelo la toalla que estaba utilizando para secar mi cabello. Recordé algunas de las muchas razones por las que me resentía con Gimena. Si no hubiera sido por ella, Peter no gobernaría sobre mí. Fruncí el ceño. Tanto como pude rechazarlo, decir que esa era la razón por la cual me resentía con Gimena era una mentira. La incómoda verdad me enfrentaba incluso cuando me inclinaba en un poste de la cama para ver a Paula mientras ella se cambiaba de posición en mi cama. La vista que me estaba dando mientras empezaba a enredar las puntas de su largo cabello moreno claramente indicaba lo que quería de mí. Ellas siguen escogiendo a Peter sobre mí. Incluso Paula. Odiaba admitirlo, pero tenía que hacerlo. Me resentía con Gimena porque yo la había deseado, pero su Gimenazón fue de Peter hasta su último aliento.
Queriendo sacar de mi mente a Gimena, me uní a Paula en la cama cuando pareció que algo surgió dentro de la mente de Paula, efectivamente distrayéndola de su astuta seducción. Me quejé para mis adentros, porque eso significaba que estaba a punto de quejarse sobre algún loco mandato que mi hermano estableció. A pesar de todos sus arruinados juegos mentales y su desvergonzado odio hacia los hombres humanos, todavía se veía como una quejumbrosa pequeña adolescente algunas veces, a pesar del hecho de que era cincuenta años mayor que yo.
Me relajé cuando no hizo ninguna mención sobre Peter.En lugar de eso, soltó una respiración y giró su cuello hacia un lado para mirarme.
—¿Por qué estás todavía aquí, Benjamin?
Era difícil mantenerse con sus arrítmicos cambios de comportamiento. Estaba a punto de darle una broma sugestiva cuando escuchamos varios golpes fuertes en su puerta delantera. Un ceño pintó su rostro.
—¿Ahora qué? No hizo movimiento alguno para salir de la cama y realmente pensé que iba a ignorar completamente los toques cuando otra tanda de fuertes golpes la hicieron arrastrarse de la cama. No me prestó atención y cerró la puerta tras de ella.
Sobrecogido por la curiosidad, la seguí. Paula raramente tenía visitantes. Aparte de mí, la mayoría de los miembros de la Élite la toleraban, pero generalmente la menospreciaban. Eso es lo que hizo que su pent-house fuera un gran lugar para esconderme.
Acerqué mi oído a la puerta cerrada y escuché.
—Hola ahí, caballeros —ronroneó seductoramente Paula.
—Cielos, Paula. No eres más una puta. Deja de actuar como una.
Traté de situar la voz. Yuri de Gregorio.
—Estamos aquí para hacerte algunas preguntas. ¿Te importa?
Acento escocés. El Gran Ol’ Hendry sin duda.
—No me importa. —Su voz era ahora estirada y sin alteraciones. No sabía por qué, pero Yuri siempre tenía la forma de llegar a ella—. Por favor, ponte cómodo,Victorio. Vete al infierno,Yuri-Es exactamente donde estoy ahora, Paula.
—Ustedes dos... compórtense...—Victorio sonó como un hastiado padre tratando de mantener a sus adolescentes en la línea—. ¿Has tenido algún contacto con Benjamin Lanzani durante los últimos días?
—No.
—No, por supuesto.
Dos voces respondieron.
—Cállate, Yuri.
—¿No te importa entonces si registramos la casa?
El pánico me agarró y supe entonces que se me había acabado el tiempo. Siempre había sabido que no me podía ocultar con Paula por siempre. Simplemente no pensé que sería tan pronto. Traté de ser lo más cuidadoso y rápido posible mientras volvía a mi habitación,todavía llevando solo la toalla anudada alrededor de mi cintura.Me di prisa al vestirme. Apenas había acabado de abrochar mis pantalones cuando empecé a escuchar pisadas y puertas empezaron a abrirse.
Paula lanzó una explosión hecha y derecha.
—Todavía soy parte de la Élite. No pueden simplemente irrumpir así en mi casa.
—Claro que podemos —respondió Yuri con calma—. Si tienes algún problema con eso, adelante y arréglalo con el príncipe.
Un puñado de maldiciones se escapó de mi boca. Agarré una chaqueta negra con capucha de un perchero cercano a la puerta y me la puse. De debajo de mi cama, agarré la mochila que tenía preparada en caso de que una situación requiriera una rápida escapada.
Por el sonido de su bastante ruidosa inquisición, estaba claro que quedaban segundos antes de abrir la puerta de la habitación. Abrí las ventanas, sin importarme más si lo oían, y salté fuera de la ventana. Aterricé justo en mis pies. Entonces empecé a correr hacia el puerto. Gemí mientras corría, dándome cuenta de que no podía haber escogido peor momento para salir de la isla, porque sin importar a donde fuera, las posibilidades eran que el Sol saldría hasta su cima antes e que pudiera buscar refugio. Aun así, no iba a poner mi vida a la misericordia de Peter.
Conocía a mi hermano, y sabía que la oscuridad estaba dentro de él. No sabía por qué Lali tuvo tanto impacto en él, suficiente para recurrir a su humanidad, pero no iba a quedarme cerca y esperar que su efecto en él desapareciera. Sabía con seguridad que su oscuridad finalmente lo superaría. Siempre lo hacía y cuando lo hiciera, no tuve ninguna duda en mi mente de que no dudaría en matarme.
Mientras corría a toda velocidad para escapar, estaba claro que preferiría antes morir bajo los rayos del sol antes que morir a manos de mi hermano. Después de todo, parecía más noble entregar la vida de uno a la luz que a la oscuridad.

Lo siento...

Bueno queria pediros perdon porque no he subido esta semana porque he tenido un monton de examenes y no he parado de estudiar jaja.Pero a partir del lunes os prometo que subire dos capitulos todos los dias:).
Pd:Me gustaria que comentarais de como os esta pareciendo la nove
bss