sábado, 26 de abril de 2014

Capitulo 14


Peter
La Gran Cúpula era un gran salón redondo, situado en el nivel superior de la torre oeste de la Fortaleza Carmesí. Se ganó su nombre debido a la cavernosa estructura de su techo Nunca fue declarada oficialmente como el centro principal de todas nuestras reuniones gubernamentales, judiciales y militares, pero se convirtió en eso precisamente con los años.
La cúpula fue diseñada para mostrar la jerarquía de la Élite de La Sombra.
Al otro lado de las grandes puertas de roble, a la derecha en la parte delantera de la sala, estaba el balcón. Tenía cuatro escaños, en un pedestal un metro por encima del suelo estaba mi padre, el asiento del rey. A su derecha, dos metros por encima estaba mi asiento. A cada lado del mío estaban los asientos de Candela y Benjamin, situados medio metro por encima del suelo.
En el mero centro de la habitación había un escenario circular que servía como “estante” para quien se dirigía al consejo o era puesto bajo juicio.
A cada lado del estante y de frente al balcón estaban veinte asientos que incluían un representante por cada uno de los clanes de vampiros de la Élite. Por encima y alrededor de los asientos del consejo estaban setenta y cinco asientos dispuestos en una configuración de anfiteatro al reservado estilo de la Élite. Rara vez alguien que no era un miembro de la Élite era traído a la Gran Cúpula, a menos que fuera a juicio.
La primera vez que hice una visita a la cúpula, fue fácil ver que rara vez había sido utilizada en los últimos años, lo cual dejaba mucho que decir acerca de cómo se estuvo ejecutando el reino en mi ausencia.
Le encargué a Candela la responsabilidad de la modernización de la cúpula, ya que con todos los cambios que había planeado ejecutar en el reino, íbamos a usar mucho más el lugar. Dado su buen ojo para el diseño y la habilidad para hacer las cosas, le tomó cinco días y medio realizar la tarea.
Era la misma estructura básica, pero traída directo al siglo XXI, con los monitores de pantalla plana y equipo de sonido actualizado. Ella había remodelado completamente la sala, los tronos de aspecto antiguo fueron reemplazados con cómodos sillones que aún parecían elegantes y reales. Posiblemente la mejor alteración a la sala, sin embargo, había reemplazado el techo de staccato con vidrio transparente, de modo que la luna y las estrellas brillaban siempre abajo en el pasillo.
Después de casi "asesinar" a la mayoría de la Élite del consejo, como Cameron tan acertadamente lo había puesto, me encontré cómodamente encaramado en mi sillón reclinable en el balcón, mirando hacia el cielo oscuro. Estaba esperando que el consejo apareciera, así podríamos discutir los resultados del censo.
Stéfano fue puesto a cargo del censo y desde que estaba todavía tratando de recuperarse de la dura prueba física que le hice pasar, solicitó que se pospusiera la reunión durante una hora. La solicitud inicialmente me irritó, pero pensé que se merecía el descanso. Sin saber qué hacer con mi tiempo, sin embargo, y no realmente pasándolo en mi pent-house esquivando las preguntas de las chicas, me decidí a ir a la cúpula por delante de todos los demás.
Solo había estado allí por un par de minutos cuando Candela apareció.
―Peter ―dijo mi nombre rotundamente.
Eso casi siempre se traducía en problemas.
―Has hecho un gran trabajo con este lugar, Candela.
―Sí. Me lo has dicho varias veces. ―Escaló su camino hasta el balcón, justo a mi nivel.
Una mirada a sus ojos fue suficiente para decirme que estábamos en problemas. Podría haber jurado que vi una neblina gris oscuro agitarse a la derecha en el centro de sus pupilas. Profundamente preocupado, me puse de pie y le pasé una mano por encima de su hombro.
―¿Qué pasó? ¿Qué está mal?
Levantó la vista hacia el cielo nocturno. La última vez que vi ese mismo miedo en sus ojos fue hace siglos después de la victoria de la Primera Sangre. Seguí su mirada, esperando ver de qué era de lo que tenía tanto miedo. Todo lo que vi fueron cientos de estrellas iluminando el hermoso cielo nocturno.
Candela pronunció cuatro palabras que inmediatamente desencadenaron una avalancha de inquietantes imágenes al momento en que escaparon de sus labios. Los cien años que llevaron a la creación de La Sombra me revistieron ola tras ola de recuerdos profundamente enterrados: el naufragio, el faro, las cuevas, la Primera Sangre, los esclavos, el muro, las bestias, el levantamiento, la masacre, el hechizo y por último, el santuario. Podía oír los gritos de los muertos gritando
desde los cimientos sobre los que se construyó La Sombra. El ensordecedor sonido fue seguido por la culpa de la que nunca ni en mil vidas podría escapar.
Cambié mi mirada de los vastos cielos de nuevo a las furiosas tormentas detrás de los ojos de torbellino de mi hermana. Fue solo entonces que me di cuenta de que cuando dijo esas cuatro palabras, convocando a los fantasmas de mi pasado para que volvieran y me persiguieran, ya no estaba mirando el cielo.
Estaba mirando directamente hacia mí.
¿Sus palabras?
―La oscuridad se acerca.

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