Lali
Emilia se tomó su tiempo conmigo.
Trató de hacerme sentir cómoda, dándome un poco de agua, lo cual
aprecié de verdad, considerando la forma en que el sabor de la
sangre de Peter seguía fresca en mi boca.Tuvo mucho cuidado en
asegurarse de que yo quería hacer lo que ella me había pedido nunca
obligándome u ordenándome o imponiéndome, estaba segura que eso
era exactamente lo que hubiese hecho Peter si hubiese quedado
bajo su cuidado. Me dio ropa limpia para usar. Estaba tan aliviada de
que me pasara unos jeans ajustados y una adorable blusa blanca. Era
agradable ver algo que usaría en la vida normal, en vez de los
vestidos y faldas que me ofrecieron en el Pabellón. Oh, eran lindos
y femeninos, pero se sentía como si la única razón por la que
tenía que usarlos era para que los vampiros pudiesen tener un mejor
acceso a mi cuerpo, eso era exactamente lo que Benjamin entendía. Me
puse los jeans sabiendo lo irracional que era el camino que estaban
tomando mis pensamientos. En primer lugar no es como si hubiese usado
jeans para dormir. Aun así, el ajuste perfecto de la tela en mis
piernas me dio un poco de tranquilidad. Al menos no tenía que sentir
la mano de Benjamin sobre mis piernas. Me estremecí, recordando la
forma en la que me había tocado. Sabía que no iba a ser la última
vez que haría eso. Lo que más me aterraba era lo indefensa que me
había sentido en ese momento. No quería volver a sentirme así.
—¿Te gustaría hablar de lo que
pasó? —preguntó Emilia. Me senté en la orilla de la cama
mientras que ella tiraba un sillón al frente para que pudiese
sentarse a mi lado. De su mesita de noche, apuntó hacia una fuente de frutas.
—Si tienes hambre... —ofreció.
Sacudí mi cabeza.
—No, gracias. De verdad apreciaba la
forma en la que me estaba tratando. Era como la preocupada hermana
mayor que nunca tuve.
—¿Qué pasó, Lali? Te prometo que
lo que sea que digas, no saldrá de esta habitación a no ser que tú
quieras.
—No lo recuerdo —mentí. Recuerdo
cada momento de lo que pasó—. Desperté y tenía cortes en mi
espalda y el mechón de cabello de Mery en mis manos. Caminé hacia
el baño y...—Me ahogué, recordando el destino de Mery—. Ella no
se merecía morir.
Sabía que tenía que proteger al resto
de las chicas de lo que le había pasado a Mery. La amenaza de
Benjamin resonaba en mis oídos. No tenía ninguna duda de que no
vacilaría en destruirme a mí y a las chicas a la primera
oportunidad que se le presentara.
—Tienes razón. Ella no se lo
merecía. —Asintió Emilia. Sus ojos castaños se fijaron en los
míos—. Lali, no puedo ayudarte si no eres honesta conmigo. ¿Fue
Peter el que te hizo esto?
—Ya te dijo él que no lo había
hecho.
—Sí, pero quiero oírlo de ti.
Estaba sorprendida por lo protectora
que me sentía respecto a Peter. Casi me sentía insultada cuando
alguien suponía que él tenía algo que ver con esto.
—Si Peter hizo esto, entonces no
habría mayor escándalo, ¿verdad? Después de todo, somos sus
esclavas. ¿No tiene permitido hacer lo que quiera con nosotras? La
única razón por la que es un problema es que probablemente alguien
más lo hizo y es un gran insulto para Peter.
—Si Peter hizo esto, entonces no
habría mayor escándalo, ¿verdad?
Emilia sonrió satisfecha, casi como si
estuviese orgullosa de que hubiese salido con una respuesta así. Se
sentía como si ella usara juegos mentales conmigo.
—Parece que el príncipe se preocupa
bastante por ti. Parecía bastante loco por verte en el estado en el
que estabas.
Me mantuve callada. Me sentía tan
herida y abusada. Estaba asustada por lo que estaba por venir. Quería
con todas mis fuerzas creer que Peter se preocupaba por mí lo
suficiente para escogerme por sobre su hermano, pero si había
soportado ser una criatura que odiaba por siglos solo para salvar a
su familia, ¿qué me hace pensar que me escogería a mí en vez de a
Benjamin? Emilia probablemente vio que no iba a llegar a ninguna
parte con la dirección que estaban tomando sus preguntas, así que
intento otro acercamiento.
—¿Está bien si me dices cómo ha
sido para ti este tiempo en la Sombra de Sangre? Tengo mucha
curiosidad por saber.
No veía ningún daño en hacer eso y
me encontré abriéndome a ella de una forma que nunca había hecho
con otra persona. Escupí cada sensación que estuviese fresca en mi
memoria, cada miedo, cada aprensión, e incluso momentos robados de
asombro y deleite. Le conté cuánto extrañaba a mi
mejor amigo y lo preocupada que estaba
por él. Ni siquiera sabía por qué. Quizás era simplemente porque
necesitaba a un amigo, un aliado, así que aun cuando no estaba
segura si podía confiar en Emilia, me rendí ante la necesidad de
hablar con alguien que pudiera entender. La única cosa que no le
dije sobre todo lo que había pasado en la Sombra de Sangre fue lo
que Benjamin me había hecho y la amenaza que no le diría ni a un
alma.
Me hice una promesa mientras tenía esa
conversación con Emilia. Me prometí que Benjamin no se iba a salir
con la suya por lo que había hecho. Pagará por lo que nos hizo a
Mery y a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario