Peter
¿Qué he hecho? Después de ese
ardid que le hice, podría
solo haberla entregado a ese chico en una
bandeja de
plata.
Desde el momento en que dejé a Lali
temblando en mi cama, no
había hecho nada más que
castigarme a mí mismo por lo que he hecho hasta el
momento, me
encontré vagando de nuevo al pent-house, sintiendo como si
acabara
de perder a Lali. No podía creerme. De hecho, la acusé de estar
con
Benjamin, quien estaba seguro era la persona que la estuvo
atormentando durante
las últimas semanas, solo por mis celos por
ese amigo suyo. Caminé alrededor
de la Sombra de Sangre, con la
esperanza de aclarar mi mente, pero no tuve
éxito en lograr ese
objetivo en absoluto. En todo caso, estaba más confundido
que
nunca, porque durante mi paseo y el tiempo que pasé pensando, solo
me
puse bastante paranoico, pensando en
todos los escenarios posibles a mi
regreso. En realidad estaba
preparándome a mí mismo para no arrancarle la
cabeza a alguien en
caso de que encontrara a Lali durmiendo con ese amigo
suyo.
Contrólate, Peter. Me decía a
mí mismo. Que estaba siendo irracional.
Lali dijo que el chico era
su mejor amigo. Yo le creí. Entonces recordé cómo
lo miraba...
cómo estaba seguro de que nunca antes me miró de esa manera y
mi
paranoia volvía de nuevo. No hay manera de que ese chico sea solo
“un
amigo”.
Solo regresé al
pabellón después de que sentí que estaba preparado
para el peor
escenario posible, al llegar al ático, pero nada podía haberme
preparado para lo que encontré a mi regreso. La primera cosa que
noté fue a
Nico y Agus despertando de la inconsciencia en el suelo
del salón.
—¿Qué pasó?
—les grité, aunque ya tenía una idea bastante clara de lo que ocurrió allí.
—Habitación...
del Sol —fue todo lo que Nico consiguió decir—,
Gas... está...
también.
Mi estómago se
apretó. De hecho me sentí traicionado de que Lali estuviera con
cualquier otra persona en la Habitación del Sol que no fuera
yo.
Puse mis celos a un lado, sabiendo que algo estaba mal y que
tenía que
conseguir mi cabeza bien puesta, pero no había manera de
prepararme para
ver la forma inconsciente de Gas en el suelo y
escuchar los gemidos de Lali,
mientras trataba en vano de empujar a
mi hermano lejos de ella.
Benjamin la tenía
contra una pared, desnuda de la cintura para arriba,
mientras sus
dientes se hundían en su cuello, sus manos tanteando libremente
su
cuerpo, obviamente, disfrutando de las sensaciones de su entrega
mientras
que ávidamente bebía su sangre.
Perdí la noción
del control mientras atacaba a mi hermano, haciendo
una enorme
grieta en la pared cuando lo empujé hacia ella.
Benjamin en
realidad tuvo el descaro de reírse. Le di un puñetazo en la
cara
con tanta fuerza, que casi esperaba que su cuello se rompiera por la
manera en que su rostro se corrió violentamente hacia un lado.
Estaba seguro de
que se había vuelto completamente loco basado en la
salvaje
expresión en su rostro. Estaba equivocado.
Sabía exactamente
lo que estaba haciendo.
—No puedo dejar
que la tengas, hermano —me espetó, una mezcla de
la sangre de
ella y la suya propia—. Voy a perder todo en el momento en que
ella sea totalmente tuya.
No entendía lo que
estaba diciendo. No quería hacerlo. Solo quería
acabar con él,
poner fin a esta rivalidad que habíamos tenido durante tantos
años.
Estaba claro que era mucho más poderoso que él, debido a su lucha
por
alejarse de mí no le hacía ningún bien. Recuperé la estaca
de madera que siempre tenía
conmigo.
—¿Es esa la
estaca de madera? ¿La misma que tuviste de todos esos
años de ser
un Cazador de la Oscuridad?
Benjamin no mostró
miedo. Sabía que él me conocía lo suficientemente
bien como para
saber lo importante que era la familia para mí, pero subestimó
la
importancia de Lali para mí. Después de todo ese tiempo que pasé
pensando que era más importante para mí, mi hermano o Lali, en ese momento, la
elección era clara: tenía toda la intención de apuñalarlo con la
estaca en su corazón, aunque solo fuera para proteger a la mujer que
amo.
Agarré mis propios
pensamientos. Me puse tenso al darme cuenta. La
mujer a la que
amo. Así es como veo a Lali.Ahora que Benjamin había probado
su sangre,él siempre estaría detrás de ella, aunque estaba seguro
de que había
estado detrás de ella desde la noche del ataque. No
tenía duda de que era él
quien lesionó a Lali y mató a
Mery.Odiaba que yo hubiese sido demasiado
cobarde para enfrentarme a
él. Esta era mi culpa.
Levanté la estaca
y la dirigí al corazón de mi hermano.
La sonrisa en su
rostro desapareció cuando se dio cuenta de que tenía
toda la
intención de matarlo. Había ido demasiado lejos. En realidad se
encogió de miedo cuando hice el movimiento para apuñalarlo. El
alivio en su
rostro cuando alguien entró en su defensa.
—Peter, no...
Al principio, pensé
que era Candela, pero no era así. Conocería la
suave voz de Lali en
cualquier momento.
—No estás a
salvo de él —le susurré entre dientes.
—Nunca lo estuve
—jadeó.
Me di cuenta por la
forma en que hablaba de que estaba en conflicto,
más probablemente
debatiéndose en contra de sus propias razones para
detenerme de
conducir la estaca al corazón de Benjamin.
—Entonces, ¿por
qué debería vivir? ¡Él tiene que morir!
La respuesta de
Lali me recordó por qué la amaba tanto.
—Si matas a tu
propio hermano, Peter, es posible que no seas capaz
de perdonarme. O
peor aún, que nunca podrías ser capaz de perdonarte a tí
mismo.
Ella me conocía
—todos los lados de mí— pero nunca me trató como a
una
criatura de la oscuridad. Cuando me miraba, me sentía como si
todavía
viera a alguien capaz de tener luz.
Dejé caer la
estaca y solté mi agarre en mi hermano. No perdió tiempo
en tomar
ventaja de lo que lo más probable percibió como una pérdida
momentánea de cordura y salió corriendo de la habitación. No ha
cambiado
en absoluto. Benjamin era un cobarde y un matón. Nunca
hizo frente a los que
eran más poderosos que él, pero encontraba
placer en aprovecharse de los
débiles.
Por eso yo estaba
seguro de que mientras ella estuviera en la Sombra
de Sangre, Lali
nunca estaría a salvo.
Benjamin la
acosaría y perseguiría como lo haría un animal. No iba a
dejarla
hasta que hubiera tenido su ración de ella. A menos que yo lo
matara.
Me estremecí
cuando sentí su suave mano por mi brazo. Me di la
vuelta y me
obligué a mirar hacia ella. Arrojó los pedazos que quedaban de su
atuendo de noche sobre sí misma para tratar de cubrir su torso
desnudo. Me
arranqué la camisa de inmediato y se la puse sobre su
cabeza. Me hice un corte
en la palma de mi mano y le hice beber mi
sangre. Fue en ese momento que
me di cuenta de que su amigo ya estaba
despierto, nos miraba, en concreto a
mí, con ojos desconfiados.
No le hice caso, y
esperé a que las heridas de Lali se curasen, mis ojos
fijos sobre
todo en las marcas de mordeduras de Benjamin en su cuello.
—Lo siento, Lali.
Te fallé otra vez.
Se veía tan pálida
y débil por el ataque, mientras negaba con la cabeza.
—No, Peter. Me
salvaste... otra vez.
—¿Lali... te
violó? —No podía mirarla a los ojos cuando le hice la
temida
pregunta.
La pregunta,
obviamente, le rompió el corazón y odié que tuviera que
hacerla.
Ella negó con la cabeza.
—No. No lo hizo
—me aseguró.
Sin embargo, me di
cuenta que de alguna manera había hecho todo lo
demás. Me ponía
enfermo que pudiera estar relacionado con un monstruo.
—Tienes que irte,
Lali.
Al principio, hubo
un shock en sus ojos, después solo hubo confusión.
—¿Qué quieres
decir?
—Voy a dejarte
salir de la Sombra de Sangre. —Voy a dejar que me
dejes a mí
era en realida
d lo que quería decir.
Quería que me
dijera que prefería quedarse, que confiaba en mí lo
suficiente
para protegerla. No lo hizo. Me aplastó cuando lo que hizo en su
lugar fue abrazarme y decir:
—Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario