Peter
No mucho después de que Lali nos dejó
para discutir lo que fuera que Candela había considerado demasiado
confidencial como para que ella lo escuchara, mis hermanos me dieron
un recorrido por la isla, principalmente en la Fortaleza Carmesí
para ver cómo la habían fortificado a lo largo de los siglos
pasados. Lo que solía ser justo lo que era —un muro rodeando la
isla— era ahora el hogar
de trescientos guardianes vampiros y
exploradores que buscaron refugio en la Sombra de Sangre y juraron
defenderla.
En ciertas áreas clave de la
fortaleza, había largas casas de madera con distintivas torrecillas
puntiagudas frente a los edificios que alineaban el muro. Me habían
dicho que varios hombres y mujeres pertenecían a la Élite entrenada
para pelar y eran llamados Caballeros. Las casas eran para ellos para
los tiempos en que eran llamados para servir en la fortaleza.
La Élite consistía en los veinte
clanes originales que juraron lealtad a nuestra familia. Había
aquellos que pelearon y sangraron con nosotros, que fueron
perseguidos por los Cazadores de la Oscuridad hasta que finalmente
encontramos refugio en la Sombra de Sangre.Los demás-guardias,exploradores, y los inquilinos— vinieron justo después de que la
fortaleza fue construida y de que el hechizo de Gimena fue capaz de
proveernos una protección permanente en la Sombra de Sangre.
—¿En dónde se quedan la mayoría de
los esclavos humanos?
—Aparte de las bellezas que
mantenemos en nuestras casas para nuestro entretenimiento, todos los
humanos están en las Alturas Negras.
—Los ojos de Benjamin brillaron ante
la mención de “las bellezas”. Mi hermano siempre había tenido
bastante inclinación por las mujeres hermosas y jóvenes.
Enarqué una ceja.
—¿Las montañas?
—Dividimos la red de cuevas que
encontramos ahí en celdas y los cuartos de los esclavos. Prisioneros
y nuevos humanos cautivos —antes de ser asignados— son enviados a
las Celdas. Los humanos viven en las viviendas de los esclavos,a las
que llaman las Catacumbas —explicó Candela.
—¿Las Catacumbas? —pregunté
curioso.
—Se supone que sea una ironía.
—Benjamin rodó los ojos—. En la Sombra, son los vivos quienes
residen en las Catacumbas.
Lo dejé pasar y miré la altura del
muro que nos protegía.
—Todo parece estar bien.No entiendo
por qué es necesario que me haya levantado de mi sueño.
—Las cosas no siempre están bien,
Peter —dijo Candela entusiasmada—. Los Cazadores de la Oscuridad
son más poderosos que nunca. Están avanzados tecnológicamente y
tienen el apoyo de gente rica e influyente.La Sombra de Sangre
permanece sin descubrir y segura,pero otros aquelarres no.La Sombra
ya no es un secreto en las comunidades de vampiros y otros
aquelarres han amenazado con atacarnos o exponernos a menos que los
acojamos o les encontremos un refugio.
Fruncí el ceño. Los mismos aquelarres
fueron los que nos rechazaron y nos dejaron morir cuando
necesitábamos su ayuda contra los cazadores. ¿Ellos ahora estaban
amenazando con derramar nuestra sangre si no los salvamos?
—¿Qué hemos estado haciendo sobre
esto?
—Como te habíamos dicho antes, Padre
se ha estado entrevistando con los líderes de otros aquelarres. Por
lo último que supimos de él, todos los aquelarres estarían
enviando a sus líderes o al menos a un representante para venir aquí
y así podamos hablar a fondo sobre un compromiso.
—¿Y necesito estar despierto para
estas pláticas, porque...?
—Lo mismo había pensado —murmuró
Benjamin.
Lo miré cautelosamente, preguntándome
cómo era posible que no hubiera madurado ni un poquito desde la
última vez. En su cabeza, nosotros obviamente aun estábamos
compitiendo... por qué, no tenía idea.
—Aparte del hecho de que tú generas
un respeto por parte de los otros aquelarres en una forma en que
nosotros no podemos, ellos saben lo que hiciste. Te escucharan —dijo
Candela enfáticamente—. Y no es solo eso. Realmente no creo que
podamos mantener a la Sombra de Sangre en secreto de los Cazadores de la Oscuridad por
mucho tiempo. Ni siquiera con Corrine manteniendo el hechizo de
Gimena. Los cazadores se han estado preguntando en dónde han estado
desapareciendo todos esos vampiros. Y con nosotros necesitando a los
humanos y teniendo que abducirlos solo para mantenernos con vida...
eso no se les escapará. Investigaciones están siendo hechas por algunas agencias de seguridad que
investigan sobre personas desaparecidas. No podemos mantener esto por
mucho tiempo.
Apreté los puños, mis músculos
tensándose mientras se tensaba mi mandíbula. —¿Qué te hace
pensar que yo sabría cómo arreglar esto, Candela? Ya hice mi parte.
Te traje al Santuario, tal como tu profecía lo dijo. ¿Por qué
alguien más no puede hacerse cargo de esto? ¿Por qué no Padre?
—La profecía decía que solo tu
reino podía proveer a nuestra clase un verdadero santuario. La
Sombra de Sangre ha sido un santuario para un limitado número de
nuestra especie, pero aún no es un verdadero santuario hasta que le
encontremos a todos los vampiros un lugar seguro y encontrar una
forma de sobrevivir sin la necesidad de humanos o...
—¿O qué? —pregunté, lanzando una
severa mirada a mi hermana.
Ella iba a decir las palabras que hacen
que se te hiele la sangre.
—Tenemos que acabar con los Cazadores
de la Oscuridad de una vez por todas.
—¿Estás hablando de una guerra y
matanza que no podemos siquiera imaginar? ¿Cuánto tiempo ha pasado
desde que los guardianes de la Sombra han estado en una pelea real?
Todo lo que obtuve de mi hermana y
hermano fue silencio.
Continuamos con nuestra excursión a
través de la isla, dejando el asunto colgando. El asunto pesaba
sobre mí durante el resto del tiempo que pasé con ellos. Decir que
no había sido agobiado con lo que me habían dicho era una mentira.
No entendía por qué tenía que ser el líder. Era más joven que
muchos de los hombres aquí. Que
acudieran a mí para guiarlos iba más allá de mi comprensión. El
hecho de que fuera a mí al que buscaran me llenó de resentimiento
había dos personas, mi padre y mi hermano. Todavía no había estado
despierto por un día entero y ya me encontraba cansado y ansiando
escaparme.
Estaba listo para ir a casa y retirarme
a la soledad, sin siquiera querer estar cerca de los esclavos humanos
que se suponía debía tener a mí alrededor. Hasta Lali era una
visión que no quería ver. Ella era tan humana, un recordatorio de
lo que fui y quién era antes de convertirme en la criatura que soy
ahora.
Ya tenía la intención de regresar a
mi cuarto cuando Candela me agarró del brazo y me jaló hacia ella.
No me dio explicación alguna y me guió a través de un pasillo y
finalmente a un cuarto. Abrió la puerta y reveló a una inconsciente
mujer recostada en el centro de la cama.
—Ella solía ser una Cazadora de la
Oscuridad, una de las nuevas, de las más débiles. Fue traída aquí
por uno de los inquilinos, como pago para que le permitiéramos
refugiarse en la Sombra a él y a su hermana.
—¿Por qué me estás diciendo esto?
—pregunté, incapaz de negar que la mujer extendida en la cama
frente a mí era atractiva.
—Pensé que estarías cansado de
tomar sangre de un vaso y disfrutarías alimentarte de ella en
cambio. —Candela sonrió, complacida consigo misma.
Ella sabía que el hecho de que era una
Cazadora de la Oscuridad hacia la perspectiva aún más atractiva. Me
lamí los labios y di un paso adelante.
Candela tomó eso como aprobación y
salió del cuarto.
—Disfruta —dijo justo cuando
cerraba la puerta, dejándome hacer lo que quisiera con su esclava.
No hubo titubeo de mi parte. La
oscuridad me consumió. Estaba junto a la mujer, tirando de ella
contra mí con mis brazos y hundiendo mis dientes en su cuello. El
sabor de la sangre fresca, bombeando a través de sus venas por un
latiente corazón era vigorizante. Bebí, determinado a desangrarla.
Me había estado diciendo a mí mismo todos estos años que odiaba
ser un vampiro,
pero era quien era y mientras bebía de
la mujer, no había escapatoria de ello.
Chupé la sangre de mi joven víctima y
justo cuando estaba por beber la última gota: la que causaría que
su corazón dejara de latir, un momento de claridad vino a mí. Por
razones que no podía entender o siquiera comprender —y no estaba
seguro de si quería— me di cuenta que todo el tiempo que estuve
sosteniendo a esta bella extraña en mis brazos, alimentándome de
ella, se sentía como si estuviera traicionando a Lali.
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