sábado, 26 de abril de 2014

Capitulo 8


Gas
Mientras paseábamos sobre las arenas blancas contemplando el bellamente azul claro océano, le dije a Lali mi historia, no molestándome en mencionarle que haciéndome relatar mi historia, estaba forzándome a revivir los horrores de La Sombra de Sangre.
                                                        ***
Estaba angustiado. Una vez más decepcione a Lali. Abandonándola en su cumpleaños por Rocio, tan hermosa como fuera, estaba en la cima de mi lista creciente de cosas jodidas cuando se trataba de la mejor amiga que siempre me las arreglé para dar por sentado. Se sintió horrible ver la mirada de dolor en los ojos de Lali, pero me imaginé que ella tomaría una caminata y que lo superaría. Después de todo, sabía que tarde o temprano, me perdonaría. Siempre lo hacía.

Entré a escondidas en su cuarto de hotel justo antes del amanecer a la mañana siguiente, esperando por completo que aun estaría en la cama, con mi hermana de cinco años, Abby, acurrucada contra ella. Estuve decepcionado de encontrar a mi mamá al lado de Abby. Era claro que mi mamá estaba enfadada por algo. Porque aun cuando estaba dormida tenía una mueca firme en su cara.
La sacudí para despertarla.
Mamá, ¿dónde está Lali?
Ella parpadeó varias veces y frunció el ceño.
No tengo idea de donde está. ¿Qué hora es? Se supone que tendría que estar aquí. Abby estaba horrorizada de tener que dormir aquí sola.
Tal vez solo salió a dar una caminata o algo...
¿A esta hora? ¿En que está metida?
La encontrare ―respondí, empezando a sentirme peor por lo que le hice, o no le hice, a Lali la noche anterior. No era normal en ella huir así. De entre los dos, ella siempre había sido la más responsable.
Demasiado preocupado y sabiendo que había sido un completo idiota con ella, fui a la playa para buscarla, caminé alrededor de medio kilómetro sobre la orilla de la costa antes de darme cuenta que estaba perdiendo el tiempo. Si Lali quería ser encontrada, la encontraría. Seguí tratando de llamar a su teléfono, pero seguía obteniendo su correo de voz. Estaba listo para volver cuando me encontré con una hermosa chica morena, llevando, de entre todas las cosas, un conjunto de cuero.
Se acercó a mí, mirándome desde la cabeza hasta los pies, con una mirada sensual en sus ojos.
Soy Paula. ¿Y tú eres?
Distraído por cuan hermosa olvidé mi búsqueda por encontrar a Lali. Mostré mi mejor sonrisa, de pronto también olvidando mi obsesión por Rocio.
Soy Gas.
Para mi sorpresa, ella agarró mi cuello y tiró de mi cabeza hacia abajo mientras me enfrentaba para un beso. Podría decirse que fue el mejor beso que jamás había tenido. Cuando nuestros labios se separaron, ella sonrió. Fue esa sonrisa la que me dijo que algo estaba mal, porque aparte del hecho de que todo sobre su sonrisa insinuaba locura, de repente sobresalían colmillos de ambos lados de su labio superior.
Eres perfecto ―siseó antes de apuñalarme en el cuello con una jeringa afilada. Me tomó apenas unos segundos caer al suelo, inconsciente. El último sonido que registré en mi mente esa mañana fue el alto e infantil tono de su voz cuando decía―: Me voy a divertir tanto contigo, Gas.
Cuando desperté, me encontré en una cama grande, las muñecas esposadas a las patas de la cama. Ella estaba encima de mí, besando mi cuello, mis hombros... Yo era mucho más grande que ella, y aun así me sentí indefenso y completamente a su merced.
¿Qué estás haciendo? ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?
Se echó a reír.
Ohh... Demasiadas preguntas, mi mascota.
Hice una mueca ante la palabra que usó, apartando mi boca de ella cuando trató de besarme. Obviamente irritada, sujetó mi cabeza con ambas manos antes de forzarme a un beso. Cuando nuestros labios se separaron, ladeó su cabeza a un lado y puso mala cara.
Deberías de estar agradecido de que estoy de tan buen humor, porque he decidido responder a tus preguntas... ¿Qué estoy haciendo? Estoy besándote. ¿Quién soy? Soy Paula, tu amante. ¿Dónde estás? Estas en mi dormitorio.
Sus labios y sus manos estaban sobre mí y en todo lo que podía pensar era la forma en que me sonrió de vuelta en la playa justo antes de perder la conciencia
Eres un vampiro-Decir las palabras en voz alta me hacía sonar absolutamente loco.
Chico listo... ―Subió sobre mi cintura y se apoyó a si misma sobre mi pecho mientras me miraba, la misma sonrisa maniática en su cara―. Ahora quiero que te calles. ―Me amordazó, y luego hundió sus colmillos en mi cuello, bebiendo mi sangre por primera vez.
Una vez satisfecha, levantó su cabeza, mi sangre derramándose en las esquinas de sus labios.
Eres tan dulce como él lo era. El duque... ―Garras sobresalieron de sus dedos y empezó a trazar una de ellas sobre mi torso―. ¿Tienes alguna idea de lo que me hizo pasar?
Claro que no, perra loca...Peleé con la urgencia de gritar cuando sus garras se hundieron en mi piel, extrayendo sangre. La forma en que sus ojos se iluminaron de alegría al ver mi sangre era repugnante.
Mi madre era una prostituta, sabias... Éramos muy pobres y mi madre estaba muy enferma así que decidió venderme al Duque. Solo tenía seis años. ―Ella empezó a correr su mano por mi cabello antes de agarrar un mechón del mismo y apretarlo en un puño―.Me recuerdas mucho a él.
Mi corazón se hundió al escuchar esta revelación.
Me sentí en su interior, cada fibra de mi siendo instada de nuevo, luchando contra las restricciones en las que me mantenía, luchando contra la degradación en la que ella me ponía. Todo ello por nada.
Me dio una bofetada con el dorso su mano mientras reía entre dientes.
Y también luché, sabes. Grité, arañé y me defendí, pero él aún hallaba su camino para mantenerme tranquila. Siempre se salía con la suya. Voy a hacer mi camino contigo también.
Y así lo hizo. Todo sobre ella hacia que mi estómago girara. Sus gemidos, las cosas que decía... Cuando colapsó sobre mi cuerpo, jadeando, quise matarla.
Cuando me convertí en vampiro, le hice pagar caro lo que me había hecho. ―Sus ojos se iluminaron al recordarlo―.Debiste haberlo escuchado gritando y llorando. Él era débil ―dijo―. Justo como tú. Tengo el control ahora y nunca nadie podrá herirme de la forma en la que él lo hizo de nuevo.
Para el momento en que ella había terminado conmigo aquella primera noche en La Sombra. Estaba maltratado, con moretones, sangrando y exhausto. Ella me dejó aún esposado a la cama, con una mordaza en mi boca.Tomó horas antes de que alguien entrara a la habitación. Al principio pensé que era ella. Me estremecí solo al escuchar el sonido de la puerta crepitar al abrirse. No pude soportar el pensamiento de ella tocándome. Así que me sentí aliviado cuando encontré a una linda chica con el cabello negro haciendo señas para que me quedara callado. Sacó la mordaza de mi boca antes de forzar la cerradura de las esposas que me sostenían a la cama.
Tienes que estar extremadamente callado ―susurró suavemente, apenas pude entender lo que me decía. El resto de nuestra conversación eran susurros.
¿Quién eres?
Soy Belen. ―Miró hacia abajo a mi desgastada forma―. ¿Puedes levantarte?
Asentí.
Estoy principalmente solo adolorido.
Entonces, vamos a salir de aquí.
Estaba sorprendido de cuan rápidamente pudo sacar las esposas de mí. Me senté en la cama, frotando mis muñecas, mientras ella hurgaba en el closet por ropa que podía tirar hacia mí.
¿Cuál es tu nombre? ―Me tiró un par de bóxers y una capucha azul marino.
Gas. ―Me puse rápidamente los bóxers―. ¿Cómo llegaste aquí?
Estaba siguiendo a Paula. La vi acercarse a ti en la playa y sedarte. Te hubiera salvado pero ella fue muy rápida, como si estuviera de repente en un apuro.
Me lanzó un par de jeans.
Me los coloqué rápidamente, sorprendido de cuán bien encajaban los pantalones.
¿Salvarme? ¿Cómo podrías posiblemente...?
No hay tiempo para eso ahora. Todo lo que necesitas saber es que si llegas a salir de aquí sin mi encuentra a Ruben. Él es un cazador como yo. Él te ayudara.
Me hizo memorizar un número mientras me colocaba la capucha encima de la cabeza. Salimos a escondidas de la habitación con cuidado chequeando que nadie nos estuviera siguiendo. Fuimos tontos en pensar que de verdad podíamos escapar, pero tuvo perfecto sentido en ese momento. Estuve aturdido por un momento cuando me di cuenta que el pent-house de Paula estaba situado en la parte superior de unos árboles gigantes. Era una hermosa vista, pero por supuesto, nos presentó un problema tratando de encontrar la manera de bajar de ahí.
Belen señalo a un elevador cercano. Nos arrastramos pasando a un chico que llevaba una túnica de lana blanca. Estaba seguro de que seriamos descubiertos cuando lo vi, por lo que la leyenda decía de que los vampiros tenían los sentidos agudizados. Me sentí aliviado al pasar al chico, preguntándome si quizás los vampiros no están tan sincronizados con sus sentidos o tal vez era mayormente humano.
Nos las arreglamos para entrar en el ascensor y pulsar un botón para llegar a la parte inferior del árbol. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, mi estómago se tornó en nudos.
Nos encontramos con Paula esperándonos, riendo. Dos guardias vampiros estaban con ella.
¿De verdad pensaste que tenías alguna oportunidad de escapar? ―se burló Paula. Los dos guardias retuvieron a Belen mientras Paula centraba su atención en mí, empujándome de nuevo al ascensor. Tratando de sacar provecho de todo el entrenamiento de artes marciales que tuve en casa, hice un movimiento para golpear a Paula, pero efectivamente bloqueó mi golpe. Todo lo que tomó fue un golpe de ella, y me estrellé contra la pared del ascensor y caí al suelo, rápidamente desvaneciéndome en la inconsciencia.
Cuando desperté, estaba en una habitación pequeña y con poca luz, sin ventanas, encadenado a una pared, desnudo de la cintura hacia arriba. Noté cómo había varias cadenas, látigos y aparatos que hicieron que mis entrañas se apretaran, dispuestos en diversas áreas de la habitación. En un lado de la habitación un monitor de vigilancia estaba montado en la pared, su imagen mostrando una cama grande, Belen estaba tendida en medio de ella.
En el lado opuesto de la pared, Paula estaba sentada, luciendo demasiado relajada, en una silla de metal afilando una daga.
¿Qué es lo que quieres de mí?
Paula miró hacia arriba. Sus ojos brillaron cuando vio que finalmente estaba despierto.
Oh Dios. Estas completamente despierto. Eso significa que ahora podemos empezar con tu entrenamiento.
Se levantó y caminó hacia mí. Empezó a trazar la punta de la daga en mi torso.
Después de todo lo que hice para complacerte,¿te vas y me dejas para irte con esa perra?―Hizo un gesto hacia la pantalla parpadeando―. Estoy tan decepcionada de ti, Gas.
Con una mirada de locura en su rostro, usó su daga para hacer un corte largo y superficial en la piel debajo de mi clavícula izquierda, rechiné mis dientes. Negándome a dejar que tuviera la satisfacción de escuchar un grito. Ni siquiera quería que me viera regodearme en mi dolor.
Parecía satisfecha con mi reacción.
Tienes una alta tolerancia al dolor. Me gusta eso.
Perra.
Me abofeteó con el dorso de su mano. Tirando mi cabeza grotescamente de lado. La fuerza de su golpe fue tan fuerte que estuve sorprendido de que no rompiera mi cuello. Saboreé la sangre en mis labios y sus ojos saltaron abiertos cuando vio el hilillo de sangre. Su mirada se alteró maniáticamente entre la sangre mis labios y la sangre derramándose del corte que ella acaba de hacer en mi torso.
Dio una lamida de la sangre de mis labios y mi pecho antes de hacer otro corte, esta vez un poco más arriba de mi cintura.
Mi respiración creció pesada tratando de mantenerme de no darle la satisfacción de una reacción dolorosa mientras ella hacía un agonizante corte después de otro hasta que la parte superior de mi cuerpo se convirtió en nada más que un sangriento desastre. El dolor era penetrante y yo estaba rogando a mi cerebro que me sumiera en la inconsciencia, pero mi cuerpo me negaba incluso ese escape. Cuando se detuvo de cortarme, tenía la esperanza de que eso significara que había terminado. Equivocado. Agarró mi cabello y me hizo mirar al monitor.
Mantén tus ojos en tu pequeña amiga de ahí. Ella es una cazadora, dedicada a acabar con nuestra raza. Sospeché que alguien estaba siguiéndome en la playa cuando te encontré. Cómo me encontró, supongo que nunca lo sabré. Cuando te sedé, pude escuchar su jadeo desde un kilómetro de distancia. Tonta, pequeña gusana insípida. Es cómico como sobresale su propia estupidez, de verdad pensó que estaba siendo sigilosa,pensando que los vampiros no iban a notarla siguiéndonos todo el camino hasta La Sombra, pero la dejé ir tan lejos como para que te permitiera la ilusión de escape para probar tu lealtad hacia mí. ―Sonrió―. Ahora que probaste ser desleal, puedo empezar a castigarte.
Le dio a mi sangriento rostro una mirada maniática.
Oh, espera ya lo hice. ―Para mi sorpresa se hizo un corte en la palma y me la empujó a los labios, obligándome a jadear cuando pellizcó mi nariz para cerrarla. No tuve más opción que dejar que la sangre de su mano corriera por mi garganta. Su agarre a mi cabeza se suavizó―. Claro, que tu castigo está lejos de terminar. Te dije que quería que vieras a tu amiga.
Giré mi mirada hacia el monitor de vigilancia y miré a un hombre acercarse a la figura inconsciente de Belen. Lucia tan frágil mientras él la levantaba en sus brazos y la apretaba contra su cuerpo. No había duda de la expresión oscura de sus ojos mientras miraba hacia su blanco cuello. Era voraz y depredadora. Quería dejar de mirar cuando él descubrió sus colmillos y mordió el cuello de Belen, pero no pude.Paula se aseguró de ello mientras sostenía mi cabeza en posición,su sangre empezó a viajar por mis venas. Mientras yo era forzado a beber la sangre de Paula, también era forzado a mirar a otro vampiro drenar la sangre de una joven mujer inocente, una que por los pocos minutos que llevaba de conocer ya se sentía como una amiga. Para el momento que el vampiro terminó con Belen, Paula sacó su palma de mi boca. Luego miró mi cuerpo, que para mi sorpresa, estaba empezando a sanar.
No me había dado completamente cuenta de su locura hasta que ella dijo:
Perfecto. Estarás como nuevo pronto. Y entonces así podré volver a cortarte de nuevo.
                                                            ***

―Paula era sádica y estaba loca―le dije a Lali. No quería continuar la historia o pintar para Lali ninguno de los más sangrientos detalles de la tortura y humillación que Paula infringía en mí. Así que simplemente me decidí por―: Me hizo pasar por un infierno.―Ni siquiera el tiempo podría borrar una experiencia como esa.
El silencio siguió mientras ambos nos perdíamos en nuestros propios pensamientos. Eventualmente, no pude soportar más el silencio.
―¿Entonces? ―le pregunté con una sonrisa amarga―. ¿Fue tu experiencia en La Sombra algo parecida a la mía? ―Traté de decir las palabras tan ligeras como fuera posible. En su lugar, salieron tan rápidamente y desconcertantemente frías.
―No. ―Lali sacudió su cabeza, su cabeza inclinada como si no pudiera soportar mirarme a los ojos. La culpa era evidente en el tono de su voz―. Peter no era nada como Paula. Fue Lucas quien trató de hacer mi vida allí un infierno viviente. Si no hubiera sido por Peter, él habría tenido éxito, pero Peter hizo todo lo que pudo para protegerme de su hermano mayor.
Encontré enfermante la forma en que hablaba de Peter como si él fuera alguna clase de héroe, pero si una cosa era clara para mí en ese punto era que, Peter había hecho algo para ganarse su confianza. Aun así aunque él pudo haberla engañado, no lo había hecho conmigo.
Lágrimas humedecieron sus ojos mientras finalmente era capaz de forzarse a sí misma a mirarme a los ojos.
―Lo siento mucho Gas, sí no me hubiera desviado esa noche, Tú no hubieras... ―Se ahogó en sus palabras, mordiendo duramente su labio inferior. Sujetó mis manos y las apretó fuertemente.
Quise confortarla, decirle que no era su culpa. Ella no podía haberlo sabido. Era una víctima como yo. Sin embargo, no le dije las cosas que debí decirle, porque estaba demasiado preocupado dándole vueltas a las cosas que no me atrevía a decirle.
No podía decirle que después de lo que Paula le hizo pasar a mi cuerpo, mi sentido del tacto estaba tan entorpecido que apenas podía sentir las manos de Lali en las mías. No quería más de su lástima.
Tampoco pude decirle que Peter fue el vampiro que mato a Belen, porque a pesar de todo lo que habíamos pasado, no estaba seguro de donde estaban sus lealtades y la idea de que ella no fuera a creerme, que ella aun pudiera escoger a Peter encima de mí era una idea que encontraba aterrorizante.

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