Lali
Ninguna palabra podía explicar lo
conmocionada que
estaba por lo que había hecho Peter. Yo era tan
diferente a él y no podía entender como pudo hacer
algo como eso o
por qué lo hizo. Las dudas asaltaban mi mente.
Era Gas ¿Verdad? ¿ Peter se estaba
cansando de mí?
Me quedé tirada en la cama mucho
tiempo después de que él saliese y
se fuera de la habitación
hacia... no quería saber dónde. Estaba temblando,
insegura de lo
que hacer o de lo que acababa de pasar. Toda sensación de
seguridad
que sentía cuando estaba en esa habitación se comenzó a ir y me sentí aterrorizada. Sin embargo,
después de un poco de introspección, me di
cuenta que a pesar de
sentirme resentida por cómo me había tratado,m
sentía mucho más preocupada por Peter que otra cosa.
No era propio de él actuar de la forma
en que lo había hecho y el
hecho de hacerme algo así... No podía
evitar sentir que algo estaba mal. Pensé
de nuevo en la razón de
su arrebato. Él pensaba que había algo entre Benjamin y
yo. Le
quería explicar que eso no podía estar más lejos de la realidad,
¿Pero
cómo hacia eso? Queriendo no pensar en lo que había pasado,
salí de la cama y
saqué una bata de seda blanca. Plagada de
pensamientos preocupantes, me
retiré de la habitación que contenía
los recuerdos de la sonrisa de Peter, del
baile con la música que
solo sonaba en la cabeza de Peter, del beso que tanto
quería pero
no podía permitir que sucediera.
Fui a la Habitación del Sol y me
sorprendí al encontrarme allí a Gas
con una mirada de pura
felicidad y fascinación en su rostro. Después de que
Peter
“adquiriera” a Gas, pasamos el resto del día juntos, despiertos
hasta que
tuve que ir a la habitación de Peter a dormir un poco.Gas
realmente sugirió
que me quedara con él, pero para su
consternación lo rechacé. Sabía que debía
atacar a Benjamin esa
noche, y solo pondría en peligro a Gas si me encontraba con
él. El
tiempo que pasé con Gas se sentía incómodo y forzado.La Sombra
de
Sangre había me cambiado de manera que sabía que no podía
comprender
completamente. No muchas palabras fueron dichas entre
nosotros.
Simplemente estuvimos satisfechos con
estar el uno alrededor del otro. Sabía
que él tenía sus propias
preguntas para hacerme, y yo tenía las mías,pero
asumí que ambos
teníamos miedo de saber nuestras respuestas. Sabía que yo lo
tenía. No quería saber cómo manejaría si Gas empezaba a contarme
algo malo
de cómo había sido su experiencia en la Sombra de
Sangre. Ni siquiera sabía si
podría soportar decirle lo que
Benjamin me había hecho pasar y por qué no se lo
podía contar a
Peter. Por lo tanto, ver esa expresión relajada y casi alegre en
su
rostro cuando vio la Habitación del Sol era una preciosa vista.
—La llamamos la Habitación del Sol
—le dije, sorprendiéndolo—.
Diseñé la habitación yo misma.
¿Te gusta?
Entré en la habitación, poniendo una
sonrisa en mi rostro, intentando
olvidar lo que había pasado entre
Peter y yo. No podía negar la sensación de
orgullo que tenía al
ver el rostro de Gas y lo encantado que se veía por la
ilusión del
sol entrando en la habitación. Me recordaba mucho a la reacción
en
el rostro de Peter la primera vez que lo traje aquí,casi se sentía
como si
estuviese engañando a Peter solo por estar aquí con Gas.
—¿Tú hiciste esto? —preguntó
Gas, sin molestarse en ocultar su
encantamiento. —Lali, esto es...
increíble.
Dejó escapar un suspiro mientras se
acercaba al mural de la playa en la
pared.
—Lo que daría por ver el sol... este
lugar y su oscuridad... Esta
habitación es un refugio. ¿Qué te
hizo pensar en esto?
Me mordí el labio mientras lo miraba.
Quería tanto preguntarle cómo
terminó en la Sombra, cuánto
tiempo había estado, qué le había pasado, pero
todavía no estaba
segura si estaba preparada para escucharlo, así que empecé a
balbucear sobre la Habitación del Sol.
—Peter me contó que no había visto
la luz del sol en quinientos años.
Podía jurar que lo extrañaba,
así que de ahí vino la idea, y...
Gas retiró la mano del mural que
estaba tocando y admirando. Era
como si la mención de que Peter
estuviese envuelto en el proceso de creación
de repente hiciese el
mural poco atractivo.
—¿Hiciste esto para él? —preguntó
incrédulo.
—Bueno, si... —admití—. Esto...
yo también extrañaba el sol. —
Intenté usar un tono animado para
aligerar el humor. No me gustaba a donde
estaba yendo la
conversación.
—¿Cómo pudiste hace algo por él?
¿Para cualquiera de su especie? —
Su tono era acusador e intenso—.
Eres su esclava, Lali. ¿Cómo puedes vivir
con eso?
No tenía respuestas para las preguntas
que me estaba lanzando. ¿Qué
podía decirle? ¿Qué Peter era
diferente? ¿Qué no era como los otros? Todo lo
que sabía es que
en las últimas semanas que había estado ahí, Peter había
empezado a significar un mundo para mí. Incluso después de lo que
hizo antes, y no importaba cuan herida y
confundida me sentía por ello, aun tenía
problemas al ver la luz
negativa en Peter. ¿Cómo p
odía ni siquiera empezar a
explicarle
esto a Gas? Enrollé mis brazos alrededor de la cintura de Gas por
detrás, esperando apartar sus pensamientos de los vampiros igual
como yo
quería apartar mis pensamientos de Peter.
—Simplemente olvidémonos de ellos
ahora.¿Podemos,por favor?Te he extrañado mucho
—No lo puedo olvidar, Lali. No sabes
por lo que me hizo pasar esa
perra de Paula.
Había un filo en su
voz. Hastiado. Roto. Cínico. No había ningún
dolor. Solo odio
puro. Completamente diferente al feliz Gas que conocía. Se
giró
para enfrentarme, sus ojos azules ardían con amargura y rencor.
—Nunca pensé que serias tú, esa
chica Paula estuvo insistiendo en
ello, la humana que le había
robado el corazón al príncipe vampiro. No te
puedes ni imaginar lo
mucho que me destrozó ver que te habían capturado
también, que su
especie te puede arruinar de la manera que quieran. Y que después de todo, casi parece que te
has enamorado de él.
Tragué fuerte. ¿Enamorarme? ¿De
Peter? No podía mentirme a mí
misma. Sabía que estaba en peligro
de enamorarme de él, pero qué si ya había
sucedido... qué si ya
estaba enamorada de él y aun no estuviese segura. Sentí
como si no
tuviese la necesidad de defender cualquier cosa que tuviese con
Peter delante de Gas, tampoco quería. Así que me centré en Gas, en
su lugar.
Sabía que no podía escapar de hacia
dónde iba estaba conversación. Suspire
preparándome para lo
peor.
—¿Qué te ha pasado Gas? ¿Cómo
llegaste aquí? ¿Qué te ha estado
haciendo ella?
Hubo una larga pausa antes de que Gas
suspirara fuerte y empezara a
explicarse.
—No volviste a la Villa la noche de
tu cumpleaños. Estaba muy
preocupado. Te esperaba y cuando llegó
el amanecer y tú aun no habías
aparecido,empecé a buscarte. Ahí
fue cuando ella me encontró. Me llevó a su
pent-house y estuve
allí. Esta era la primera vez que me dejó salir después de
que
intenté esca
parme.
Mi estómago estaba en un nudo, mientras por mi
mente corrían los
pensamientos del dolor que pudo sufrir por
escaparse. No tenía ni idea de la
suerte que tenía al estar con
Peter.
—¿In... intentaste escapar? ¿Qué
pasó?
Una amarga sonrisa se formó en sus labios
.
—Míralo tú.
Se quitó la camisa de lana blanca.
Jadeé por la vista, las lágrimas
escapando de mis ojos, mientras me
ponía una mano en la boca.
Su torso estaba completamente cubierto
de cicatrices, corte a corte
estropeaban su cuerpo. Temblé incluso
cuando pasé el dedo por una de ellas.
—¿Cómo fuiste capaz de sobrevivir a
esto, Gas?
—La que estás viendo es la última
ronda de torturas. Usó una daga
para cortarme, lo suficiente
profundo para dejar cicatriz, pero lo bastante
superficial para no
dejar daño interno. Las primeras dos rondas de tortura, me
pegó
hasta que era una masa de pulpa sanguinolenta y luego me hizo beber
su
sangre así me podía curar y podía torturarme otra vez.
Me tomó todo lo que tenía para no
vomitar. Las lágrimas caían por mis
mejillas, estaba horrorizada
por lo que tuvo que pasar.
—Esas criaturas son salvajes,
malvados, Lali. Todos ellos. No tienen
conciencia tanto como no
tienen vida. Quizás pienses que tu príncipe tiene un
corazón en
algún lado, pero no es así, Lali. No importa cómo te trata.
Todavía
es un vampiro. Y cada vez que posa sus ojos en ti, todo lo
que ve es una joven
y bella mujer en la que puede hundir sus
dientes.
Y aun así... no lo ha hecho. No
importaba lo tentado que estuviese,
nunca lo hizo. Miré hacia arriba
hacia mi mejor amigo, queriendo estar de
acuerdo con él, pero aun
así mi conciencia interior aun defendía a Peter. Me
sentía
culpable, porque después de todo lo que había pasado Gas, se
sentía como que se merecía tenerme a su lado
en esto, pero en todo lo que podía
pensar era en la sonrisa de
Peter y en la forma en que me miraba cuando hizo
intenciones de
besarme. No importaba cuanto intentaba recordar, los
momentos que
consideraba negativos de mi captor. Descubrí que no tenía nada en mí para ver a Peter como un
salvaje... Simplemente porque no lo
era.
—No puedo culparte por pensar así,
Paula ciertamente lo es.
—Era
al compromiso que podía llegar
para apaciguar a mi mejor amigo.
—¿Pero crees que tu príncipe
no?
—Peter tiene sus defectos, pero
definitivamente no es un salvaje.
Gas respondió ahuecándome la cara con
sus grandes manos y
plantándome un beso en la frente.
—Estás equivocada Lali, y por tu
bien, espero que encuentres la
forma de salir de aquí antes de que
sus verdadero yo salga.
—Bueno, bueno, bueno... ¿Qué
tenemos aquí?
Como si los pensamientos que Gas estaba
teniendo sobre mí no fuesen
suficiente carga que soportar, ahora
tenía que escuchar el espeluznante sonido
de la voz de Benjamin.
—Eres una chica traviesa, Lali. Odio
lo suficiente ver que Peter te
toca. Pero ahora ¿Esto?
Antes de que pudiese ni siquiera
empezar a formular una respuesta,
Benjamin nos tenía a ambos a Gas y
a mí contra la pared, con sus poderosas manos
manteniéndonos en el
sitio agarradas a nuestros cuellos. La mirada de Benjamin se
posó
en Gas.
—Si no es el esclavo de Paula...¿no
eres tú el que nos serviste
durante el agradable encuentro que pase
con tu amante?
Gas luchó en vano contra la presión
de Benjamin. Como fuera, ambos
sabíamos que no había mucho que
pudiésemos hacer para dañar a Benjamin.
—Bienvenido al Pabellón, chico.
—Sonrió Benjamin, mostrando diversión
por el fracaso de Gas al
alejarse de él—. La primera lección que debes
aprender es que
nunca debes tocar lo que es mío. Incluso aunque mi hermano
aun
piensa que le pertenece, Lali es mía.
Gas le escupió en la cara.
—Lali no es tuya ni de tu hermano.
Ella pertenece a mí.
Lancé una sorprendente mirada en su
dirección, sin estar segura de lo
que hacer con esa declaración. No
tuve mucho tiempo para reflexionar sobre
lo que acababa de decir,
sin embargo, porque enfadado por la insolencia de
Gas, Benjamin
gruñó y lanzó a Gas al otro lado de la habitación. La cabeza de
Gas
golpeó la pared y cayó al suelo inconsciente. Grité e intenté
correr hacia Gas,
pero el frío agarre de Benjamin me
retuvo.
La maniaca mirada de Benjamin se centró
en mí.
—Creo que es el momento de tener lo
que quiero de ti. Ya ha pasado
bastante tiempo. ¿No crees, Lali?
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