Lali
¿Q
ué pasa con esta gente y el
empujarme contra
superficies duras?
Yo era plenamente consciente de
la gravedad
de mi situación, y sin embargo ese fue el único
pensamiento que rodeaba mi mente al momento en
que él me levantó
para que mi cara estuviera justo frente a la suya. Me tuvo
inmovilizada contra un pilar de mármol negro. Mi espalda estaba
sufriendo
por los abusos que había estado recibiendo toda la noche:
primero del
hermano de Peter y ahora de él.
Benjamin probablemente tenía razón
cuando se refirió a mí como “frágil
ramita”.Era exactamente
cómo me sentía, con Peter sujetándome allí, todos
mis intentos
de empujarlo y liberarme fallaron miserablemente. Ni siquiera
estaba
segura de sí era consciente de lo fuerte que era, pero él emanaba
una
energía que yo no percibí ni siquiera con Benjamin.Me sentía
como una muñeca
de porcelana,como si pudiera hacerme añicos al
momento en que deseara
hacerlo.
Todo sobre Peter Lanzani estaba
abrumando mis sentidos. La sensación
de su cuerpo pegado al mío,
el frío de su aliento en mi piel, el sonido de su respiración
irregular, el ligero aroma de su almizcle mezclado con mirra se
aplicaron sobre mi antes de que fuéramos traídas a él.
Él me
miró y yo lo miré. Casi podía ver las ruedas girando en su
cabeza
y cada pedacito de su comportamiento mostró cuán conflictivo
estaba
sobre lo que quería hacer. Y sin embargo, también había
una determinación en sus agudos ojos verdes que me dejó
aferrarme a cualquier pizca de
esperanza.
Cuando su mano libre agarró mi cabeza,y la empujó hacia un lado
para despejar mi cuello mientras enseñaba
sus colmillos, lo único que pude
pensar en hacer fue rogar:
—Por favor no lo hagas.
Podía oír a Candela tratando de
suplicarle, recordándole que él podía
controlar esto. Tenía que
recuperar el control.
Yo no entendía lo que estaba pasando o
por qué estaban haciendo lo
que estaban haciendo. Solo sabía que
estaba a merced de Peter y sin embargo,
a diferencia de lo que
experimenté con Benjamin más temprano esa noche, ahora
nada de lo
que estaba haciendo Peter me hizo sentir violada.
Eso me asustó. Este hombre me había
empujado hasta una superficie
dura, capturándome con sus fuertes
brazos, aplastándome. Estaba a punto de
hundir sus dientes en mi
cuello desnudo y beber mi sangre. Tenía todo el
derecho de sentirme
violada, pero no lo hice. ¿Qué decía eso de mí?
—Peter... no quieres hacer esto... tú
tienes control —continuaba
Candela.
Miré a los ojos de Peter preguntándome
si esto estaba teniendo efecto
en él. Parecía que no, porque se
empujó contra mí mientras se inclinaba hacia
delante, con sus
colmillos comenzando a presionar contra mi cuello.
A pesar de que mis cinco sentidos
estaban siendo asaltados por
sensación tras sensación provocada
por mi nada familiar y extraña situación,
recordé algo que Gas
siempre me decía cuando empezaba a compadecerme a
mí misma y
culpar a las circunstancias de mi dolor.
“Reconozco una excusa
cuando la escucho,Lali. No te atrevas a
engañarte creyendo que
eres la víctima”.
Traté de empujarlo, pero rindiéndome
a la idea de que no servía de
nada. En cambio, presioné mi mejilla
contra la suya, el calor de mi piel
desvaneciéndose con la frialdad
de la suya.
—Puedes controlarte. No me hagas esto
—susurré en su oído.
Para mi sorpresa, justo cuando sus
colmillos estaban a punto de
romper mi piel y extraer sangre, se
detuvo.Podía sentir los colmillos
retrayéndose y solo estaban sus
labios apretados contra mi cuello.
—No puedo —respondió—. Eres muy
hermosa,tu sangre es
demasiado atractiva, demasiado dulce...
Las lágrimas comenzaron a rodar por mi
cara, en parte, porque todo lo
que había estado sucediendo se vino
abajo sobre mí, abrumándome, y en otra
parte, debido a lo mucho
que sufría por Gas mientras decía las mismas
palabras que él
había dicho tantas veces antes.
—Reconozco una excusa cuando la
escucho. No te atrevas a engañarte
creyendo que eres la víctima,
Peter Lanzani.
Pude oír un suave suspiro escapando de
sus labios al momento que dije
las palabras. Yo no podía dejar de
suspirar con alivio cuando el agarre de su
brazo alrededor de mi
cintura se aflojó. Sus labios permanecieron presionados
en
cualquier parte que pudiera rozar con mi piel, mientras me bajaba
para que
pudiera ponerme de pie otra vez. Me sentí tan pequeña y
frágil de pie tan cerca de él. Al momento en que mis
pies tocaron el suelo, mis rodillas se
doblaron y para mi horror, me
encontré inclinándome sobre él en busca de
apoyo.
—Estarás bien —susurró lo
suficientemente alto para que solo yo lo
escuchara.
Quería lanzar una amarga réplica
sarcástica hacia él. ¿Cómo podía
decir algo así después de lo
que estaba a punto de hacerme? Sin embargo,
descubrí, que no tenía
energía restante en mí, para dar la batalla.
—Dime tu nombre.
Sus ojos estaban todavía en mí
mientras hablaba.
Sonaba más como una orden que una
petición, pero me encontré
respondiendo de todos modos.
—Lali... Lali Esposito.
Entonces comenzó a hablar más alto,
obviamente dirigiéndose a todos
los demás en la habitación aparte
de mí.
—Lali será mi esclava personal.
—¿Y las otras? —preguntó
Candela.
Peter ni siquiera los miró.
—Decidan ustedes.
Otras palabras fueron intercambiadas,
pero me las arreglé en
adormecer mis cinco sentidos por primera vez
en mucho tiempo. El
pensamiento dando vueltas por mi mente era
abrumadoramente repugnante.
¿Qué es exactamente lo que quiere
decir con “esclava personal”?
Pobre lali JAJA
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