Lali
En el momento que nuestros ojos se
encontraron, el miró hacia otro lado, casi como si estuviera
avergonzado acerca de algo.De hecho fue... lindo, una palabra que
nunca pensé usar para describir a Peter Lanzani. Mientras
caminábamos de regreso al Pabellón,se mantuvo en silencio,sumido
en sus pensamientos,ni siquiera miraba hacia mí.
—Dijiste que querías enseñarme a
defenderme —dije finalmente, rompiendo el silencio, detestando la
pared que parecía estar construyendo entre nosotros.
—Sí. —Él asintió. Hizo una pausa
como para recomponerse a sí
mismo—. Pero si no quieres...
Fruncí el ceño. ¿Desde cuándo le
importa lo que yo quiero? Decidí no hacer un alboroto sobre eso.
—Quiero.
La pesadez de nuestra conversación
recayó sobre mí.Quería volver a lo cómodas, ligeras y casuales
que nuestras interacciones eran antes de que las cosas tomaran un
giro peor. Antes de que apareciera Benjamin. Todavía estaba
conmocionada, aún tenía miedo de lo que Benjamin era capaz, pero
insistir en los problemas no era realmente uno de mis fuertes. Fue
una de las principales influencias de Gas sobre mí.Él nunca me
permitió la autocompasión.Así que puse mis manos en Peter,
acostumbrándome a lo frio que era, con la esperanza de dejarle saber
que lo que había pasado no había cambiado mi opinión de él.
—Me gustaría si dejases que las
otras chicas se nos unieran también —le sugerí, apretándole la
mano.
El gesto pareció aclarar un poco su
estado de ánimo. Sus hombros se relajaron mientras me daba una
mirada cariñosa.
—Por supuesto. —Él asintió.
Luego se detuvo y tomó mis manos entre
las suyas. Dejó escapar un suspiro. Parecía como si estuviera
sopesando cuidadosamente cada palabra que diría.
—Estoy pensando que deberías de
comenzar a dormir en mi despacho
de ahora en adelante.
Estaba sorprendida. Entonces una
sonrisa burlona se apoderó de mis labios.
—¿No crees que nos estamos moviendo
un poco demasiado rápido?
Bromeé, guiñándole un ojo. Me estaba
burlando de su propuesta, pero la verdad es que tenía un puñado de
reservas acerca de estar en el mismo dormitorio, mucho más de estar
en la misma cama, con un vampiro chupasangre.
Él me dio una mirada divertida, quizás
preguntándose si me debería tomar en serio o no.
—Lo digo en serio, Lali. Entiendo que
tengas reservas, pero te prometo que no intentaré nada contigo. Solo
quiero asegurarme de que estás a salvo.
Hago un gran esfuerzo para evitar que
mi mandíbula caiga. ¿Realmente estaba pidiendo mi
consentimiento? ¿Él no me estaba ordenando dormir en su cama?
¿Hemos ido más allá de no hacer preguntas,porque la palabra de su
“oh alteza real”era el que decidía todo y será todo en mi
completa existencia?
Lo pensé un poco. La idea de siquiera
volver a mi habitación en el pent-house me enfermaba. No estaba
segura de si confiaba lo suficiente en Peter como para mantener su
palabra, y que en realidad, no tratara de brincar encima de mí; pero
entonces la alternativa de estar sola en una habitación, y la
posibilidad de tener una vez más a Benjamin trepando sobre mi cama
en el medio de la noche, era una opción mucho menos atractiva.
Asentí y miré a esos verdes ojos
suyos.
—¿Puedo confiar en ti, Peter?
La expresión en su cara y la manera en
que me respondió fue suficiente para decirme que él no estaba
tomando la situación a la ligera.
Él asintió.
—Sí, Lali. Puedes.
En los días que siguieron, probó que
sus palabras eran ciertas. Peter nunca dijo nada o siquiera menciono
nada que violara mi confianza. Parecía que tomaba mucho cuidado en
asegurarse de que lo que yo quería hacer era lo que le pedía que
hiciera, pero eso realmente era una gran diferencia. En realidad él
comenzó a preguntar. Al principio parecía tan diferente a él...
casi antinatural, pero con el paso del tiempo, se volvió más común
entre nosotros. O al menos para mí.
Los días, oh en el caso de la Sombra
de Sangre, las noches se volvieron una rutina. Comenzábamos el
desayuno antes de que él me trajera a mí y a las chicas a la
Fortaleza Carmesí para entrenar con armas de defensa contra los
vampiros. Para horror de sus hermanos, él realmente nos dio a cada
una
nuestras propias estacas de madera. Él,
sin embargo, nos advirtió con severidad que esas armas solo eran
para nuestra defensa y nada más. ¿Deberíamos usarlas para
cualquier otro propósito?,dejó claro que él no dudaría en matarnos. Fue un recordatorio de que la parte feroz y amenazante de
él todavía estaba ahí, no importa cuán cuidadoso y gentil podría
ser conmigo.
Después de las sesiones de
entrenamiento, él tuvo que traer a Nico y Agus para llevar a las
chicas al pent-house y que prepararan el almuerzo, mientras él me
llevaba con Emilia. No tengo idea de lo que hizo en esas dos horas
que estuve con Emilia, pero realmente no me molesta tanto. Empecé a
atesorar los momentos que paso con la
bruja.Ella era definitivamente mejor que los otros psicólogos con
los que me habían obligado a estar. No tomó mucho tiempo para que
diagnosticara cual era mi condición mental.
—No tienes ninguno de los trastornos
médicos con los que los doctores te han diagnosticado, Lali.
Ella me explico:
—Lo que tú tienes es por lo general
confundido con otros trastornos, porque es difícil de detectar, pero
honestamente creo que tienes “baja inhibición latente”, conocida
también como BIL. La inhibición latente es lo que permite a las
personas cerrarse a otras cosas, para que puedan centrarse en cosas
seleccionadas. Es lo que nos permite no tener que hacer frente a
todos éstos estímulos externos e internos a la vez. Después de
todo, el cerebro solo puede tomar un poco. Tú, sin embargo, no
tienes gran cantidad de inhibición latente. Es por eso que estas
constantemente consiente de todo lo que pasa a tu alrededor. No
puedes cerrarte y centrarte en una cosa. Puede ser abrumador, ya que
siempre estamos abiertos a nuevos estímulos. —Hizo una pausa—.
Creo que es lo que tenía tu madre. Ella nunca fue capaz de
manejarlo... por lo tanto, lo que le pasó...
Mordí mi labio.
—¿Eso significa que podría terminar
como ella?
—La mayoría de las personas que
tienen BIL están o terminan volviéndose locos, Lali...a menos que
tengan el coeficiente intelectual suficiente como para manejar la
situación. Tú eres uno de esos pocos afortunados. La mayoría de la
gente que tiene BIL posee altos niveles de empatía y son a menudo
más perceptivos que los demás. Son genios creativos.
En ese momento, me burlé. Dudaba que
yo fuera por mucho un genio creativo. Sin embargo, mucho de lo que
dijo Emilia acerca del BIL tenía sentido para mí. Fue tal vez la
razón por la que estaba tan en sintonía con mis sentidos. Yo solo
supuse que era normal para todos que fuera de esa manera.
Tal vez me equivoqué.
Después de la sesión con Emilia, pasé
el resto del día con Euge, Daki y Rochi. Estábamos frecuentemente
vigiladas por varios guardias alternos que se nos asignaban, pero
decidimos que nos gustaban mucho más Nico y Agus. Esas tardes la
mayor parte del tiempo lo pasábamos con ellos,
ayudándome a terminar mí proyecto en
ese cuarto extra que Peter me dio en el pent-house. Aún platicamos
acerca de escapar, pero no teníamos idea de cómo hacerlo,casi
siempre terminó siendo una completa decepción,por lo que tratamos
de evitar hablar acerca de ideas de cómo escapar.Ellas me preguntaron mucho sobre esa noche y lo que pasó. Traté de evitar
contestarles lo mejor que pude. Y tampoco quería asustarlas.
Me las arreglé para convencer a Peter
de que pudiéramos celebrar una ceremonia conmemorativa en honor a
Mery y él eventualmente lo permitió. Fue el primer funeral
conmemorativo jamás realizado en la Sombra de Sangre en honor a un
ser humano.
Pasaba la mayor parte del tiempo de la
comida sola con Peter. A veces, me hablaba de lo que pasó durante su
día después de que me dejaba con Emilia. La mayor parte del tiempo,
se limitaba a escuchar. Él me mantenía al día sobre las
investigaciones relacionadas con la muerte de Mery.
Honestamente creo que sospecha de
Benjamin, solamente que no lo puede admitir para sí mismo. Solo
sirvió para reforzar mi determinación de no probar su lealtad al
decirle.
Al paso de varios días, yo también
finalmente pude enseñarle como usar su celular. Me dio uno para mí
y lo primero que pensé en hacer fue llamar a Gas. Aparentemente,todo lo que mantiene en secreto a la Sombra de Sangre, también
bloqueó las llamadas y los mensajes más allá de la isla.Quien
fuera Gimena,yo la admiraba y odiaba por hacer de la Sombra de Sangre
un lugar tan seguro.
Si no fuera por Benjamin, dudo que
honestamente pudiera decir que me estaba empezando a gustar vivir en
la Sombra. Era difícil para él llegar hasta mí, con todas las
medidas de seguridad que Peter había construido en las noches, pero
también había momentos en que me sorprendía sola y con la guardia
baja. Benjamin nunca dejaba de recordarme que llegaría el momento en
el que sería suya. Nunca tuve un encuentro con él que no me dejara
la sensación de sentirme confundida y violada. Odiaba a Benjamin con
cada fibra de mí ser. Parecía que él lo sabía y ese conocimiento
de la situación solo se había hecho más divertido para él.
En última instancia, era Peter quien
hacía que la vida en la Sombra de Sangre fuera digna de ser vivida.
Empecé a atesorar las noches que pasaba con él. Pasábamos la mayor
parte de las noches tratando de introducir una nueva pieza de
tecnología en él, un paso a la vez. Presentándole la cámara, que
era bastante divertida. Pasábamos la noche tomando fotos de nosotros
y más que
nada jugando. Era la primera vez que
podía recordar escucharlo reír.
La vida en la Sombra casi tomó un
ritmo letárgico y la vida que viví antes de ser traída aquí
pertenecía a una vida completamente diferente. Yo estaba sobretodo
preocupada por las chicas y cómo se enfrentaban a lo que parecía
ser su vida en éste momento. En las ocasiones que llegábamos a
salir del pent-house y ver otras partes de la Sombra eran las que nos
permitían ver como trataban a sus esclavos humanos otros vampiros.
Era evidente que teníamos la ventaja de tener que vivir bajo el
cuidado de Peter.
Todavía había noches en las cuales
Peter regresaba a casa después de alimentarse de otro regalo de
Vivienne o de cualquier otro vampiro que le rindiera homenaje. Traté
de no pensar acerca de eso. Pensé que entre menos supiera, mejor...
para él y para mí.
Llegó el momento en que finalmente
terminamos lo que me gustaba llamar la Habitación del Sol. Se tardó
más de lo que pensaba que tardaría en terminarlo, pero yo estaba
más que emocionada de mostrárselo a Peter. Nunca podré olvidar la
expresión de su cara cuando lo metí en la habitación y
las luces parpadearon al encenderse.
—Me dijiste que no habías visto la
luz del sol en quinientos años —le expliqué—. Podría jurar por
la mirada en tus ojos que te lo habías perdido.
—Así que, ¿Tú hiciste esto?
El miró alrededor de la habitación, a
un mural de una hermosa playa pintada en la pared, los grandes
espejos en las otras paredes que hacían la habitación más
brillante y reflejaban la luz proyectada por las luces LED que
estaban empotradas en el techo y paredes. El centro del techo de la
habitación era un solárium, en su mayoría compuesto de luces LED
sobre una ventana de vidrio, creando la ilusión de que la luz del
sol entraba a través de la habitación.
Elegimos muebles de jardín que
crearían la sensación de estar al aire libre.
Le sonreí a Peter.
—No lo hice yo sola. Vivienne estaba
más que dispuesta a ayudarnos en lo que necesitábamos. Las chicas,
Nico y Agus también ayudaron. Supongo que no eres solo tú el que se
pierde la luz del sol, así que gracias por darme la idea.
Para mi sorpresa, el me tiró
suavemente contra él. Tomó mis brazos y los puso sobre sus hombros
y alrededor de su cuello. Luego tomó mi cintura y me llevó en un
lento baile.
—No hay música —le recordé.
Él sonrío.
—En mi cabeza, Lali, siempre hay
música.
Su pensamiento me pareció divertido.
—Eso debe ser interesante. Es como
que siempre vienes con tu propia música de fondo.
Él asintió, sonriendo hacia mí.
—Exactamente.
Luego me atrajo más cerca de él y
besó suavemente mi frente. Su beso después cayó en mi mejilla, y
luego a la esquina de mis labios. Sabía que iba a besarme y si
tuviera que ser honesta conmigo misma, quería que sucediera, pero me
aparté.
—Lo siento... Yo... Yo no puedo.
Estaba esperando que él preguntara por
qué o que me insistiera.
En lugar de eso sonrió y miró lejos
de mí.
—Lo entiendo.
Por alguna razón, eso me irritaba.
¿Cómo podía él entenderlo cuando yo no lo hacía? Me di
cuenta lo mucho que me irritaba que me viera tan delicada y frágil.
Me hizo sentir débil, pero eso no cambia el hecho de que yo estaba
preparada para ese beso.
Esa noche, justo antes de que pudiera
escapar al sueño tranquilo, me di cuenta del por qué. Fue porque
estaba segura que si alguna vez me daba a él de esa manera, si
entregaba ese beso, no sería capaz de no enamorarme de él. Si
alguna vez me enamoraba de Peter Lanzani, estaba segura que iba a
estar siempre cautiva en la Sombra de Sangre.
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