domingo, 20 de abril de 2014

Capitulo 21


Lali
En el momento que nuestros ojos se encontraron, el miró hacia otro lado, casi como si estuviera avergonzado acerca de algo.De hecho fue... lindo, una palabra que nunca pensé usar para describir a Peter Lanzani. Mientras caminábamos de regreso al Pabellón,se mantuvo en silencio,sumido en sus pensamientos,ni siquiera miraba hacia mí.
—Dijiste que querías enseñarme a defenderme —dije finalmente, rompiendo el silencio, detestando la pared que parecía estar construyendo entre nosotros.
—Sí. —Él asintió. Hizo una pausa como para recomponerse a sí
mismo—. Pero si no quieres...
Fruncí el ceño. ¿Desde cuándo le importa lo que yo quiero? Decidí no hacer un alboroto sobre eso.
—Quiero.
La pesadez de nuestra conversación recayó sobre mí.Quería volver a lo cómodas, ligeras y casuales que nuestras interacciones eran antes de que las cosas tomaran un giro peor. Antes de que apareciera Benjamin. Todavía estaba conmocionada, aún tenía miedo de lo que Benjamin era capaz, pero insistir en los problemas no era realmente uno de mis fuertes. Fue una de las principales influencias de Gas sobre mí.Él nunca me permitió la autocompasión.Así que puse mis manos en Peter, acostumbrándome a lo frio que era, con la esperanza de dejarle saber que lo que había pasado no había cambiado mi opinión de él.
—Me gustaría si dejases que las otras chicas se nos unieran también —le sugerí, apretándole la mano.
El gesto pareció aclarar un poco su estado de ánimo. Sus hombros se relajaron mientras me daba una mirada cariñosa.
—Por supuesto. —Él asintió.
Luego se detuvo y tomó mis manos entre las suyas. Dejó escapar un suspiro. Parecía como si estuviera sopesando cuidadosamente cada palabra que diría.
—Estoy pensando que deberías de comenzar a dormir en mi despacho
de ahora en adelante.
Estaba sorprendida. Entonces una sonrisa burlona se apoderó de mis labios.
—¿No crees que nos estamos moviendo un poco demasiado rápido?
Bromeé, guiñándole un ojo. Me estaba burlando de su propuesta, pero la verdad es que tenía un puñado de reservas acerca de estar en el mismo dormitorio, mucho más de estar en la misma cama, con un vampiro chupasangre.
Él me dio una mirada divertida, quizás preguntándose si me debería tomar en serio o no.
—Lo digo en serio, Lali. Entiendo que tengas reservas, pero te prometo que no intentaré nada contigo. Solo quiero asegurarme de que estás a salvo.
Hago un gran esfuerzo para evitar que mi mandíbula caiga. ¿Realmente estaba pidiendo mi consentimiento? ¿Él no me estaba ordenando dormir en su cama? ¿Hemos ido más allá de no hacer preguntas,porque la palabra de su “oh alteza real”era el que decidía todo y será todo en mi completa existencia?
Lo pensé un poco. La idea de siquiera volver a mi habitación en el pent-house me enfermaba. No estaba segura de si confiaba lo suficiente en Peter como para mantener su palabra, y que en realidad, no tratara de brincar encima de mí; pero entonces la alternativa de estar sola en una habitación, y la posibilidad de tener una vez más a Benjamin trepando sobre mi cama en el medio de la noche, era una opción mucho menos atractiva.
Asentí y miré a esos verdes ojos suyos.
—¿Puedo confiar en ti, Peter?
La expresión en su cara y la manera en que me respondió fue suficiente para decirme que él no estaba tomando la situación a la ligera.
Él asintió.
—Sí, Lali. Puedes.
En los días que siguieron, probó que sus palabras eran ciertas. Peter nunca dijo nada o siquiera menciono nada que violara mi confianza. Parecía que tomaba mucho cuidado en asegurarse de que lo que yo quería hacer era lo que le pedía que hiciera, pero eso realmente era una gran diferencia. En realidad él comenzó a preguntar. Al principio parecía tan diferente a él... casi antinatural, pero con el paso del tiempo, se volvió más común entre nosotros. O al menos para mí.
Los días, oh en el caso de la Sombra de Sangre, las noches se volvieron una rutina. Comenzábamos el desayuno antes de que él me trajera a mí y a las chicas a la Fortaleza Carmesí para entrenar con armas de defensa contra los vampiros. Para horror de sus hermanos, él realmente nos dio a cada una
nuestras propias estacas de madera. Él, sin embargo, nos advirtió con severidad que esas armas solo eran para nuestra defensa y nada más. ¿Deberíamos usarlas para cualquier otro propósito?,dejó claro que él no dudaría en matarnos. Fue un recordatorio de que la parte feroz y amenazante de él todavía estaba ahí, no importa cuán cuidadoso y gentil podría ser conmigo.
Después de las sesiones de entrenamiento, él tuvo que traer a Nico y Agus para llevar a las chicas al pent-house y que prepararan el almuerzo, mientras él me llevaba con Emilia. No tengo idea de lo que hizo en esas dos horas que estuve con Emilia, pero realmente no me molesta tanto. Empecé a
atesorar los momentos que paso con la bruja.Ella era definitivamente mejor que los otros psicólogos con los que me habían obligado a estar. No tomó mucho tiempo para que diagnosticara cual era mi condición mental.
—No tienes ninguno de los trastornos médicos con los que los doctores te han diagnosticado, Lali.
Ella me explico:
—Lo que tú tienes es por lo general confundido con otros trastornos, porque es difícil de detectar, pero honestamente creo que tienes “baja inhibición latente”, conocida también como BIL. La inhibición latente es lo que permite a las personas cerrarse a otras cosas, para que puedan centrarse en cosas seleccionadas. Es lo que nos permite no tener que hacer frente a todos éstos estímulos externos e internos a la vez. Después de todo, el cerebro solo puede tomar un poco. Tú, sin embargo, no tienes gran cantidad de inhibición latente. Es por eso que estas constantemente consiente de todo lo que pasa a tu alrededor. No puedes cerrarte y centrarte en una cosa. Puede ser abrumador, ya que siempre estamos abiertos a nuevos estímulos. —Hizo una pausa—. Creo que es lo que tenía tu madre. Ella nunca fue capaz de manejarlo... por lo tanto, lo que le pasó...
Mordí mi labio.
—¿Eso significa que podría terminar como ella?
—La mayoría de las personas que tienen BIL están o terminan volviéndose locos, Lali...a menos que tengan el coeficiente intelectual suficiente como para manejar la situación. Tú eres uno de esos pocos afortunados. La mayoría de la gente que tiene BIL posee altos niveles de empatía y son a menudo más perceptivos que los demás. Son genios creativos.
En ese momento, me burlé. Dudaba que yo fuera por mucho un genio creativo. Sin embargo, mucho de lo que dijo Emilia acerca del BIL tenía sentido para mí. Fue tal vez la razón por la que estaba tan en sintonía con mis sentidos. Yo solo supuse que era normal para todos que fuera de esa manera.
Tal vez me equivoqué.
Después de la sesión con Emilia, pasé el resto del día con Euge, Daki y Rochi. Estábamos frecuentemente vigiladas por varios guardias alternos que se nos asignaban, pero decidimos que nos gustaban mucho más Nico y Agus. Esas tardes la mayor parte del tiempo lo pasábamos con ellos,
ayudándome a terminar mí proyecto en ese cuarto extra que Peter me dio en el pent-house. Aún platicamos acerca de escapar, pero no teníamos idea de cómo hacerlo,casi siempre terminó siendo una completa decepción,por lo que tratamos de evitar hablar acerca de ideas de cómo escapar.Ellas me preguntaron mucho sobre esa noche y lo que pasó. Traté de evitar contestarles lo mejor que pude. Y tampoco quería asustarlas.
Me las arreglé para convencer a Peter de que pudiéramos celebrar una ceremonia conmemorativa en honor a Mery y él eventualmente lo permitió. Fue el primer funeral conmemorativo jamás realizado en la Sombra de Sangre en honor a un ser humano.
Pasaba la mayor parte del tiempo de la comida sola con Peter. A veces, me hablaba de lo que pasó durante su día después de que me dejaba con Emilia. La mayor parte del tiempo, se limitaba a escuchar. Él me mantenía al día sobre las investigaciones relacionadas con la muerte de Mery.
Honestamente creo que sospecha de Benjamin, solamente que no lo puede admitir para sí mismo. Solo sirvió para reforzar mi determinación de no probar su lealtad al decirle.
Al paso de varios días, yo también finalmente pude enseñarle como usar su celular. Me dio uno para mí y lo primero que pensé en hacer fue llamar a Gas. Aparentemente,todo lo que mantiene en secreto a la Sombra de Sangre, también bloqueó las llamadas y los mensajes más allá de la isla.Quien fuera Gimena,yo la admiraba y odiaba por hacer de la Sombra de Sangre un lugar tan seguro.
Si no fuera por Benjamin, dudo que honestamente pudiera decir que me estaba empezando a gustar vivir en la Sombra. Era difícil para él llegar hasta mí, con todas las medidas de seguridad que Peter había construido en las noches, pero también había momentos en que me sorprendía sola y con la guardia baja. Benjamin nunca dejaba de recordarme que llegaría el momento en el que sería suya. Nunca tuve un encuentro con él que no me dejara la sensación de sentirme confundida y violada. Odiaba a Benjamin con cada fibra de mí ser. Parecía que él lo sabía y ese conocimiento de la situación solo se había hecho más divertido para él.
En última instancia, era Peter quien hacía que la vida en la Sombra de Sangre fuera digna de ser vivida. Empecé a atesorar las noches que pasaba con él. Pasábamos la mayor parte de las noches tratando de introducir una nueva pieza de tecnología en él, un paso a la vez. Presentándole la cámara, que era bastante divertida. Pasábamos la noche tomando fotos de nosotros y más que
nada jugando. Era la primera vez que podía recordar escucharlo reír.
La vida en la Sombra casi tomó un ritmo letárgico y la vida que viví antes de ser traída aquí pertenecía a una vida completamente diferente. Yo estaba sobretodo preocupada por las chicas y cómo se enfrentaban a lo que parecía ser su vida en éste momento. En las ocasiones que llegábamos a salir del pent-house y ver otras partes de la Sombra eran las que nos permitían ver como trataban a sus esclavos humanos otros vampiros. Era evidente que teníamos la ventaja de tener que vivir bajo el cuidado de Peter.
Todavía había noches en las cuales Peter regresaba a casa después de alimentarse de otro regalo de Vivienne o de cualquier otro vampiro que le rindiera homenaje. Traté de no pensar acerca de eso. Pensé que entre menos supiera, mejor... para él y para mí.
Llegó el momento en que finalmente terminamos lo que me gustaba llamar la Habitación del Sol. Se tardó más de lo que pensaba que tardaría en terminarlo, pero yo estaba más que emocionada de mostrárselo a Peter. Nunca podré olvidar la expresión de su cara cuando lo metí en la habitación y
las luces parpadearon al encenderse.
—Me dijiste que no habías visto la luz del sol en quinientos años —le expliqué—. Podría jurar por la mirada en tus ojos que te lo habías perdido.
—Así que, ¿Tú hiciste esto?
El miró alrededor de la habitación, a un mural de una hermosa playa pintada en la pared, los grandes espejos en las otras paredes que hacían la habitación más brillante y reflejaban la luz proyectada por las luces LED que estaban empotradas en el techo y paredes. El centro del techo de la habitación era un solárium, en su mayoría compuesto de luces LED sobre una ventana de vidrio, creando la ilusión de que la luz del sol entraba a través de la habitación.
Elegimos muebles de jardín que crearían la sensación de estar al aire libre.
Le sonreí a Peter.
—No lo hice yo sola. Vivienne estaba más que dispuesta a ayudarnos en lo que necesitábamos. Las chicas, Nico y Agus también ayudaron. Supongo que no eres solo tú el que se pierde la luz del sol, así que gracias por darme la idea.
Para mi sorpresa, el me tiró suavemente contra él. Tomó mis brazos y los puso sobre sus hombros y alrededor de su cuello. Luego tomó mi cintura y me llevó en un lento baile.
—No hay música —le recordé.
Él sonrío.
—En mi cabeza, Lali, siempre hay música.
Su pensamiento me pareció divertido.
—Eso debe ser interesante. Es como que siempre vienes con tu propia música de fondo.
Él asintió, sonriendo hacia mí.
—Exactamente.
Luego me atrajo más cerca de él y besó suavemente mi frente. Su beso después cayó en mi mejilla, y luego a la esquina de mis labios. Sabía que iba a besarme y si tuviera que ser honesta conmigo misma, quería que sucediera, pero me aparté.
—Lo siento... Yo... Yo no puedo.
Estaba esperando que él preguntara por qué o que me insistiera.
En lugar de eso sonrió y miró lejos de mí.
—Lo entiendo.
Por alguna razón, eso me irritaba. ¿Cómo podía él entenderlo cuando yo no lo hacía? Me di cuenta lo mucho que me irritaba que me viera tan delicada y frágil. Me hizo sentir débil, pero eso no cambia el hecho de que yo estaba preparada para ese beso.
Esa noche, justo antes de que pudiera escapar al sueño tranquilo, me di cuenta del por qué. Fue porque estaba segura que si alguna vez me daba a él de esa manera, si entregaba ese beso, no sería capaz de no enamorarme de él. Si alguna vez me enamoraba de Peter Lanzani, estaba segura que iba a estar siempre cautiva en la Sombra de Sangre.

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