sábado, 26 de abril de 2014

Capitulo 15


Lali
La oscuridad se acerca.
Las palabras de mis pesadillas todavía hacen eco en mis oídos. Susurradas y fantasmagóricas, persiguiéndome allá donde voy. No tengo ni idea de a que voz pertenecen esas palabras, pero sé que tienen algo que ver con La Sombra, algo que ver con Peter.
Estaba sentada con las piernas cruzadas sobre una mullida silla fuera de nuestra biblioteca escolar. Tenía los codos apoyados sobre la oscura mesa de caoba. Mis dedos tamborileaban sobre el libro, estaba tratando, y fallando, de comprenderlo. Aparte del sonido de arrastrar los pies sobre el suelo alfombrado de la bibliotecaria y el sonido de pasar páginas de un estudiante sentado a un par de mesas de mí, la biblioteca estaba en silencio.
Solía amar el silencio. Una vez fue mi refugio. Ese pequeño rincón de nuestra biblioteca escolar era quizás la única cosa que añoraba de nuestra escuela. Era mi retiro. Esa tarde, de todos modos, el silencio solo dio paso a las voces que me perseguían en los sueños todas las noches.
La curva formada sobre mis labios era amarga y rencorosa. Que broma. La oscuridad no puede ir a La Sombra. La Sombra es la oscuridad. El pensamiento me sorprendió. No tenía ni idea de lo que significaban las pesadillas o que o a quien se dirigía la oscuridad. No lo quería saber. Solo quería olvidarlo.
Por supuesto eso era imposible, pero no significaba que no podía fingirlo.
—Sabía que te encontraría aquí. —Gas empujó el asiento a mi lado, le dio la vuelta de manera que su respaldo estaba apoyado contra el borde de la mesa antes de sentarse a horcajadas me dedico una sonrisa.
Intenté devolverle la sonrisa, pero pareció que fallé miserablemente al hacerlo, porque escuché preocupación en su voz cuando me preguntó:
—¿Qué va mal? ¿Estás bien?
—Sí, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No se suponía que estarías en la práctica de futbol?
—Me pondré al día. Solo quería decirte que Patrick confirmó que podemos reanudar las clases de artes marciales el viernes de la próxima semana por la tarde, así que iremos al gimnasio entonces. No hagas planes.
—De acuerdo... ¿Rocio viene?
Los rumores decían que Gas había vuelto con Rocio, la preciosa porrista rubia.
—No. acabo de romper con ella.
Me observe a mí misma por una reacción. ¿Alegría quizás? Nada.
—¿Y cómo se lo tomó?
—Sobrevivirá.
Me quedé mirando el libro delante de mí. Orwell’s 1984. Me sentía muy parecida a los personajes del libro... siguiendo una rutina marcada por alguien más. Habían pasado varias semanas desde que Gas y yo volvimos a la secundaria .Estábamos comenzando a caer en lo viejos patrones de normalidad. Él era otra vez el mariscal de campo de la escuela, el asombroso chico dorado, amado y popular.
Y yo volvía otra vez a ser su mejor amiga por razones que nadie que no fuera Gas entendía.
Sin embargo, me di cuenta de que algo había cambiado en la dinámica de nuestra relación. Solía ser tan dependiente de Gas, que rayaba lo patético. Era prácticamente su sombra. Adoraba estar a su alrededor y me molestaba verle con otras chicas, Rocio Igalzabar, incluida. Ahora, escuchar sobre sus aventuras y relaciones en la secundaria, solo me hacía sentir desconectada.
Si había una cosa de la que estaba segura es que La Sombra me había cambiado; me hizo independiente de Gas. Lo amaba. Seguía siendo mi mejor amigo después de todo, pero no lo necesitaba, ya no me consumía por él. Podía imaginar una vida sin él. Comprender esto me hizo sentir miedo y poder a la vez.
—¿Qué es eso? —Gas señaló varias hojas de papel que tenía regadas por la mesa de la biblioteca. No esperó por una respuesta y agarró una de ellas—. ¿Aplicaciones para la universidad? ¿Harvard?
Me encogí de hombros.
—Estaba pensando en ser abogada. Lo sabes.
—Entonces, ¿realmente estas considerando ir a la universidad?
Arrugué la nariz.
—¿Por qué no habría de hacerlo? ¿Qué más puedo hacer?Eso es lo que estamos haciendo aquí, ¿no? Tratando de volver a la normalidad. Ahí es a donde nos lleva todo esto. Nos graduamos. Vamos a la universidad.
Mis declaraciones fueron recibidas con silencio.
—No conseguirás una beca de fútbol si no vas a las prácticas. —Agarré mi mochila, la cual había dejado en el suelo a mi lado y saqué un bolígrafo. Agarré uno de los formularios y empecé a rellenarlo. Toma la indirecta Gas. Vete.
Gas agarró el formulario que estaba rellenado lo arrugó y lo tiró sobre la mesa.
Belen me dio un nombre y un número... Era la chica...
—Se quién es —le interrumpí. La sola mención de su nombre me hacía sentir culpable. Sabía que escapaba a la razón, pero me sentía como un accesorio
para un crimen que Peter cometió—. ¿Qué nombre? ¿Qué numero?
—Los cazadores. Es una persona de contacto... su nombre es Ruben. Creo que es mi... nuestro boleto de entrada.
Me enderecé, tiré el bolígrafo que estaba sosteniendo sobre la mesa y cerré mi libro con fuerza.
—No puedes hablar en serio, Gas. ¿Estás diciendo que vas a unirte a ellos?
—No. estoy diciendo que vamos a unirnos a ellos. ¿Exactamente cómo piensas vengarte de La Sombra, Lali? No es como si pudiésemos regresar y meter a la policía y cambiar nuestra historia.
—¿De dónde sale esto, Gas? Apenas hemos hablado sobre la isla...
—Que no lo hubiéramos hablado no significa que ninguno de los dos piense en ello. Tenemos pesadillas cada noche, Lali... no me digas que no has estado pensando en ese sitio.
—Por supuesto que lo he hecho, pero sin embargo...
—¿...pero sin embargo, qué? ¿Simplemente continuamos? Vamos, Lali... ¿La secundaria? ¿La universidad? Creo que hemos sido tan buenos fingiendo que somos normales que tú misma te has convencido de que realmente lo somos. La Sombra nos robó eso y se lo robó a otras personas. Tienen que pagar.
Cerré los ojos, esperando que si lo hacía, todo lo demás desaparecería también.
—Gas, créeme cuando te digo que he estado pensando en exponer la isla muchas veces mientras estaba allí, pero...
—¿Pero, qué?
La última vez que hablamos de como vengarnos de La Sombra fue la primera noche que llegamos de México. Pensaba en ello de vez en cuando, pero no podía digerir la idea de convertirme en una cazadora, viviendo la vida dedicada a la venganza.
—No creo que pueda vivir de ese modo, Gas.
—¿Entones qué? ¿Simplemente vamos a seguir con esto? ¿Fingiendo que no ha pasado nada? ¿Continuar con la vida normalmente? ¿Qué pasa con la gente que dejaste en La Sombra?Euge,Daki, Rochi... ¿Qué pasa con Mery, Lali?
Con eso, me levanté. Tenía los nudillos blancos por la forma en la que estaba apretando el borde de la mesa.
—No vayas por ahí, Gas. No hay un solo día desde que nos fuimos que no haya pensado en ellas.
—Bueno, quizás es el momento de dejar de pensar en ellas y empezar a hacer algo por ellas. ¿Cómo puedes no ver que es el único modo?
—No puedo aceptar que es el único modo. No quiero pasar el resto de mi vida matando vampiros. Debe haber una forma mejor... una que no involucre tanto derramamiento de sangre...
Sus hombros se tensaron mientras levantaba la cabeza.Sus ojos azules mostraban su decepción conmigo, su desaprobación.
—¿Cómo puedes ser tan ingenua?
Ante su pregunta, una serie de recuerdos empezaron a inundar mi mente. Peter y Candela abrazándose después de pasar siglos separados... Peter tocando fascinantes melodías en su gran piano... Su decisión de permitirnos escapar... Su risa, su abrazo, su paciencia intentando entrenarnos a las chicas para el combate... el deleite en sus ojos cuando le enseñé la Habitación del Sol.... Lo mucho que parecía ansiar la luz.
Tal vez solo me estaba aferrando a la esperanza de que no había nada malo en él. Quería creer que vi bondad en Peter Lanzani, y si el príncipe y salvador de La Sombra aún era capaz de hacer el bien, entonces quizás aún había esperanza...
Para él y para los otros vampiros.
O tal vez Gas tenía razón. ¿Cómo podía ser tan ingenua? 


Bueno y este fue el ultimo capitulo de la maraton:)que os parece la nove??Mañana mas.
Bss  

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