jueves, 24 de abril de 2014

Capitulo 1


Peter
U n frío viento aullaba mientras azotaba entre las enormes secoyas alrededor de nosotros. El puerto estaba a la vista. El sonido de las olas del océano estrellándose contra los irregulares acantilados de la isla, eran claramente audibles, aún ante los menos sensibles oídos humanos.
No duraría hasta que tuviera que verla marcharse. Conocía el riesgo que venía con permitirles dejar La Sombra. Aun así, no tenía opción. Eligió irse y tenía que respetar su decisión. Dolió que no confiara en mí lo suficiente para protegerla; que eligiera al humano, Gas, sobre mí, pero sabía que estaría más segura si la dejaba ir.
Aun manteniéndola entre mis brazos, con mis labios todavía hormigueando por el beso que reclamé, tal vez hasta lo exigí, de ella, estaba consciente de que cada curva de su delgado y frágil cuerpo al ras del mío.Mis dedos estaban entrelazados en su suave y castaño cabello y su dulce esencia invadía mis sentidos. Ninguna otra mujer alguna vez me hizo sentir de la forma en que Lali Esposito lo hizo, y en ese preciso momento, no pude soportar la idea de ella dejándome.
Su hermosa cara pecosa estaba escondida contra mi hombro cuando rompió en llanto por razones que no podía entender totalmente. Cada sollozo me cortaba hasta la médula. Desde la esquina de mi ojo, vi a Gas acercándosenos tentativamente. Había estado mirándonos desde el momento en que jalé a Lali a mis brazos y presioné mis labios contra los suyos. No necesitaba mirarlo para saber
que sus ojos gritaban asesinato ante la vista de mí.
Lo ignoré.La única razón por la que me importaba era porque a ella le importaba. Yo ni siquiera confiaba en él, pero ella lo hacía y eso debería bastar.
Regresé mi atención a Lali, sintiendo cómo sus brazos se apretaban alrededor de mi cintura, adhiriéndose a mí de la misma forma en que yo me adhería a ella. El movimiento me dio la esperanza de sí... quizás elegiría quedarse.
—Lali... —Mi voz salió en un ronco susurro sin aliento.
Mi corazón se hundió cuando lentamente se alejó de mí.Estaba seguro de que estaba por despedirse. Así que, estuve sorprendido cuando descansó ambas manos en mis hombros, se paró de puntillas y se acercó a mí, sus labios rozaron gentilmente los míos. Eso propulsó todos mis sentidos a toda marcha y tomó todo mi poder no dejar que mis pasiones me controlaran. No quería asustarla, así que cerré los ojos y dejé que tomara el control.Mis puños se cerraron cuando nuestros labios se separaron.Abrí los ojos y encontré su mirada marron chocolate fija en mí. Estaba estudiando mi rostro de cerca, casi como si intentara memorizarme.
Hice lo mismo. Guardé cada parte de su adorable rostro, sus largas pestañas, cada peca y cada detalle en mi memoria.
Sintiendo cuán importante se había vuelto para mí,era incapaz de dejar para mí lo que pasaba por mi mente. Sabía que era egoísta de mi parte pedírselo, pero las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera pensarlas.
—Lali, quédate.
Esperaba que las palabras no salieran como una orden, que las viera por lo que eran, una súplica. Yo, el Príncipe de La Sombra, le estaba rogando a ella, mi supuesta esclava, que no me dejara, porque sabía sin duda en mi mente que su partida solo serviría para zambullirme más en la oscuridad que había tomado mi vida desde hace quinientos años cuando mi propio padre me convirtió en el monstruo que era.

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