Lali
Su mano estaba muy fría.Un
escalofrío ascendió desde la mano que él sujetaba todo el camino
hasta mi codo.No podía entender por qué él haría eso—sostener
mi mano.Pero el gesto extrañamente me trajo consuelo donde no tenía
ninguno.
A medida que dábamos el
paseo nocturno a donde fuera que podían ser considerados los
aposentos del Príncipe, mantuve mis ojos abiertos buscando vías de
escape. Acabábamos de salir del Valle, y estábamos siendo
conducidas a otro bosque oscuro y turbio, aunque estaba segura de que
quedaría a la vista algún otro claro, mostrándonos otro aspecto de
la Sombra de Sangre que sorprendería a mi imaginación.
A estas alturas, sin
embargo, no había nada para ver, sino las mismas vistas monótonas
que ofrecía el oscuro bosque, iluminado solo por las llamas de las
antorchas que llevaban los guardias, árboles altos con sus ramas
largas y premonitoras,rocas que bordeaban el lado del camino de
tierra, matorrales espinosos dispersos aquí y allá.
Mis pensamientos vagaron
de vuelta a la gente que vi en el Valle. Era vampiros llevaban ropa
de diseño que parecía que había sido sacada directamente de las
páginas de Vogue.Yo normalmente imaginaba a los fácil darse cuenta
de la diferencia entre los vampiros y los humanos.Los vampiros
vistiendo principalmente cuero negro ajustado o gabardinas largas.
Estos no. Incluso Peter,
Benjamin y Candela iban vestidos bastante normales, jeans, camisas
negras claras para los hombres, y un bonito y coqueto vestido para
Candela. Era obvio que los vampiros se las arreglaban para mantenerse
al día con la última moda. Los humanos, por otro lado, tenían una
especie de uniforme, overoles grises de algodón para los hombres,
blusas blancas de algodón para las mujeres. Pensé más en lo que
había visto en el Valle.
Rápidamente se volvió
evidente para mí que la mayoría del trabajo estaba siendo hecho por
humanos, mientras que la mayoría de los vampiros parecían estar
simplemente dando paseos tranquilamente o pasando el tiempo los unos
con los otros, la mayoría de ellos teniendo un humano o dos
siguiéndolos detrás de ellos, listos para satisfacer sus más
mínimos caprichos.Estaba bastante segura de que nosotros los humanos
éramos la fuerza de trabajo que mantenía en funcionamiento la
Sombra de Sangre.Nosotros éramos la sangre y el sudor de la
Sombra.Ambas literal y figuradamente.
Recordé una escena en
particular de la que fui testigo mientras estábamos siendo
arrastradas por el Valle. Desde la distancia, vi como un vampiro
golpeaba a un joven en la cara, haciendo que el chico cayera al
suelo.
Quise correr ahí y hacer
algo. Incluso en el instituto, dejé claro a Gas y a todos nuestros
amigos que yo nunca toleraría el bullying.
Por supuesto, no tenía
ninguna forma de hacer algo por lo que vi aquí. Estaba encadenada
detrás de los vampiros y vigilada como un animal salvaje. Odié lo
impotente que me sentí y me encontré apretando la mano de Peter.
Fue causado en su mayor parte por el instinto, como un impulso como reacción al recuerdo,
pero cuando me di cuenta de lo que había hecho y miré a Peter
buscando una reacción, podría jurar que vi gratitud en sus ojos
verdes.
—Estamos aquí —anunció
Candela, deteniéndose en un determinado lugar en la mitad del
bosque—. Bienvenido al Pabellón, Peter.
Fruncí el ceño y miré
alrededor. Solo podía ver las oscuras siluetas de los gruesos
troncos de los árboles.Benjamin sonrió.
—No lo entiendo... —dijo
tentativamente. Peter parecía igual de confundido que yo.
—¿No fue tu idea
construir las Residencias sobre los árboles?
Antes de que su comentario
pudiera siquiera registrarse en mi mente, Benjamin saltó hacia
arriba. Miré arriba hacia el cielo. Lo que vi hizo que mi corazón
se acelerara. Mi boca se abrió.
Brillando sobre las
gigantescas secoyas había redes de casas en los árboles. Aunque por
lo que podía ver desde el suelo, llamarlas meramente casas de los
árboles, sería una grave injusticia. Eran modernas villas de lujo
conectadas por pasarelas cubiertas de cristal y puentes colgantes de
un árbol a otro. Cómo era posible para ellos construir esas cosas
ahí arriba estaba más allá de mi comprensión, pero ahí estaban,
villas lujosas construidas en árboles. La sola idea de ir hasta allí
empezó a provocar mi inexistente miedo a las alturas. Mi asombro fue
momentáneamente interrumpido cuando vi la reacción en el rostro de
Peter. Podría jurar que sus ojos verdes se estaban humedeciendo con lágrimas
cuando levantó la mirada hacia “Las Residencias” con revelado
asombro.
Luego cambió su atención
a su hermana y con una voz casi rota, dijo:
—Lo recordaste.
Candela sonrió. —¿Cómo
podía olvidarlo?
Me quedé ahí, siendo
testigo de este rastro de afecto y humanidad entre ellos. Por un
momento, realmente me sentí celosa de lo que tenían Peter y
Candela. Podía ver lo mucho que se adoraban el uno al otro. Ninguna
palabra fue pronunciada después, no era necesario. Lo entendían, y
en una extraña manera yo también.Candela saltó en el aire justo
como lo hizo Benjamin momentos antes.
Ahí es cuando me di
cuenta de que no había escalones. Ni siquiera una escalera a la
vista.Abrí la boca, preguntándome cómo demonios iba a subir ahí
arriba, pero antes de que las palabras pudieran salir, vi un atisbo
de una chispa de diversión en las esquinas de los ojos de Peter.
No se molestó en pedir mi
permiso. Simplemente envolvió sus fuertes brazos alrededor de mi
cintura y me empujó contra él. Antes de que pudiera llegar a
enfrentarme a lo que estaba a punto de suceder, él dio un salto
vertical que dejó mi cabeza dando vueltas mientras me quedaba sin
aliento,instintivamente
envolviendo mis brazos alrededor de su cuello y aferrándome a él
para apoyarme.
Cuando lo sentí
alejándose de mí y poniendo mis piernas en lo que se sentía como
suelo de madera, me atreví a abrir los ojos.
Después de recuperarme de
la sorpresa, ahora que estaba más cerca de los edificios, podía
admirar plenamente su belleza. Las villas tenían diferentes estilos,
la mayoría de ellas solo tenían un piso, pero algunas tenían dos.
Muchas de ellas eran del tipo que encontrarías en un resort de playa
de cinco estrellas con sus enormes ventanales y una usual sensación
tropical en el diseño arquitectónico exterior. Me recordaban al
tipo de hogares que veías en algunos lugares exóticos, la única
diferencia era que estos resultaban estar posados encima de árboles
que se elevaban a cientos de metros sobre el suelo.
Me volví hacia una amplia
terraza y me encontré mirando una de las escenas más magnificas que
alguna vez haya visto. Era más bonito que un cuadro.
Caminé hacia el borde de
la terraza y miré fuera. Miles de estrellas brillantes salpicaban el
negro lienzo que era el cielo.Estas estrellas y los rayos de la luna
llena eran la única luz que adornaba el paisaje.No me atreví a
mirar directamente hacia abajo.Preferí no asustarme al descubrir lo
alto que estábamos. Pero me daba cuenta de que este era uno de los
árboles más altos de toda la isla. Un masivo mar de negras copas de
árboles se extendía debajo de mí por kilómetros. Y cerniéndose a
lo lejos en la distancia había montañas.
Solo podía imaginar cómo
se vería todo en el amanecer. Respiré imaginando lo impresionante
que sería. Montañas tan altas que las cimas estaban cubiertas de
blanco. Nieve. Un fresco viento de mar azotó mi cara. Probé la sal.
Lo que me inquietó fue que a pesar de lo alto que estaba, no podía
ver ningún final del bosque.
Ni rastro de la costa. Ni siquiera la menor pista de en qué
dirección correría si me las arreglaba para escaparme de las garras
de Peter. Di un grito ahogado.
—¿Es precioso, no?
—Peter pensó que lo hacía por placer. Su voz estaba ronca.
Yo simplemente asentí
mientras apoyaba mi peso en la barandilla de madera que bordeaba la
terraza, intentando distraer mi mente de las contorsiones que ahora
sentía dentro de mi estómago.
Empecé a preguntarme
sobre las otras chicas que habíamos dejado atrás y me imaginé que
los guardias cuidarían de ellas. No estaba segura de si el favor que
Peter me estaba mostrando era para mí ventaja o no. De alguna forma,
me sentía mucho más segura con las demás chicas alrededor. Lo que
sea que había pasado con ellas, realmente no tenía otra opción que
seguir delante de acuerdo al ritmo de Peter, porque él una vez más
tomó mi mano y me llevó mientras Candela y Benjamin lo guiaban a
los aposentos.
-Este es uno de los cuatro
pent-houses que componen El Pabellón, que fue construido
específicamente para nuestra familia —explicó Candela mientras
abría la puerta de roble del magnífico pent-house con grandes
ventanales—. Hay uno para cada uno de nosotros, tú, padre,
Benjamin y yo.
Incluso mientras nos
movíamos hacia la casa del árbol, o pent-house como Candela lo
había llamado, no pude evitar mirar a las ventanas maravillada. Si
lo que sabía sobre los vampiros era correcto, ¿no daría toda la
luz del sol directamente a través de ellas? Les di miradas
cautelosas a los vampiros que me rodeaban;
que yo estuviera entre ellos como si fuera la cosa más normal llamó
mi atención. Sin importar lo impresionada que estuviera por la
belleza de la Sombra de Sangre, tenía que recordar que estaba ahí
en tiene que haber una salida.
Candela, especialmente no
Peter. Donde hay una entrada, simplemente contra de mi voluntad. No
podía confiar en ninguno de ellos —ni Benjamin, ni Presté
especial atención a cómo se veía la casa desde adentro. Adentro,
el pent-house parecía todavía más grande de lo que lo parecía por
fuera.
Fuimos conducidos a lo que
asumí que era la sala de estar basada en los muebles que tenía, una
enorme pantalla plana de televisión, una chimenea, arte abstracto en
las paredes de color crema, más sofás de cuero negro. No era para
nada como me había imaginado que sería la casa de un vampiro. Mis
ojos rodearon la habitación y notaron que había tres vías de
entrada que la rodeaban, aparte de por la que habíamos entrado. En
cada entrada había puertas de cristal que llevaban a más pasarelas
cubiertas de cristal conduciendo a otras habitaciones del pent-house.
—¿Y dónde vive la
Élite? —preguntó Peter, pareciendo satisfecho por lo que veía.
Me pregunté a quién se
refería con la Élite, y me di cuenta que incluso los vampiros se
clasificaban en alguna especie de sistema de castas. Hice una nota
mental de averiguar más sobre esto, aunque no estaba segura de por
qué.
Después de todo, tenía
toda la intención de escapar a la primera oportunidad que tuviera.
—Las otras Élites viven
en los pent-houses, básicamente casas de árbol parecidas a las que
tenemos pero las nuestras, por supuesto —Benjamin sonrió—, son
mucho más lujosas, porque admitámoslo. Un Lanzani merece solo lo
mejor.
Cuando dijo lo mejor, me
miró fijamente y me encontré dando un paso hacia atrás, pero el
firme control de Peter en mi mano me impidió ir más lejos. Era casi
como si me quisiera anclada a él —y yo no podía entender por qué.
Le miré, preguntándome
qué pretendía hacerme esa noche. Los pensamientos que vagaban por
mi cabeza hicieron que me estremeciera de pavor.
—Los pent-houses del
Pabellón tienen más habitaciones de las que puedo contar —anunció
Candela.
—Está esta, la sala de
estar, el comedor, la cocina, la biblioteca, varios baños, una
piscina interior, una sala de juegos, un teatro, un dormitorio
principal, varias habitaciones de invitados y los aposentos de tu
harén. Hay varias habitaciones que hemos dejado sin tocar, solo en
caso de que pienses en algo que desees hacer con ellas.
—Una sala de música
—dijo Peter inmediatamente sin siquiera pestañear.
Mis cejas se elevaron ante
esta nueva información. Nunca habría esperado que él se sintiera
inclinado hacia la música.Candela sonrió.
—Por supuesto. Me
encargaré de que los exploradores consigan todo lo que necesitas.
¿Quieres que te enseñe tu habitación?
Peter negó con la cabeza.
—Me las arreglaré.
Mi corazón se hundió. El
pensamiento de estar a solas con él en aquel sitio era perturbador.
Intenté quitar mi mano de su agarre, pero él la sostuvo fuerte.
Candela pareció darse
cuenta de esto, pero no le prestó ninguna atención. En su lugar,
caminó hacia su hermano y le dio un abrazo. Esta vez, él dejó ir
mi mano para corresponder su gesto.
Di un paso atrás. Ahí es
cuando noté a Benjamin mirando la mano que Peter acababa de soltar.
Parecía como si quisiera romperla. Apreté los puños y los escondí
detrás de la tela de seda del exquisito vestido que me habían hecho
vestir. Sentí los ojos de Benjamin en mí, viajando a lo largo de
cada curva de mi cuerpo. Quería salir corriendo.
—Solo faltan unas pocas
horas para la mañana. Será mejor que nos vayamos —dijo Candela—.
Daré instrucciones a los guardias para que lleven a las chicas a sus
aposentos... a menos que tú tengas otros planes.
Peter negó con la cabeza.
—Llévenlas ahí.
Excepto a Lali. Ella se queda en la habitación más cercana a la
mía.
Candela me dio una mirada
penetrante desde la cabeza hasta los pies, como si se estuviera
preguntando qué había tan especial en mí. Eso ya hacía a dos de
nosotras.
Ella asintió.
—Muy bien. Hasta mañana,
Peter.
No estaba segura de si
estar aliviada por su despedida. Significaba que ya no estaría en la
misma habitación con Benjamin, pero también significaba que estaría
completamente a merced de Peter. Aún así, lo inevitable sucedió.
Se fueron.
Al momento en el que
cerraron la puerta tras ellos, me encontré queriendo alejarme de
Peter, pero estaba anclada en el sitio. Él se dio la vuelta,
estudiando los alrededores hasta que su mirada cayó en mí.
—Simplemente estás ahí
de pie —replicó él.
Yo me encogí de hombros.
—No tengo a donde ir,
¿no es así?
—¿Por qué no me tienes
miedo? —Empezó a acercarse.
Quería correr, de la
misma manera en que debería haberlo hecho cuando Benjamin se acercó
a mí por primera vez en la playa.
—¿Qué demonios te hace
pensar que no te tengo miedo?
—Pensé que tal vez eras
una de esas chicas.
—¿Qué chicas?
—Chicas que están
fascinadas por nuestra especie. —Se detuvo a unos pocos pasos de
mí, casi como si tuviera miedo de acercarse más—. Chicas que
quieren ser como nosotros.
—Puedo describir a su
especie en muchas palabras-casi lo escupi-¿Fascinantes? fascinante
no es una de ellas. ¿Es eso realmente lo que piensan que son?
Dio un paso atrás. Podría
jurar que realmente parecía dolido. Negó
con la cabeza, una sonrisa
amarga formándose en sus labios.
—No. Lejos de eso.
—¿Por qué estoy aquí?
¿Qué vas a hacer conmigo? —Las preguntas salieron de mis labios
antes de que pudiera detenerlas. El tono de desesperación era
evidente en cómo fueron dichas las palabras.
Él me miró como si
estuviera luchando consigo mismo sobre si responder mi pregunta o
no.
—Vete a dormir, Lali.
Necesitas descansar.
Mi corazón se hundió.
—Nunca vas a dejarme ir,
¿no es así?
Él negó con la cabeza.
—No. No puedo dejarte
ir. Has visto demasiado.
Apreté los dientes. De
ninguna manera iba a quedarme aquí para siempre. Tenía toda la
intención de escapar y pensé que la mañana sería el mejor momento para
hacerlo. Mientras ambos encontrábamos nuestro camino a las otras habitaciones y
descubríamos dónde estaban las nuestras,tenía un pensamiento dando vueltas
por mi mente: tenía que escapar al amanecer.
Supongo que subestimé la
Sombra de Sangre cuando se trataba de su afición por las
sorpresas.Me quedé dormida en una cómoda cama redonda cubierta con pieles,
esperando ver la luz del sol rompiendo a través de las ventanas de la habitación
a la mañana siguiente. Para mi horror, me desperté en una noche oscura y
profunda.
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