jueves, 24 de abril de 2014

Capitulo 3


Peter
La mantuvimos en una de las habitaciones que normalmente eran usadas para retener humanos prisioneros antes de transportarlos a las Alturas Negras, donde los humanos eran entonces situados en las Celdas,el sistema penitenciario de la prisión, o eran asignados a sus propios cuartos en las Catacumbas, hogar de todos los humanos que no eran asignados al harem.
Lali, siendo una parte de mi harem, se quedaba en mi ático en el Pabellón que estaba compuesto de casas en los frondosos árboles en la cima de una red de secoyas gigantes. Desde que mi hermano, Benjamin, atacó a Lali y mató a Mery, Lali había estado durmiendo conmigo en mi habitación. La idea de ella posiblemente no estando en mis brazos más tarde esa noche me hizo un nudo en el estómago.
Se sintió como una eternidad antes de que Lali saliera de la habitación. Cuando lo hizo, la mayor parte de mi deseaba que pudiese simplemente empujarla de nuevo dentro y hacerla recapacitar su decisión. Una mirada a la compungida expresión en su cara fue todo lo que necesitaba para permitirme saber que la había perdido.
Caminó a mí alrededor y situó sus brazos alrededor de mi cuello, acercándome, presionando sus labios contra los míos, devolviendo la pasión, la urgencia, el hambre que evoqué en ella cuando reclamé sus labios al principio en el bosque. Era extraño como amé y odié cada momento que duró ese beso. Lo amé porque insinuó mucho sobre lo que sentía por mí, aunque lo odié porque era un beso de despedida.
Cuando nuestros labios se separaron, sus delicados dedos cepillaron mi cabello, sus ojos verdes clavados en mí. Sin una palabra se alejó, para encontrar a los guardias, con los cuales había hecho amistad sin esfuerzo y cuya lealtad y respeto, sin duda, se había ganado.
Su elección era clara. Me estaba dejando. Sabía que no podía detenerla. Podría haber usado mi poder e influencia para retenerla conmigo pero no lo hice. Elegí respetar su decisión de marcharse.Observé a Agus llevar su cuerpo inconsciente hacia el submarino. Ambos guardias les llevarían a tierra firme donde sus cuerpos quedarían en la misma orilla en que los encontraron.
Observé el submarino desvanecerse en la distancia. Simplemente así, ella se había ido. Mi único rayo de luz en medio de la oscuridad eterna de La Sombra se había ido para siempre, dejándome sin nada que hacer aparte de retirarme de nuevo a la negra noche donde pasaría mi inmortalidad sin poder escapar.

1 comentario: